El NIST ha transmitido fotones a través de una red de cable convencional con una longitud de 62 km y sin perder el entrelazamiento
Mantener el entrelazamiento es extremadamente difícil, sobre todo si la comunicación debe llevarse a cabo fuera del entorno protegido de un laboratorio
Laura López
Editora Sénior - TechLaura López
Editora Sénior - Tech Linkedin2653 publicaciones de Laura LópezLos cimientos de las redes cuánticas se están afianzando en este momento. Y es que los ordenadores cuánticos no son los únicos ingenios ideados para sacar partido a las sorprendentes propiedades que exhibe ante nosotros la mecánica cuántica; las comunicaciones también pueden aprovecharlas. Y esta posibilidad abre de par en par la puerta al despliegue de una infraestructura de comunicaciones cuánticas a gran escala.
Esta tecnología nos promete poner en nuestras manos las herramientas necesarias para implementar una infraestructura de comunicaciones cuánticas con cobertura mundial y un alcance equiparable al de la red internet que utilizamos actualmente. En teoría nos permitirá transferir grandes volúmenes de información de una manera instantánea. Y, además, la transmisión de los datos se llevará a cabo de una forma inherentemente segura.
Esta última propiedad se sostiene sobre el hecho de que el entrelazamiento entre los nodos involucrados en la comunicación se rompe si esta se ve vulnerada de alguna forma. Incluso si, sencillamente, alguien la observa. Sin embargo, mantener el entrelazamiento es extremadamente difícil, sobre todo si la comunicación debe llevarse a cabo fuera del entorno protegido de un laboratorio y sobre las redes de fibra óptica existentes. Aun así, el hito en el que estamos a punto de indagar nos invita a otear el horizonte de las redes cuánticas con un optimismo muy razonable.
Una red cuántica de 62 km sobre cable convencional y en un entorno real
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EEUU ha llevado a cabo con éxito un experimento sorprendente: ha conseguido transmitir fotones a través de una red de cable convencional con una longitud de 62 km y sin perder el entrelazamiento. Este logro no ha batido el récord de la mayor distancia a la que ha sido posible preservar el entrelazamiento en comunicaciones cuánticas, pero lo realmente relevante es que este test de estrés ha sido llevado a cabo en un escenario real, y no en un entorno protegido de laboratorio.
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El NIST ha publicado su experimento en la revista Journal of Optical Communications and Networking, y con él ha dado un paso hacia delante muy importante en el camino que nos conducirá al despliegue de las primeras redes cuánticas útiles. Yicheng Shi, física e investigadora del NIST, ha reconocido que a ella y sus compañeros les ha sorprendido mucho comprobar que el entrelazamiento se ha preservado incluso en el entorno extremadamente ruidoso en el que han llevado a cabo su experimento.
De hecho, la mayor parte del cableado de fibra óptica que han utilizado estaba instalado en postes de la calle distribuidos entre las instalaciones del NIST y la Universidad de Maryland. Por este motivo los cables estaban expuestos al viento, a las variaciones de la temperatura y a todas las inclemencias y el ruido presentes habitualmente en un espacio abierto. El éxito de este experimento significa en la práctica que el láser utilizado por estos científicos como referencia para corregir la desviación de los fotones entrelazados funciona. Y que, además, esta es la estrategia adecuada en un escenario de uso real.
No obstante, a pesar de lo importante que es el éxito que ha tenido el NIST en este test, todavía quedan varios desafíos pendientes que es necesario superar para que las redes cuánticas lleguen a buen puerto. Uno de ellos consiste en incrementar la velocidad de transmisión, que en esta prueba ha oscilado entre 200 y 1.500 fotones entrelazados por segundo. No está mal, pero en un escenario de uso real estas prestaciones son mejorables.
Además, los investigadores del NIST reconocen que también es necesario desarrollar algoritmos de software más eficientes. Aun así, estos desafíos no parecen en absoluto insalvables si tenemos presente lo mucho que ha avanzado esta tecnología durante la última década.
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