Sábado, 17 de enero de 2026 Sáb 17/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La "solitaria" vida del "patrón" Julio Iglesias rodeado de "10 señoritas" entre Punta Cana y su isla privada en las Bahamas

La "solitaria" vida del "patrón" Julio Iglesias rodeado de "10 señoritas" entre Punta Cana y su isla privada en las Bahamas
Artículo Completo 2,188 palabras
Desde hace décadas, el cantante ha organizado su vida lejos de los escenarios en residencias aisladas, sostenidas por un sistema doméstico propio que regula la rutina, el silencio y la presencia de quienes lo rodean. Más información: Ignacio Peyró: "A Julio Iglesias no le han hecho un Me Too como a Errejón porque no es un hipócrita: basa su vida en hacer el amor, no pasa frío en el 8-M".

Aunque posee numerosas propiedades, Julio Iglesias pasa hoy la mayor parte del tiempo entre su residencia en las Bahamas y su finca de Punta Cana. Diseño: Arte EE.

Reportajes CRÓNICA DE UN RETIRO La "solitaria" vida del "patrón" Julio Iglesias rodeado de "10 señoritas" entre Punta Cana y su isla privada en las Bahamas

Desde hace décadas, el cantante ha organizado su vida lejos de los escenarios en residencias aisladas, sostenidas por un sistema doméstico propio que regula la rutina, el silencio y la presencia de quienes lo rodean.

Más información: Ignacio Peyró: "A Julio Iglesias no le han hecho un Me Too como a Errejón porque no es un hipócrita: basa su vida en hacer el amor, no pasa frío en el 8-M".

Publicada 17 enero 2026 01:40h

La mansión de Julio Iglesias en Punta Cana funciona como un reloj humano. No uno que marca horas, sino uno que ordena cuerpos, rutinas y silencios. Cada día se parece al anterior. Nada ocurre por azar. Todo está previsto de manera milimétrica.

El cantante y compositor se levanta tarde. No muy tarde: tarde para alguien que ya no tiene conciertos ni una cita diaria con el aeropuerto. Desayuna despacio, casi siempre en el mismo lugar, un comedor exterior con vistas al mar. A veces habla poco. Otras, nada. Camina con cierta dificultad, apoyado en quienes están allí para eso.

El accidente de coche que sufrió en los años sesenta nunca desapareció del todo; con el tiempo se transformó en dolor crónico, en rigidez, en una dependencia creciente de cuidados físicos que estructura la vida cotidiana de la vivienda.

Después llega el agua. El mar o la piscina. Nunca solo. "Para mí, no hacer nada es tener dos horas para flotar en el agua, que es un paraíso, y pensar: 'Dios, qué hombre tan afortunado soy'", dijo una vez. La mansión, dividida en varias casas, está pensada para que ese pensamiento pueda repetirse sin interrupciones, para que el día no exija nada que no esté ya previsto.

Julio Iglesias, en el año 2020, ayudado por dos empleadas domésticas en el muelle de su vivienda en Punta Cana. Mediaset.

"Una casa llena"

La finca se levanta en una zona residencial de altísima exclusividad del litoral dominicano. No es un enclave perdido: muy cerca hay hoteles de lujo en primera línea de playa, complejos turísticos cerrados y villas privadas de gran tamaño. La privacidad allí no la da el aislamiento absoluto, sino la combinación de distancia medida, vegetación espesa y accesos controlados.

En ese mismo entorno inmediato se encuentran al menos dos propiedades de similar tamaño, muy próximas entre sí. Es una vecindad discreta, de perfiles similares, donde nadie mira al vecino porque nadie necesita hacerlo. El diseño del espacio evita la exposición: entradas que no se cruzan, caminos interiores, muros vegetales que sustituyen a las vallas.

Desde fuera, casi no se ve nada. Desde dentro, todo está organizado para no tener que salir. No hay un edificio central, sino varios pabellones distribuidos entre la vegetación: la casa principal, los bungalós, las dependencias del personal, los espacios de servicios.

Senderos estrechos conectan unos con otros. Son caminos pensados para que nadie llegue de golpe, para que el movimiento sea discreto, para que nada irrumpe sin aviso. Una piscina que serpentea y que protagoniza.

Durante años, las revistas describieron ese lugar como una aldea balinesa en el Caribe. Hablaron de maderas nobles, de sobriedad elegante, de integración con el paisaje.

Todo eso es cierto, pero incompleto. La clave no es estética: es funcional. La casa no está hecha para recibir. Está hecha para contener, para sostener una vida entera sin necesidad de abrirse al exterior.

