Ampliar
La rebelión del hombre blanco y hetero: ¿a quién va a votar?Todos los partidos, desde Podemos a Vox, se han 'apoderado' de la bandera de género para intentar pescar votos en el que parece ser el nuevo gran caladero
Domingo, 8 de febrero 2026, 00:43 | Actualizado 00:56h.
Los atrae por la izquierda y por la derecha. «En la última década ha habido un auge del feminismo y se ha politizado. Se lo han apropiado todos los partidos, desde Podemos hasta Vox. En las elecciones de 2019 todos los grupos incluyeron en su programa electoral alguna medida sobre igualdad de género. Y eso no había ocurrido nunca», confirma Anastasia Téllez, directora del Observatorio de las Masculinidades de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Irene Montero (Podemos), Macarena Olona (Vox), Isabel Díaz Ayuso (PP), Carmen Calvo (PSOE)... También otras políticas. También los hombres de esos partidos. Todos han enarbolado en los últimos años la bandera del género, que acentúa la división derecha-izquierda y provoca también subdivisiones a ambos lados. Cismas, incluso, que a esa categoría llegó la confrontación entre Montero y Calvo por la forma que debe adoptar el feminismo institucional: Podemos sitúa la cuestión 'trans' en el centro, mientras que el PSOE reivindica una visión más clásica y desvinculada de la teoría queer.
Histórica manifestación del 8 de marzo de 2017 en Madrid. EFEConfrontando ambas filosofías, el modelo de masculinidad de Vox. «El 'procés' catalán fue el catalizador, pero lo que les está catapultando hoy es su posicionamiento contra las políticas migratorias y de género», señala Armengol. Posicionamiento que les aventaja del PP en la disputa por los votos que 'pescan' en este caladero. Recuerda Anastasia Téllez que partidos de centro y de derecha «han promulgado en el pasado leyes avanzadas, como ocurrió con el PP en la Generalitat Valenciana con una normativa de violencia de género anterior a la estatal de 2024», pero hoy los populares «navegan entre dos aguas. No pueden decir lo mismo que el PSOE, que ha sido el partido que tradicionalmente ha defendido el feminismo y, aunque se alinean cada vez más a la derecha en este aspecto, han perdido mucho voto masculino joven porque su postura sobre género les resulta light y descafeinada. Por eso, el PP, salvo algunas excepciones como la de Ayuso, habla poco de género», expone Armengol, autor del libro 'Reescrituras de la masculinidad: hombres y feminismo'.
El discurso de los 'gym bro'
Vox se ha erigido, así, en el principal orador de la derecha en esta cuestión. También en el más eficaz. «Predicar aquello de 'la mujer, la pata quebrada y en casa' sería poco inteligente porque en 2025 es un discurso inasumible, antediluviano. Así que le ha dado la vuelta: no predica contra las mujeres, sino a favor de los hombres», explica Ángel Valencia, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga.
Lo hace, coindicen los expertos, con un efectista discurso «que apela a lo emocional más que a lo racional» y que ha logrado «hacer de los valores tradicionales algo moderno». Más que eso. «Han conseguido presentar su modelo de hombre como una propuesta rebelde, antisistema, subversiva, que va a contracorriente. Es el discurso de los 'gym bro' (hermanos de gimnasio), que parecen hipermodernos», desarrolla Pau Canaletas, consultor y profesor de Comunicación Política en la Universidad de Barcelona.
«La extrema derecha se dirige a los perdedores de la globalización, los 'desposeídos' que dicen en Francia. Cabalga y crece en base a quienes se sienten abandonados, los obreros y campesinos que, con la modernidad, tienen menos de lo que tenían; la clase media a la que antes le llegaba para pagar la hipoteca y tener hijos, pero que hoy no llega. Y también crece en base a los chicos jóvenes, a los que les dice: 'El feminismo ha ido demasiado lejos. Os está culpabilizando pero vosotros no habéis hecho nada'».
Las estadísticas adjudican a la extrema derecha el apoyo del 25% de los chicos jóvenes. Pero no todos esos chicos se definen de derechas. «Hay jóvenes que nunca votarían por ideología a Vox, pero que sintonizan con su discurso antifeminista y podrían acabar apoyándoles. Vox ha sabido conectar con los chicos que se sienten relegados por los avances normativos logrados en España en materia de igualdad». En 2004 se aprobó la ley contra la violencia de género, un año después, la del matrimonio homosexual, la ley para la igualdad se promulgó en 2007 y de 2022 son la ley del 'sí es sí' y la ley trans. Pero no es solo cuestión de leyes nacionales. «Desde hace diez o doce años ha habido un auge importante del feminismo que, gracias en buena parte a la expansión de las redes sociales y al movimiento 'Me Too' de 2017, es ya un fenómeno global», define el contexto reciente Anastasia Téllez.
Ellos, las nuevas 'víctimas'
A ese movimiento que no tiene fronteras se han sumado también algunos hombres. «En la manifestación del 8 de marzo de 2017 vimos padres con carritos de bebé, chicos jóvenes, abuelos... Hombres que, aunque pocos, se hicieron muy visibles». Algunos se acababan de incorporar al clamor en que se había convertido ya el feminismo; otros llevaban años definiendo «una nueva masculinidad alejada de la masculinidad tóxica». Hombres que «se deconstruyen en un modelo de ser hombre sin ser machista» –en 2001 se fundó en España Ahige, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género–.
