Hace justo un año, el Ayuntamiento de Madrid desplegaba su paraguas contra los afilados colmillos del sol de la capital. Despertaba sin contemplaciones el verano en una ciudad que se encomendaba a un plan municipal donde los focos apuntaban, sin discusión, hacia el corazón de la capital. Concretamente, hacia los toldos de la Puerta del Sol que tanta polvareda levantaron. Eran la medida estrella, toda vez que se convertirían en la primera gran sombra para el entorno en muchos años. Sin embargo, y a pesar de que el protocolo por altas temperaturas arrancaba el 1 de junio, no sería hasta la última semana de ese mes cuando entraron en juego.
Ayer, con esas enormes capotas de lona en el centro ya operativas, el protagonismo se lo llevaron otros. Por ejemplo, los nebulizadores, que parecen haber cogido vuelo en la ciudad. Desde hace días refrescan algunos entornos como los de la playa de Madrid Río, plaza deEspaña y La Gavia, o la tórrida plaza del Rastrillo, recién sacada del envoltorio. A estas se sumarán en junio otras tres ubicaciones: calle Murcia (Arganzuela), la avenida de Oporto (Carabanchel), la plaza Milmarcos (Villa de Vallecas).
También tienen su cuota los mercados municipales, en cuyas zonas comunes con aire acondicionado han encontrado en Cibeles un refugio térmico con olor gastronómico. O los centros de mayores, que, en julio y agosto, abrirán a diario en «la mayoría de los distritos», además de un mayor seguimiento a los usuarios de Teleasistencia, Ayuda a Domicilio y Comida a Domicilio. Son algunas de las líneas maestras de la Campaña del Calor que, por tercer año consecutivo, podrá activarse a partir del próximo lunes cuando Salud Pública declare el nivel 2 de alto riesgo por esas altas temperaturas que llevan días acampadas en buena parte del país.
El plan se desarrollará en la Central del Samur Social, en la carrera de San Francisco, donde se proporcionará atención social y refugio a las personas en situación de calle durante el periodo de más exposición al sol. Además, se ofrecerá a los usuarios una hidratación adecuada, comida al mediodía y se garantizará el acceso a higiene y aseo. El Centro de Acogida de Emergencia de Vallecas también estará preparado por si fuera necesario.
Preocupación por los operarios al aire libre
En ese sentido, los Equipos de Calle también intensificarán sus rutas para hacer seguimiento de las personas sin hogar, con apoyo de las intervenciones de Samur Social y ofreciendo plazas de centro de día en los recursos de acogida San Isidro (60) y Beatriz Galindo (60).
Y como la ciudad está salpimentada de obras como no se recordaba, la lupa se pone también sobre la seguridad laboral de las contratas de las obras municipales -Parque Ventas, Parque Castellana o A-5-. También sobre las condiciones de los empleados de limpieza o mantenimiento.
Se repiten estrategias como la de las iniciativas culturales durante las horas centrales del día, en puntos emblemáticos como el Museo del Prado, el Thyssen o la Galería de las Colecciones Reales. En esa misma ruta, los descuentos en cines o los espacios climatizados para la lectura.
Las medidas desveladas por el Ayuntamiento no terminaron de convencer a la oposición. Tampoco lo han hecho en ninguna de las ocasiones anteriores. «La respuesta del Ayuntamiento ante este mapa de calor es mandar a la gente a refugiarse en mercados, centros comerciales o edificios climatizados», reprochaba la portavoz socialista, Reyes Maroto.
Ayer, en Cibeles respiraban al saber que el mercurio podría conceder algo de tregua durante la visita del Papa. Y eso, con cientos de miles de personas en la calle, no es poca cosa.