La FIFA ha modificado el protocolo de los himnos en Atlanta para respetar la Shahada, la profesión de fe islámica inscrita en la enseña del rival de la Roja
Ceremonia previa al España - Arabia Saudí.TOMA TV- SERGIO RODRÍGUEZ C.
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Quienes hayan seguido con atención la ceremonia previa al España - Arabia Saudí habrán reparado en un detalle aparentemente menor, pero cargado de significado. Mientras las enseñas de las dos selecciones permanecían suspendidas en el aire, sostenidas por los voluntarios del ceremonial en el Atlanta Stadium, las del resto de partidos de este Mundial se han desplegado, gigantescas y planas, sobre el verde del estadio. Y es que la FIFA ha modificado su ritual para acomodar una exigencia que hunde sus raíces en el texto sagrado del islam.
Conviene apuntar, antes de entrar en materia, que el ritual no es el de siempre. En el Mundial de Catar de 2022, las banderas nacionales se sostenían en alto por porteadores durante la interpretación de los himnos, sin contacto con el césped. La FIFA, sin embargo, presentó apenas una semana antes del arranque de esta Copa del Mundo una ceremonia previa rediseñada, que su presidente, Gianni Infantino, definió como una experiencia "de 360 grados".
Uno de los ejemplos de ceremonia, con ambas banderas sobre el suelo.GETTYEn ella, los 26 jugadores de cada plantilla y los árbitros se reúnen alrededor del círculo central, mientras dos enseñas gigantes —de proporciones similares a las desplegadas por la NFL— se extienden a ambos lados del campo. Es esa innovación, anunciada con apenas margen de reacción para las federaciones, la que ha hecho aflorar una fricción inédita: la de las banderas que, por inscripción sagrada, no pueden tocar el suelo.
El motivo descansa en el propio diseño de la enseña del combinado de dirigido por Georgios Donis. Sobre el fondo verde del estandarte saudí se inscribe en blanco la Shahada, primero de los cinco pilares del islam y profesión de fe central de la religión musulmana: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero". La leyenda, acompañada por la representación de una espada, no opera como mero ornamento identitario, sino como declaración religiosa de primer orden.
España - Cabo Verde.CHEMA REYLa prohibición de su contacto con el suelo es un mandato positivo recogido en la legislación del propio reino. El artículo 13 de la Ley de la Bandera, promulgada por Real Decreto en 1973, veda explícitamente que la enseña entre en contacto con el suelo, el agua o cualquier superficie inferior, y proscribe asimismo izarla a media asta, ni siquiera en periodos de luto oficial o tras el fallecimiento de un monarca. El fundamento último se halla en el Corán: la sura Al-Hach (22:32) prescribe la reverencia hacia los símbolos de Alá, mandato que los juristas islámicos —los faqih— han interpretado como obligación de evitar cualquier acto que pueda interpretarse como profanación de las manifestaciones físicas del nombre divino.
La federación saudí trasladó la exigencia al organismo rector del fútbol mundial, que optó por aceptarla y adaptar el protocolo. Y como la asimetría visual de mostrar una enseña sobre el césped y otra elevada por encima resulta a todas luces inconveniente, la solución pasa por equiparar el tratamiento: la española se sostiene también en alto, a la misma altura que la saudí, para que ninguna de las dos quede en posición jerárquicamente inferior.
Caso idéntico con Irak
La medida ya se aplicó el pasado lunes durante el Arabia Saudí - Uruguay en Miami —donde la enseña charrúa permaneció igualmente suspendida en el aire— y volvió a repetirse en el Irak - Noruega, no sin antes una rectificación notable. Según medios árabes, la FIFA rechazó inicialmente la petición iraquí alegando que el peso de los porteadores sobre el césped mojado había dañado el terreno del Hard Rock Stadium, y solo cedió ante la insistencia de Bagdad. La bandera iraquí, conviene recordarlo, incorpora en su franja central la inscripción "Allahu Akbar" ("Alá es el más grande") en caligrafía cúfica verde, introducida en 1991, y reclama por idéntica razón un tratamiento equivalente.
Ceremonia del Irak - Noruega.GETTYResta un caso que conviene precisar para no inducir a confusión: el de Irán. La enseña de la República Islámica contiene, en rigor, hasta dos elementos sagrados —la inscripción "Allahu Akbar" repetida 22 veces en los bordes de las franjas verde y roja, y un emblema central que constituye una representación caligráfica estilizada del nombre de Alá—, y podría recibir un idéntico tratamiento. Sin embargo, en el Irán - Nueva Zelanda del pasado 15 de junio en el SoFi Stadium de Los Ángeles, la bandera persa se desplegó sobre el suelo como cualquier otra.
La razón es de carácter administrativo. La federación iraní, a diferencia de la saudí y la iraquí, no trasladó la petición a la FIFA, en un contexto de debut absorbido por urgencias mayores como los visados denegados a buena parte del cuerpo técnico, pernoctación obligada en Tijuana y protestas de la diáspora opositora con banderas pre-revolucionarias del león y el sol.
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