Ampliar
Algunas viajeras del Tren de la Libertad contra la Ley del Aborto salen a saludar a los concentrados en la estación de PalenciA. Merche de la fuenteTodo eso interpela a los hombres. A los que quieren deconstruirse pero también a los que no. Y son estos últimos los que arropa la extrema derecha en su discurso. «El colectivo de hombres blancos y heterosexuales, como sujetos visibles del patriarcado, se han sentido invisibilizados, discriminados y demonizados por este auge feminista. Vox les inocula el mensaje de que ellos son las nuevas víctimas porque las mujeres y los colectivos LGTBI ocupan cada vez más espacio normativo y social», dice Armengol.
Una suerte de reacción de defensa convertida en eslogan electoral. «Denuncian que el feminismo es sectario y conectan con esos chicos jóvenes que sufren la precariedad laboral, a los que les cuesta encontrar pareja porque las chicas son cada vez más exigentes en sus relaciones sentimentales… Chicos que están desubicados y frustrados y a los que Vox les dice que quiere que recuperen su lugar», señala Pau Canaletas.
«Todo en el mismo saco»
¿Qué ha sucedido para que se sientan así? Reconoce Téllez que en el feminismo «se han hecho cosas mal». «Si vas a un instituto a dar una charla y entras acusando a los chicos, ellos dirán: 'Ese no soy yo, en todo caso será mi padre o mi abuelo'. Y tampoco cala el mensaje en las chicas, que se creen muy empoderadas y no se reconocen en el papel de víctimas. No es una guerra de hombres contra mujeres. El problema es el patriarcado que obliga a los chicos a competir, a ser hipersexuales, que les da un mandato de género que les pone a ellos por encima de ellas».
Otro de los errores en el discurso feminista es que «se ha mezclado todo». «El feminismo siempre ha abierto las puertas a otras luchas contra las desigualdades, como el racismo, la ecología o la diversidad sexual, pero no hay que confundirse. Hay que apostar por masculinidades profeministas, pero se ha metido en el mismo saco la diversidad sexual y la identidad de género, como si fueran las banderas principales del feminismo. No lo son».
Así, se llega a un momento en que «la gente se cansa de los tiras y aflojas del feminismo, un momento en que el feminismo está hasta en la sopa». Un momento de oportunidad electoral.
La agresión grupal de 'La Manada' dio «la puntilla» a un movimiento ya global
Ampliar
Masiva protesta de repulsa por la agresión sexual de 'La Manada' en Valencia. EFEAclara Anastasia Téllez, directora del Observatorio de las Masculinidades de la Universidad Miguel Hernández de Elche, un episodio poco conocido sobre cómo agitó Podemos la bandera feminista. «Beben del 15-M. Entre los indignados había muchas feministas, pero el feminismo no era una bandera potente. De hecho, en su base electoral original Podemos no reflejaba esta cuestión. Lo incluyeron cuando se lo pidieron las feministas. Entonces adoptaron el color morado y empezaron a hablar en femenino».
¿Fue ese el catalizador que empujó la cuestión de género al debate político? Solo en parte. «El asesinato en 1997 de Ana Orantes, que días antes había hablado en televisión del maltrato sufrido por parte de su marido, colocó en el debate público la violencia de género», que cristalizó en la Ley Integral contra la Violencia de Género del año 2004. «La crisis económica relegó luego a un lugar secundario la cuestión de la igualdad porque la gente tenía otros problemas: cláusulas suelo, crisis inmobiliaria...».
Volvió a situarse en primer plano en 2014, con el 'Tren de la libertad', la movilización de protesta contra la reforma de la ley del aborto del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (PP). «Fue un punto de inflexión, un logro de las 'abuelas', las mujeres que habían conseguido avances sociales décadas atrás y que no querían retroceder».
La importancia de las redes
Para entonces –prosigue Téllez– «las redes sociales tenían ya mucha presencia, había WhatsApp y eso posibilitó en buena medida un movimiento feminista internacional que luego llevó a la llamada 'cuarta ola'. Son los años de los feminicidios en México, en Argentina... A partir de 2015 se comenzó a dar un fénomeno nuevo internacional. Mujeres feministas en ciudades españolas, mexicanas, italianas... salían a la calle a manifestarse contra el patriarcado y el machismo y a reinvindicar los derechos de las mujeres en Polonia o en Argentina. El feminismo logra, así, hacerse transnacional».
«La puntilla al movimiento en España llegó con la violación grupal de 'La Manada' (2016)». Coincidió en el tiempo con la campaña electoral estadounidense de Donald Trump contra Hillary Clinton, «presentada como la lucha de un hombre contra una mujer», la explosión del movimiento 'Me Too' en Hollywood (2017) contra el abuso sexual y las masivas manifestaciones del 8 de marzo. Vox y Podemos ya habían irrumpido en el panorama político. Los dos agitando con vigor la bandera de género. Lo harían luego todos.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión