El PP andaluz ha echado raíces entre el electorado del centro político, donde se ubica el conjunto más voluminoso de votantes. Tras siete años de gestión al frente de la Junta, Juanma Moreno vuelve a tener a mano la mayoría absoluta, según coinciden las encuestas, la última, la publicada este martes por la Fundación Centra (conocida como el CIS andaluz), que otorga a Juanma Moreno entre 54 y 57 diputados. En el peor de los escenarios se quedaría a sólo un escaño de garantizarse un gobierno en solitario.
Si se confirmaran esos resultados, significaría que los que se consideraban votos prestados -aquellos que desde el centro-izquierda le permitieron alzarse con 58 diputados en las elecciones de 2022- se resisten a regresar al partido al que supuestamente pertenecen, que sería el PSOE, hoy pilotado por María Jesús Montero. El barómetro de la Fundación Centra, supone, de hecho, un nuevo revés para la ex ministra, que se quedaría con entre 26 y 27 diputados, hasta cuatro por debajo de lo conseguido por Juan Espadas en 2022.
Si una de las claves del éxito de Juanma Moreno es haber hecho de sí mismo un político sin aristas, instalado cómodamente en la zona templada de los debates, la estrategia tanto de Vox como de la izquierda va a ser, precisamente, intentar sacarlo de esa zona de confort, trasladando a la campaña asuntos que puedan incomodarle y obligarle a confrontar con las posiciones menos moderadas de la dirección de su partido, como el de la regularización de inmigrantes o la reforma de la ley del aborto, ambos en la agenda del Consejo de Ministros de esta misma semana.
Fuentes del PSOE andaluz reconocen que en su estrategia de campaña no estaba previsto abordar la cuestión de la inmigración, pero no se muestran preocupados por el efecto que ese debate pueda tener entre sus electores, porque, recuerdan, incluso los empresarios han dado la bienvenida al proceso «si se hace de forma ordenada», y eso es lo que van a defender allí donde la inmigración es clave para la agroindustria, el turismo o la construcción. «Tenemos argumentario sobrado para entrar en el debate», afirman las fuentes socialistas consultadas. Además, si hay un partido que puede arañar algún voto en un debate enconado sobre la inmigración ése es Vox, ya que el PP se mantiene al respecto en un terreno de grises, rechazando la iniciativa del Gobierno pero sin demonizar una regularización bendecida por la patronal y por la Iglesia.
En el PP están convencidos, sin embargo, de que Pedro Sánchez va a tensionar la campaña para arrimarse más al electorado de izquierdas e intentar arrinconar a los populares junto a Vox. Y el asunto de la inmigración formaría parte de esa estrategia, unido al 'No a la guerra': «Vox y la izquierda tienen el mismo objetivo: vaciar el centro de votantes y llevárselos a sus respectivos extremos», apuntan.
La inmigración está lejos de ser, en cualquier caso, un problema capital para los andaluces. De hecho, el barómetro del Centra la sitúa en cuarto puesto a mucha distancia de los tres asuntos que más preocupan a los ciudadanos: la sanidad, la vivienda y el paro. Cuando se pregunta por los problemas que más les afectan, la inmigración baja hasta el puesto 14.