Vista aérea de la casa de Julio Iglesias en República Dominicana. Gtres

"La casa nunca está vacía", explica un trabajador de jardinería que prestó servicio allí durante años y que ha pedido mantener el anonimato tras hablar con EL ESPAÑOL. "Siempre hay gente, siempre hay movimiento. Pero 'el patrón' [sic] nunca sale ni suele recibir visitas tampoco. Es un hombre muy solitario", dice.

Dentro, Julio Iglesias no es Julio Iglesias. Es el patrón. No es una forma coloquial ni cariñosa: es el término que usan los hombres que trabajan allí. "Aquí todo gira en torno al patrón", resume. "Sus horarios, su humor, su dolor. Eso organiza el día, aunque no lo diga".

El personal vive interno. Mayoritariamente mujeres, casi todas procedentes de poblaciones cercanas a Punta Cana, pero "también venezolanas y colombianas". Cocineras, limpiadores, encargadas, cuidadoras. Según este trabajador, unas diez mujeres, más o menos, forman parte del equipo habitual de la vivienda.

No están todas juntas en el mismo espacio, pero siempre hay varias. Siempre están. "No se van a casa al terminar el turno. Viven allí. Suelen tener un día libre a la semana. Pero eso es algo habitual en las viviendas de esta zona", explica.

Ese grupo femenino recibe un nombre: "las señoritas". Así se las llama dentro. El término aparece también en la investigación publicada por elDiario.es y Univisión Noticias para distinguir a las empleadas con mayor cercanía a Julio Iglesias del resto del servicio doméstico.

No son todas. Son las que están más cerca. Las que entran en su círculo inmediato y adaptan su jornada a las necesidades cambiantes del día. "Hay encargadas que lo controlan todo", dice el jardinero. "Quién entra, quién sale, quién puede acercarse más. No hace falta levantar la voz. Las normas se saben. Es una casa muy organizada".

Esa organización se traduce en pequeños gestos que no llaman la atención hasta que se observan de cerca. Horarios de silencio, recorridos marcados, espacios a los que no se accede sin indicación. Incluso el extenso jardín obedece a reglas. "Hasta cuándo se puede hacer ruido o qué plantas quiere ver desde la entrada", recuerda. "Todo está medido, incluso lo que parece natural".

El cantante Julio Iglesias es homenajeado durante el concierto de graduación del Berklee College of Music en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 8 de mayo de 2015. REUTERS/ Brian Snyder.

"La casita del terror" en Punta Cana y su refugio en Bahamas: las propiedades de Julio Iglesias, marcadas por los escándalos

La isla 'búnker'

Cuando Julio Iglesias se desplaza, se desplaza con una parte de ese sistema. Nunca con todas, siempre con unas pocas. El resto mantiene la casa: limpia, ordena y espera a su regreso. La casa no se detiene porque él no esté. Más bien se prepara para cuando vuelva.

En las Bahamas ese sistema se intensifica, según ha confirmado este periódico con una segunda fuente. La casa de Lyford Cay no sólo está en una urbanización privada: está en una isla de acceso extremadamente restringido, dentro de uno de los enclaves más herméticos del archipiélago.

Durante décadas —y al contrario de Punta Cana, donde los paparazzis han conseguido capturarle en varias ocasiones— sólo un medio ha logrado documentar gráficamente el lugar. El resto del tiempo permanece fuera del alcance de la prensa, protegido por controles privados y una cultura de silencio estricta.

Las mismas dos fuentes aseguran que Julio Iglesias se encuentra ahora mismo allí. "Está en Bahamas", señala una de ellas, una de las pocas personas vinculadas a los medios de comunicación que mantiene relación con él. "Es donde se queda cuando quiere desaparecer del todo, cuando no quiere ver a nadie".

Esta tendencia se habría potenciado, según revela la misma fuente, desde 2023, cuando Julio Iglesias habría tomado la decisión de pernoctar habitualmente en Bahamas que en Punta Cana por la privacidad de su vivienda en la isla.

"Cuando se va a Bahamas, el equipo cambia poco", explica el jardinero. "Son casi las mismas personas. Salvo la gobernanta, que es bahameña y vive allí, y las cocineras, que también son varias mujeres locales que trabajan para él desde hace décadas. La dinámica es parecida, pero más cerrada. Todo depende aún más de lo que él necesita, de cómo se levanta ese día".

