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La resaca de Trump tras el acuerdo con Irán da un respiro a las relaciones transatlánticas

La resaca de Trump tras el acuerdo con Irán da un respiro a las relaciones transatlánticas
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La firma sorpresa del pacto entre Washington y Teherán en el Palacio de Versalles culminó un G7 que los líderes europeos esperan que suponga un punto de inflexión en sus vínculos con el presidente estadounidense
La resaca de Trump tras el acuerdo con Irán da un respiro a las relaciones transatlánticas

La firma sorpresa del pacto entre Washington y Teherán en el Palacio de Versalles culminó un G7 que los líderes europeos esperan que suponga un punto de inflexión en sus vínculos con el presidente estadounidense

Regala esta noticia Añádenos en Google Emmanuel Macron y Donald Trump en Versalles. (AFP)

Enric Bonet

Enviado especial. Évian-les-Bains

18/06/2026 a las 17:35h.

«Bravo, un gran trabajo». Aplaudiendo y haciendo el gesto del pulgar hacia arriba, el presidente francés, Emmanuel Macron, elogió con estas palabras el miércoles ... por la noche una decisión sorpresa de su homólogo estadounidense, Donald Trump: firmar el acuerdo de paz con Irán en el Palacio de Versalles. La firma del memorando, que ha dejado un sabor más que amargo en Israel y también en las filas del Partido Republicano de EE UU, quedó asociada a los fastos de la residencia real construida por Luis XIV. Y eso gustó al jefe del Estado galo.

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      • celebrado sus 80 años con el espectáculo de UFC en el césped de la Casa Blanca, se le ha visto cansado y (…) no parece que esté en su mejor forma», afirmaba esta semana la revista estadounidense 'New Republic'. Una sensación parecida tuvieron diplomáticos suizos presentes en la comitiva de bienvenida cuando aterrizó el lunes en Ginebra, según el digital helvético Blick.

        Este nuevo estilo del republicano facilitó las conversaciones en Évian, que tuvieron lugar tras unos meses difíciles en las relaciones transatlánticas a causa de la guerra en Oriente Medio y las veleidades de Washington sobre Groenlandia. Después de que el estadounidense amenazara con retirar parte de las tropas de su país de Alemania, el canciller Friedrich Merz le ofreció en el G7 una camiseta de la 'Mannschaft' con el apellido del inquilino de la Casa Blanca y el 47 en la espalda, en una referencia al número de su mandato. Los otros dirigentes también acariciaron su ego elogiando el acuerdo preliminar con Irán. Incluso mencionaron tres veces el apellido Trump en la declaración pactada sobre los conflictos internacionales.

        La resaca tras el acuerdo entre Washington y Teherán ha dado un respiro a los vínculos transatlánticos. La 52 edición del G7 (Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido) quedó marcada por la concordia entre europeos y estadounidenses. «Ha habido un momento Évian», destacó Macron. Según él, esta aparente «unidad» se vio sobre todo reflejada en un alineamiento de posiciones entre Washington y Bruselas respecto a la guerra de Ucrania. «Ha habido un cambio en el posicionamiento» de la Administración trumpista sobre el conflicto ruso-ucraniano. «Consideramos que ahora es más realista ante la situación en el campo de batalla», declaró el primer ministro canadiense, Mark Carney.

        Trump firma el acuerdo con Irán durante la cena en Versalles. (AFP)

        Más allá del optimismo declarativo, los anuncios y promesas en Évian invitan a una mayor prudencia. Por un lado, el dirigente republicano mostró un interés renovado «por hacer algo» para conseguir una paz negociada entre Moscú y Kiev. Por el otro, no desveló cómo pretende lograrlo y se limitó a anunciar un restablecimiento de las sanciones norteamericanas sobre el petróleo ruso. Además, apoyó una declaración sobre Ucrania en la que los siete se comprometen a incrementar el apoyo militar y económico para el sector energético del país invadido. Ese texto, sin embargo, peca por la falta de cifras concretas, lo que deja la puerta abierta a Washington para distanciarse de un conflicto que, según dijo el inquilino de la Casa Blanca esta semana, «no nos afecta. Solo nos dedicamos a vender armas».

        Otros detalles reflejan la fragilidad de la «unidad» recuperada entre los occidentales. Uno de ellos fue que Trump dedicó la mayoría de sus encuentros bilaterales a discutir con dirigentes asiáticos invitados al G7, como el primer ministro indio, Narendra Modi, o el emir de Catar, Tamim Ben Hamad al Thani. Tras meses de tensiones entre Washington y Londres, prefirió no celebrar ningún cara a cara con el 'premier' británico, Keir Starmer. Y antes de irse de Évian, deslizó unas palabras que provocaron sudores fríos entre sus aliados: «No hemos hablado de Groenlandia, tendríamos que haberlo hecho».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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