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Ciencia

La pubertad se está adelantando en las niñas y aún no sabemos exactamente por qué

La pubertad se está adelantando en las niñas y aún no sabemos exactamente por qué
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La pubertad temprana es un fénomeno creciente que, según los científicos, debe abordarse desde un enfoque integral.
Fernanda GonzálezSalud23 de enero de 2026publicado en Nature visibiliza esta evolución al reunir evidencia científica acumulada. Por ejemplo, señala que mientras en el siglo XIX la edad promedio de la menarquía (la primera menstruación) se ubicaba entre los 16 y 17 años, en la actualidad ocurre, en promedio, a los 12 años. De manera paralela, se estima que el inicio del desarrollo mamario en la población femenina se ha adelantado aproximadamente dos años en comparación con la década de 1960, al pasar de los 11 a los 9 años.

Aunque este fenómeno no es completamente nuevo, la comunidad científica sostiene que diversos factores ambientales, sociales y biológicos han contribuido a acelerar el proceso de maduración en la población infantil. Si bien el consenso médico establece que el inicio de la pubertad entre los 8 y 13 años en las niñas se considera dentro de los parámetros normales, estudios recientes advierten que una maduración sexual temprana podría incrementar el riesgo de padecer afecciones como cáncer, afecciones cardiovasculares y trastornos psicoemocionales.

maduración sexual. Gracias a este trabajo, definieron que el desarrollo mamario —considerado el primer signo visible de la pubertad en las niñas— comenzaba, en ese entonces, alrededor de los 11 años.

No obstante, la validez universal de este modelo fue cuestionada años después por la médica Marcia Herman-Giddens, profesora adjunta en la Universidad de Duke. Durante la década de 1980, la especialista lideró un equipo que analizó datos de cerca de 17,000 niñas en Estados Unidos y concluyó que el desarrollo de las mamas se presentaba, en promedio, alrededor de los 10 años en niñas blancas y cerca de los 9 años en niñas negras.

Los hallazgos de esta investigación se publicaron 17 años más tarde, lo que generó un fuerte impacto en la comunidad científica internacional e impulsó la realización de estudios similares en distintas regiones del mundo. Aunque algunos de estos trabajos atribuyeron la aparente reducción en la edad de desarrollo mamario a una confusión con el aumento del tejido graso, un metaanálisis publicado hace seis años contribuyó a disipar estas dudas.

Dicho trabajo, considerado la evaluación más reciente y exhaustiva a escala global, analizó alrededor de 30 estudios publicados hasta 2020. Sus resultados mostraron que, en promedio, entre 1977 y 2013, la edad de inicio del desarrollo mamario disminuyó casi tres meses por cada década. La revisión también concluyó que en Estados Unidos este signo de maduración aparece a edades más tempranas —entre los 8.8 y 10.3 años— en comparación con países de Europa y Asia. En contraste, el desarrollo más tardío se observó en África, donde el crecimiento de los senos se presenta entre los 10.1 y 13.2 años.

obesidad infantil. Esta asociación se explica, en parte, por la leptina, una hormona secretada por el tejido adiposo cuyos niveles aumentan conforme se incrementa la grasa corporal. Aunque su función principal es regular el apetito y la sensación de saciedad en el hipotálamo, la leptina también desempeña un papel relevante en el sistema reproductivo.

Los especialistas descartan que esta hormona sea, por sí sola, la responsable de adelantar el inicio de la pubertad. Sin embargo, consideran que puede acelerar su progresión. Un estudio publicado en 2022 en Oxford Academic, que analizó datos clínicos de casi 13,000 adolescentes, encontró que los individuos con niveles más elevados de leptina presentaban signos de maduración sexual más tempranos en comparación con aquellos con concentraciones menores, independientemente de su sexo.

estudio encabezado hace cuatro años por investigadores de la Universidad de California en San Francisco reveló que las niñas expuestas durante su primera infancia a experiencias traumáticas —como violencia doméstica, abuso, pobreza o discriminación— presentaban una mayor probabilidad de iniciar la pubertad a edades más tempranas en comparación con aquellas que no enfrentaron dichos entornos adversos.

El análisis aclara que el estrés, por sí solo, no explica completamente un desarrollo sexual adelantado. Sin embargo, su interacción con otros factores, como la obesidad, puede acelerar procesos como el desarrollo mamario hasta en siete meses.

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Con menor respaldo científico, la tercera hipótesis vincula la pubertad temprana con la exposición a sustancias químicas ambientales. Compuestos como los ftalatos, presentes en ciertos plásticos, fragancias sintéticas, ropa y cosméticos, pueden interferir con el sistema endocrino al imitar o alterar la función de determinadas hormonas, influyendo potencialmente en el ritmo del desarrollo puberal.

Más allá de las causas, los expertos subrayan que la pubertad precoz tiene consecuencias médicas y psicosociales que no deben minimizarse. Diversos estudios han identificado una relación causal entre la maduración temprana y un mayor riesgo de cáncer de mama, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, se asocia con trastornos de salud mental, como depresión y ansiedad, derivados de procesos de sexualización temprana y experiencias de discriminación social, particularmente en niñas negras y latinas.

Ante este panorama, la comunidad científica coincide en que la reducción sostenida en la edad de inicio de la pubertad debe abordarse desde un enfoque integral. Esto implica fortalecer las evaluaciones clínicas, impulsar campañas de concientización, ofrecer apoyo psicológico oportuno y considerar el uso de bloqueadores de la pubertad en casos específicos, siempre bajo estricta supervisión médica.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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