Rebeca —nombre ficticio— aseguró en la investigación publicada por elDiario.es que fue trasladada a la isla durante un periodo de tiempo y que los episodios denunciados se repitieron allí.

Según su relato, el aislamiento es mayor: otro país, otra isla, menos referencias, menos salidas, menos margen. Bahamas cumple una función precisa en la vida del cantante: distancia.

"Cuanto más lejos esté, mejor vivo", dijo en una entrevista hace años. Estar cerca de Estados Unidos sin estar en Estados Unidos. Vivir rodeado de mar sin quedar expuesto. Es en este contexto donde irrumpe ahora la justicia como un elemento externo que no estaba previsto en el diseño original de esas casas.

Julio Iglesias, fotografiado en el verano de 1980 durante una estancia privada, en una localización no identificada. GTRES.

Julio Iglesias rompe su silencio tras las acusaciones de agresión sexual de dos exempleadas y anuncia medidas legales

Diligencias abiertas

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias para estudiar los hechos denunciados por dos extrabajadoras de Julio Iglesias, que declaran como testigos protegidas. Analiza si los presuntos delitos pueden ser perseguidos desde España pese a haberse producido, supuestamente, fuera del territorio nacional.

No es un trámite menor. Implica estudiar vínculos, jurisdicciones, estructuras estables, posibles responsabilidades. La investigación publicada por elDiario.es y Univisión Noticias no se limita a relatar episodios concretos. Describe un sistema. Un modo de vida sostenido por la dependencia económica, el aislamiento y una jerarquía clara que se mantiene en el tiempo.

Rebeca llega a Punta Cana con 22 años tras responder a un anuncio. No hay entrevista. Le piden fotografías, datos básicos. En pocas horas está dentro. Vive allí. Trabaja allí. Sus jornadas pueden prolongarse hasta 16 horas. Todo ocurre dentro del mismo perímetro. Laura, fisioterapeuta, entra como "señorita". Tiene habitación propia, mayor autonomía y, según su testimonio, mayor presión.

Ambas describen lo mismo: control del tiempo, del cuerpo, de los movimientos. Teléfonos vigilados. Comidas reguladas. Preguntas íntimas. Normas estrictas. La pandemia, dicen, sirve como argumento para cerrar todavía más la casa, para convertir el aislamiento en norma permanente.

"Yo no sé vivir sin tenerlo todo organizado. El desorden me produce ansiedad", expresó Julio Iglesias en más de una ocasión.

España queda al margen. La finca de Ojén, en Málaga, funciona durante años como apoyo: un lugar donde todavía hay visitas, amigos, una vida social limitada. Ese papel se diluye con el tiempo. Durante la pandemia, Miranda Rijnsburger decide sacar a los hijos del aislamiento caribeño. Se instalan allí. Julio Iglesias no va.

"Miranda casi no estaba en Punta Cana", recuerda el jardinero. "Cuando venía, todo cambiaba. Había más calma". Mientras ella y los hijos viven entre España y Miami, Julio Iglesias se queda en el Caribe. Punta Cana y Bahamas. El mismo sistema, las mismas reglas.

El férreo silencio de Miranda Rijnsburger, la discreta mujer de Julio Iglesias: está "tranquila" y dónde se encuentra

La Fiscalía de la Audiencia Nacional investiga una denuncia contra Julio Iglesias por agresión sexual y trata

El patrón del Caribe

La Fiscalía decidirá si hay causa penal. Eso vendrá después. Lo que ya ha ocurrido es otro cambio: la lectura. Durante décadas, estas casas fueron vistas como refugios. Hoy empiezan a verse como estructuras de poder doméstico. Lugares donde todo estaba previsto, donde nada ocurría fuera del guion, donde la vida de otros dependía de reglas privadas.

El español que enamoró al mundo, según lo describió Ignacio Peyró en un libro de febrero de 2025 que destripó su vida, se ha desmarcado de las acusaciones en un breve texto publicado en sus redes sociales.

"Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza", expresaba el escrito.

Julio Iglesias cantó durante años La vida sigue igual. En sus casas, lejos del escenario, la vida siguió otras reglas. Las casas siguen ahí. El patrón sigue siendo el patrón. Lo que ya no es lo mismo es el modo de mirarlas.

  1. Audiencia Nacional
  2. Miami
  3. Marbella
  4. Julio Iglesias
  5. República Dominicana
  6. Islas Bahamas
  7. Porfolio

NEWSLETTER - REPORTAJES

Una selección de los reportajes más leídos todos los domingos en tu correo Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir