Hoy en día cuesta pensar en algo que no sea poder comunicarse con cualquiera al momento, por muy lejos que esté. Como millennial, he vivido en la época en la que mandar mensajes continuamente no era lo habitual: los SMS no eran gratis y te obligaban a economizar el lenguaje. Y por supuesto, antes estaban las llamadas de teléfono, cuya recepción hoy en día causa pavor entre la juventud. Podemos retroceder en el tiempo hasta el telégrafo o las redes postales imperiales y hasta las discretas palomas mensajeras, que llevan ayudando a la humanidad a comunicarse desde las antiguas civilizaciones sumerias y egipcias.
Una publicación reciente de la historiadora y profesora de historia en la Universidad Central de Florida Tiffany Earley-Spadoni publicada dentro de un volumen sobre perspectivas globales de los paisajes bélicos trae a la palestra la primera red de telecomunicaciones documentada tanto textual como arqueológicamente hace 3.800 años: un sistema de balizas para lanzar un SOS.
El hallazgo. Una carta cuneiforme excavada en Mari, este de Siria, que data del 1800 a.C es el testimonio histórico más antiguo conocido de señalización usando balizas de fuego. Pero es que además sabemos qué decía: un funcionario llamado Bannum escribe al rey mientras viaja al norte de la región con preocupación al observar el encendido sucesivo de hogueras cerca de Terqa y solicita refuerzos.
Ese encendido no era casual: era una señal de peligro inminente en la frontera, un sistema de alerta temprana ante eventuales ataques a sus ciudades. Early-Spadoni se refiere a este sistema como "red regional fortificada" o, abreviadamente, FRN.
Un poco de contexto. Esta documentación se enmarca dentro del Bronce Medio sirio, un territorio de ciudades - estado en conflicto constante. Tomar la ciudad implicaba asestar un golpe al rival y quedarse con su riqueza, de ahí que el asedio fuera el ataque estrella.
Pero conquistar un territorio era algo mucho más fácil que administrarlo. Así, esos estados tenían grandes ambiciosos, pero carecían de infraestructura para gobernarse a distancia. Así que para defenderse y controlar mejor los territorios empleaban dos sistemas: grandes murallas envolviendo las ciudades y una red de fuertes, torres y caminos vigilados en las zonas rurales. Esta segunda estructura es la semilla del desarrollo de los imperios.
Por qué es importante. La carta de Bannum es el testimonio histórico más antiguo conocido del uso de una red de telecomunicaciones diseñada intencionalmente con infraestructura, nodos y protocolo compartido. No confundir con métodos de comunicaciones, ya que el humo o los tambores son prehistóricos e indatables.
Pero es que además es clave para las civilizaciones en tanto en cuanto permitió pasar de "estados presuntivos" (que conquista territorios que no puede gobernar) a desarrollar imperios territoriales reales y duraderos: sin esta infraestructura de comunicación y control, el tamaño de los imperios habría sido sencillamente ingobernable.
Cómo funcionaba. Con una estructura física conformada por fortalezas, fuertes, atalayas y segmentos de muro y con un protocolo de operación. Esencialmente servía para el control de rutas, reabastecimiento de personal militar, transmisión de información y rastreo de movimientos en el territorio.
• La jerarquía física de su infraestructura estaba distribuida a largo de caminos y cruces de ríos separados entre sí en intervalos regulares de unos 20 kilómetros para garantizar la visibilidad entre nodos. Las fortalezas grandes eran los nodos principales con fuertes menores entre ellas, con atalayas para señalización para reforzar puntos de difícil visualización y segmentos de muros en zonas estratégicas.
• El sistema funcionaba continuamente: con humo de día, fuego de noche y tenía reservas permanentes de madera. Cada señal era conocida por todos los nodos, de modo que cuando una baliza, la señal recorría los nodos hasta llegar al centro en relativamente poco tiempo. La velocidad era su gran baza y su hándicap, lo limitada que era: solo podía transmitir mensajes simples
En Xataka
En 1792, antes del teléfono, un francés inventó el primer sistema de telecomunicaciones de la historia: el telégrafo óptico
El "internet" primigenio. Compararlo con el internet actual no es solo una cuestión retórica: las FRN comparten con internet varios de sus principios, como los nodos distrubuidos, la redundancia para evitar fallos, protocolos acordados de antemano y una topología para maximizar la conectividad entre puntos distantes.
Un antes y un después para construir imperios. Este sistema no desapareció con Mari. Durante más de mil años, cada nuevo imperio que emergió en el Próximo Oriente Próximo se encontró con estas redes, las reconoció como una estructura valiosa y las implementó adaptándolas a sus necesidades. El Neoasirio las integró en ciudades amuralladas y desarrolló en paralelo un sistema de relevo a caballo para mensajes más complejos y confidenciales, imposibles de transmitir con la infraestructura original. El Imperio Urartio las convirtió en el principio organizativo de todo un imperio.
Y el Imperio Persa llevó el modelo a su máxima expresión con la calzada real que describe Herodoto en sus Historias: fuertes a intervalos regulares, relevo de mensajes y balizas de fuego confirmadas arqueológicamente en Anatolia. La conclusión de Earley-Spadoni es que sin estas infraestructuras, los mayores imperios del mundo antiguo no habrían podido administrarse.
