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Momento de la salida del Cristo de la Clemencia desde el interior del Sagrado Corazón. L. M. Gómez Pozo Sábado de Pasión La salida procesional del Cristo de la Clemencia, un punto y aparte excelso en las vísperas de MálagaLa antigua Hermandad del Mutilado, primer cortejo penitencial que accede a la Catedral, impone sobriedad y atrae la atención de miles de personas en su recorrido por el Centro
Málaga
Sábado, 28 de marzo 2026, 22:16
... sensación de que su procesión jamás hubiera quedado interrumpida. Ni siquiera se ha cumplido un lustro desde que la Hermandad del Mutilado recuperara la salida procesional del Crucificado, tras 46 años sin culto externo y, sin embargo, su puesta en escena está tan asentada que su presencia en la calle en la tarde y noche del Sábado de Pasión se vive ya con la naturalidad de un cortejo plenamente consolidado y asumido, aunque a algunos, incluso de la misma cofradía, les gustaría verla el Sábado Santo si el obispo José Antonio Satué, que solo lleva seis meses al frente de la diócesis, atiende el deseo de muchos malagueños y la corporación solicita su reingreso en la Agrupación de Cofradías, como se lo está ganando a pulso.El Cristo Mutilado, ahora de la Clemencia, ya no procesiona el Jueves Santo, como ocurría desde 1976 en su primera etapa anterior, sino que lo hace en la antesala de la Semana Santa, cuando el Sábado de Pasión comienza a anunciar la inminencia de los días grandes. Y tampoco parte ya desde la Catedral, sino desde la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, sede provisional de la hermandad mientras el templo del Sagrario, su sede, permanece cerrado 'sine die' a la espera de su reparación. A todo ello se suma una diferencia significativa respecto a sus orígenes. Y es que el cortejo actual lo forman nazarenos, que superan el centenar y visten túnica y capirote de terciopelo negro con una cruz latina roja a la altura del pecho, cíngulo también rojo, y todos ellos, sin distinción de ningún tipo, llevan capa de sarga blanca, prenda asociada a la protección y la cobertura divina.
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Uno de los nazareno portaba las reliquias del Padre Arnaiz. L. M. Gómez PozoLos hombres de trono ya no son soldados del campamento Benítez, que tampoco existe hoy día, sino hermanos. Y al frente de la cofradía, una mujer, Carmen Sánchez Salcedo, que desde el pasado verano encabeza la junta de gobierno de la corporación, tras doce años de gobierno, precisamente, de su hermano Manuel y artífice, junto a su equipo, del regreso del Mutilado a las calles de Málaga, de la readaptación de la hermandad a los tiempos actuales, comenzando con la restauración del Cristo, y de la incorporación de la Virgen de la Divina Providencia, una maravillosa escultura del periodo barroco, atribuida a Antonio del Castillo, que todavía aguarda su momento para seguir los pasos de su Hijo muerto en la cruz. Los hermanos Sánchez Salcedo, Carmen y Manuel, son nietos del que fuera también hermano mayor y presidente de la Agrupación de Cofradías desde finales de 1969 a septiembre de 1971, José Salcedo Sánchez, lo que confirma que la Semana Santa es un legado que, en muchos casos, como este, se transmite de generación en generación y, por tanto, segura su pervivencia.
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El Crucificado de la Clemencia, tras pisar la plaza San Ignacio de Loyola. R. RodríguezNo obstante, y pese a todos estos cambios experimentados, la hoy Hermandad de la Clemencia sí conserva la disposición en flecha de los varales del trono, como antaño y como ningún otro conjunto procesional lo mantiene, y permanece invariable uno de los rasgos más definitorios de la cofradía, como es la indiscutible calidad de su patrimonio artístico, que, pese al tiempo transcurrido, los hermanos han sabido preservar. No cabe duda de que el corpus de enseres que acompaña al Cristo de la Clemencia destaca por su extraordinaria factura. Aquí, el proyectista Juan Casielles echó el resto. La mejor etapa de los talleres Villarreal, el magnífico orfebre Manuel Seco Velasco y las monjas del convento de Santa Isabel de Sevilla crearon los enseres y demás elementos suntuarios de la corporación, que se han enriquecido durante este nuevo periodo con obras de Orfebrería Montenegro y del bordador Joaquín Salcedo, en su caso, el guion.
Salida
Eran las 17.55 horas cuando los primeros nazarenos de la Clemencia se asomaban a la puerta del Sagrado Corazón. Cinco minutos más tarde se ponía el séquito en marcha, que lo abrían dos hermanos con bocinas de las que pendían unos extraordinarios paños bordados antecedían a la singular cruz guía, de plata de ley sobredorada, que era flanqueada por dos ciriales. El entorno de la plaza de San Ignacio de Loyola había enmudecido. La expectación era máxima. A continuación, se desplegaba la comitiva nazarena, con un primer tramo de hermanos con largos cirios blancos, y uno segundo, con hachetas, y comenzaban a salir insignias. Primero, el senatus, escoltado por bastones, los magníficos estandartes del misterio doloroso del rosario, el guion corporativo con la presidencia, más nazarenos con bocinas y uno de ellos portando las reliquias del Padre Arnaiz por el centenario de su muerte –el Sagrado Corazón es templo jubilar–, un nutridísimo grupo de monaguillo infantiles y el cuerpo de acólitos que antecedía al trono del Crucificado de la Clemencia, que sorteó la puerta neogótica del templo a las 18.15 horas. La maniobra de salida tenía su complicación, ya que apenas un centímetro separaban las cabezas de leones de las esquinas del trono del dintel de la iglesia jesuita. Ante esta dificultad, los portadores de los varales exteriores se retiraron e iban ocupando sus puestos conforme las andas procesionales ganaban terreno en el atrio del templo. «Seguimos andando, menos mecida», avisaba el capataz José Antonio Luque, presidente de la Asociación Cultural de Hombres de Trono Daffari.
El trono del antiguo Cristo Mutilado buscando la calle Compañía. L. M. Gómez PozoSilencio, más silencio. El trono tenía que ir de frente, sin movimiento alguno. El Cristo de la Clemencia ya había sorteado el arco ojival de la iglesia, y el trono, el dintel de su puerta, cuando la, también, magnífica banda de cornetas y tambores del Paso y la Esperanza, una formación que le viene a esta corporación que ni pintada, atacaba con la Marcha Real. La imagen ya estaba en el atrio. Toques de campana para echar el trono abajo y, a continuación, el 'stipes' de esa cruz plana que realizara Paco López, cuya parte más inferior quedaba hundida en el monte de claveles sangre toro para permitir la salida del Crucificado, se alzaba para que el Señor cogiera su altura correcta para permitir su visibilidad.
El Cristo de la Clemencia ya había sorteado el arco ojival de la iglesia, y el trono, el dintel de su puerta, cuando la magnífica banda de cornetas y tambores del Paso y la Esperanza interpretaba la Marcha Real
El conjunto que ofrecía el trono era, sencillamente, maravilloso, con ese baquetón rematado en sus ángulos por testas de leones que hacen referencia al Libro del Apocalipsis, donde se describe a Jesucristo como «el león de la tribu de Judá», simbolizando la victoria sobre el pecado y la muerte. El trono, diseño de Adrián Risueño, impone ya de por sí por su esbeltez, dividido en dos cuerpos y tomando forma troncopiramidal. Pero igualmente asombra y gusta por la combinación de la madera barnizada en secciones planas con la talla que ejecutara en su día Andrés Cabello Requena, con acabado dorado, y la plata de sus grandes cartelas, y, por supuesto, por esos grande faroles, que nacen de la parte superior del trono y que llegan a la altura del paño de pureza del Cristo. Los elementos lumínicos se completan con pequeños arbotantes de Guzmán Bejarano que se sitúan en el primer cuerpo del conjunto, los de las esquinas, de tres brazos, y los de los laterales, de nueve, rematados con guardabrisas para proteger la cera blanca. Y a los pies del Señor, un relicario con restos de los principales mártires jesuitas del Japón, vinculado al carácter evangelizador de la Compañía de Jesús.
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El Cristo de la Clemencia, por la plaza Félix Sáenz. R. RodríguezEl Cristo de la Clemencia ya estaba en la calle y la banda de la Esperanza lo anunciaba con sus tambores destemplados tan característicos en este tipo de cortejo fúnebre y que este Sábado de Pasión emitían un sonido aún más grave, después de que Jesús Toledano, miembro de la banda de musca de la Paz, hermano del genial tallista Manuel Toledano y todo un experto en instrumentos de percusión, aplicara a los tambores de la formación una doble capa de mayor micraje. Con la marcha 'Pasión, Muerte y Resurrección', composición de Las Cigarreras de Sevilla, andaba el trono los primeros metros, como si flotara en el mar. Dos operarios de Limasam vertían al pavimento el líquido anticera, que, previsiblemente, desaparecerá a partir del Domingo de Ramos.
Con el entorno Thyssen de bote en bote, la hermandad avanzaba lentamente por su recorrido, que este año ha sido modificado. Así, tras pasar por las calles Compañía, Salvago y Especería, que la tomaba con la marcha 'Virgen del Rocío', de Alberto Escámez, no se ha adentrado en Nueva, como en años anteriores, sino que ha girado hacia Cisneros para callejear por la feligresía de San Juan hasta llegar al propio templo y desembocar en la plaza de Félix Sáenz, y desde este punto, ha retomado su itinerario habitual por vías estrechas próximas a Larios, que la ha cruzado para adentrarse en la otra margen de la calle dedicada a Manuel Domingo Larios y Larios, segundo marqués de la dinastía.
Con el entorno Thyssen de bote en bote, la hermandad avanzaba lentamente por su recorrido, que este año ha sido modificado para pasar por la parroquia de San Juan
Por Bolsa, Torre de Sandoval y Strachan, vías abarrotadas de público, ha buscado la cofradía la Catedral, a donde ha accedido por la rampa del Postigo de los Abades, quedando, así, inaugurada las estaciones de penitencia que se sucederán estos días hasta el Viernes Santo, cuando otro Crucificado, el de la Redención de la Archicofradía de los Dolores de San Juan, y curiosamente tallado por el mismo autor que restauró el Cristo de la Clemencia, Juan Manuel Miñarro, cierre el ciclo de entradas al primer templo de la diócesis con motivo de la pasión y muerte de Jesús.
La entrada en la Catedral se ha producido a las 20.30 horas. Y unos minutos antes, mientras subía la rampa, la banda de la Esperanza ha enlazado las marchas 'Stabat Mater' y la ya archiconocida 'Animas Christi', de Marco Frisina, sacerdote, músico, compositor y biblista romano y actual maestro de capilla de la Catedral de Roma y Rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere.
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El Cristo de la Clemencia, en la Catedral. Juan Miguel SalvadorEl trayecto de regreso al Sagrado Corazón también ha sufrido cambios con respecto al pasado año. Así, la corporación se ha decantado por acortar su itinerario para evitar rodeos, y en lugar de buscar la calle Carretería, la Tribuna de los Pobres y la zona de la casa hermandad de la Cena, ha incluido en su recorrido de este Sábado de Pasión la feligresía de los Mártires, por Comedias abajo y Santa Lucía –el trono llegaba a este punto a las 22 horas–, para alcanzar la calle Granada, y de allí a la plaza de la Constitución y Especería, en busca del templo de la plaza de San Ignacio de Loyola, donde culmina la procesión con la bendición a los hermanos con el Santísimo bastante antes de que llegue la medianoche, todavía con el horario de invierno.
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