La reina Isabel II junto a su nieto Harry, en una fotografía tomada en Londres, en 2015. Gtres
Casas Reales 'ROYALS' La reina Isabel II desconfiaba de su nieto Harry: grababa todas sus conversaciones y rehusaba reunirse con él en privadoUna nueva biografía sobre la vida de la que fue reina de Inglaterra pone el foco en la difícil relación que libró con el vástago menor de Carlos III y Lady Di.
Más información: "Señor travieso", "Echo de menos nuestros arrumacos": salen a la luz los mensajes del príncipe Harry y una periodista en 2011
Jesús Carmona Publicada 8 abril 2026 11:20hNuevo terremoto en el seno de la Familia Real británica tras la publicación de una nueva biografía sobre Isabel II que pone el foco, en especial, en la difícil relación que protagonizó la monarca conHarry de Inglaterra (41).
A la luz de esta obra, la distancia entre Isabel II y su nieto fue mucho más profunda de lo que dejó entrever el Palacio de Buckingham.
Una nueva biografía del historiador Hugo Vickers, Isabel II: Una historia personal, revela que la monarca llegó a desconfiar hasta tal punto del duque de Sussex que se negó a responder a sus llamadas si no tenía un testigo presente que pudiera dejar constancia de lo hablado.
Quién es Charlotte Griffiths, la periodista que se intercambió mensajes con el príncipe Harry y lo llamó "señor travieso"Isabel II junto a su nieto Harry, en 2015, en Londres. Gtres
El retrato que ofrece el libro, que se publica coincidiendo con el centenario del nacimiento de la soberana, desmonta la imagen de armonía en los últimos años de su reinado y muestra a una reina "profundamente dolida" por los ataques públicos de su nieto.
La ruptura de confianza tiene un punto de inflexión, según este libro, cuando Harry y su esposa, Meghan Markle (44), concedieron a Oprah Winfrey en 2021, ya instalados en Estados Unidos tras abandonar sus funciones como miembros activos de la familia real.
En aquella conversación televisiva, la pareja describió un trato hostil dentro de la Casa Windsor, y denunció comentarios de corte racial sobre el tono de piel de su futuro hijo. Sin duda, esto sacudió los cimientos de Buckingham y abrió una crisis de imagen sin precedentes.
Isabel II reaccionó entonces con un comunicado cuidadosamente medido, donde admitía que "los asuntos planteados, especialmente los de índole racial, son preocupantes", y subrayaba que "algunos recuerdos pueden diferir".
Según Vickers, ese fue el momento en que la reina, más allá del tono conciliador del texto oficial, se sintió "profundamente herida por las críticas de su nieto" y empezó a verlo como un factor de riesgo dentro de la Casa Real.
A partir de entonces, la relación telefónica entre la soberana y Harry cambió por completo. El historiador detalla que las llamadas seguían produciéndose, pero Isabel II sólo las atendía cuando estaba acompañada por su dama de compañía, que actuaba como testigo.
El día que Isabel II conoció al pequeño Archie. Gtres
El objetivo, según el autor, era protegerse de posibles filtraciones o interpretaciones interesadas sobre el contenido de esas conversaciones privadas. En ese nuevo contexto, el tono de la reina se volvió extremadamente frío.
Vickers asegura que muchas de sus respuestas se reducían a monosílabos, en contraste con las conversaciones más cercanas que habían mantenido en el pasado.
Esa brevedad era una forma deliberada de limitar cualquier margen de malentendido o de futuros reproches públicos por parte de su nieto, al que consideraba imprevisible desde su marcha a Montecito.
La desconfianza no se limitó al teléfono. Durante las celebraciones del Jubileo de Platino, en junio de 2022, Harry y Meghan viajaron al Reino Unido y presentaron por primera vez a su hija pequeña, Lilibet Diana, a la reina, que conocía así a su bisnieta y tocaya.
Isabel II, en la boda de Harry y Meghan. Gtres
Lejos de tratarse de una escena íntima, la monarca impuso condiciones muy claras para ese encuentro, según relata Vickers.
Isabel II habría rechazado reunirse con los Sussex a solas y ordenó que la visita se desarrollara en presencia de su dama de compañía, replicando el esquema de control que ya aplicaba a las llamadas telefónicas.
Además, prohibió expresamente la presencia de fotógrafos y vetó cualquier intento de convertir aquel momento familiar en una imagen pública, pese al deseo de la pareja de inmortalizar el encuentro.
"Este es un asunto familiar y debe permanecer en la familia", les habría dicho, en una frase que sintetiza su voluntad de mantener el control sobre lo que trascendía al exterior.
El biógrafo Hugo Vickers sostiene que "no se puede exagerar la angustia" que los duques de Sussex causaron a Isabel II en el tramo final de su vida, tanto por sus decisiones personales como por la exposición pública de conflictos tradicionalmente gestionados puertas adentro.