En Xataka | De cuando una monstruosa torre de telecomunicaciones y sus más de 4.000 cables tapaban el sol a los habitantes de Estocolmo
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Portada | حسن y Ezra Jeffrey-Comeau
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La noticia
La primera red de telecomunicaciones de la historia surgió en la antigua Siria, 3.800 años antes de internet
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
La primera red de telecomunicaciones de la historia surgió en la antigua Siria, 3.800 años antes de internet
Sin este sistema los imperios habrían sido sencillamente ingobernables
Hoy en día cuesta pensar en algo que no sea poder comunicarse con cualquiera al momento, por muy lejos que esté. Como millennial, he vivido en la época en la que mandar mensajes continuamente no era lo habitual: los SMS no eran gratis y te obligaban a economizar el lenguaje. Y por supuesto, antes estaban las llamadas de teléfono, cuya recepción hoy en día causa pavor entre la juventud. Podemos retroceder en el tiempo hasta el telégrafo o las redes postales imperiales y hasta las discretas palomas mensajeras, que llevan ayudando a la humanidad a comunicarse desde las antiguas civilizaciones sumerias y egipcias.
El hallazgo. Una carta cuneiforme excavada en Mari, este de Siria, que data del 1800 a.C es el testimonio histórico más antiguo conocido de señalización usando balizas de fuego. Pero es que además sabemos qué decía: un funcionario llamado Bannum escribe al rey mientras viaja al norte de la región con preocupación al observar el encendido sucesivo de hogueras cerca de Terqa y solicita refuerzos.
Ese encendido no era casual: era una señal de peligro inminente en la frontera, un sistema de alerta temprana ante eventuales ataques a sus ciudades. Early-Spadoni se refiere a este sistema como "red regional fortificada" o, abreviadamente, FRN.
Un poco de contexto. Esta documentación se enmarca dentro del Bronce Medio sirio, un territorio de ciudades - estado en conflicto constante. Tomar la ciudad implicaba asestar un golpe al rival y quedarse con su riqueza, de ahí que el asedio fuera el ataque estrella.
Pero conquistar un territorio era algo mucho más fácil que administrarlo. Así, esos estados tenían grandes ambiciosos, pero carecían de infraestructura para gobernarse a distancia. Así que para defenderse y controlar mejor los territorios empleaban dos sistemas: grandes murallas envolviendo las ciudades y una red de fuertes, torres y caminos vigilados en las zonas rurales. Esta segunda estructura es la semilla del desarrollo de los imperios.
Por qué es importante. La carta de Bannum es el testimonio histórico más antiguo conocido del uso de una red de telecomunicaciones diseñada intencionalmente con infraestructura, nodos y protocolo compartido. No confundir con métodos de comunicaciones, ya que el humo o los tambores son prehistóricos e indatables.
Pero es que además es clave para las civilizaciones en tanto en cuanto permitió pasar de "estados presuntivos" (que conquista territorios que no puede gobernar) a desarrollar imperios territoriales reales y duraderos: sin esta infraestructura de comunicación y control, el tamaño de los imperios habría sido sencillamente ingobernable.
Cómo funcionaba. Con una estructura física conformada por fortalezas, fuertes, atalayas y segmentos de muro y con un protocolo de operación. Esencialmente servía para el control de rutas, reabastecimiento de personal militar, transmisión de información y rastreo de movimientos en el territorio.
La jerarquía física de su infraestructura estaba distribuida a largo de caminos y cruces de ríos separados entre sí en intervalos regulares de unos 20 kilómetros para garantizar la visibilidad entre nodos. Las fortalezas grandes eran los nodos principales con fuertes menores entre ellas, con atalayas para señalización para reforzar puntos de difícil visualización y segmentos de muros en zonas estratégicas.
El sistema funcionaba continuamente: con humo de día, fuego de noche y tenía reservas permanentes de madera. Cada señal era conocida por todos los nodos, de modo que cuando una baliza, la señal recorría los nodos hasta llegar al centro en relativamente poco tiempo. La velocidad era su gran baza y su hándicap, lo limitada que era: solo podía transmitir mensajes simples
El "internet" primigenio. Compararlo con el internet actual no es solo una cuestión retórica: las FRN comparten con internet varios de sus principios, como los nodos distrubuidos, la redundancia para evitar fallos, protocolos acordados de antemano y una topología para maximizar la conectividad entre puntos distantes.
Un antes y un después para construir imperios. Este sistema no desapareció con Mari. Durante más de mil años, cada nuevo imperio que emergió en el Próximo Oriente Próximo se encontró con estas redes, las reconoció como una estructura valiosa y las implementó adaptándolas a sus necesidades. El Neoasirio las integró en ciudades amuralladas y desarrolló en paralelo un sistema de relevo a caballo para mensajes más complejos y confidenciales, imposibles de transmitir con la infraestructura original. El Imperio Urartio las convirtió en el principio organizativo de todo un imperio.
Y el Imperio Persa llevó el modelo a su máxima expresión con la calzada real que describe Herodoto en sus Historias: fuertes a intervalos regulares, relevo de mensajes y balizas de fuego confirmadas arqueológicamente en Anatolia. La conclusión de Earley-Spadoni es que sin estas infraestructuras, los mayores imperios del mundo antiguo no habrían podido administrarse.