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La 'Tita Mari', desahuciada a la tercera de un piso de un fondo que ocupó con su hijo dependiente en Fuente Olletas

La 'Tita Mari', desahuciada a la tercera de un piso de un fondo que ocupó con su hijo dependiente en Fuente Olletas
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La mujer, de 65 años, por la que intercedió un comité de la ONU a finales de 2025, tras salir de la casa: «¿Y ahora dónde me meto?»

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Tita Mari, abraza a las vecinas que la han acompañado y han resistido contra el desahucio. Salvador Salas Málaga La 'Tita Mari', desahuciada a la tercera de un piso de un fondo que ocupó con su hijo dependiente en Fuente Olletas

La mujer, de 65 años, por la que intercedió un comité de la ONU a finales de 2025, tras salir de la casa: «¿Y ahora dónde me meto?»

Cristina Vallejo

Viernes, 10 de abril 2026, 13:43

... casa en la que se metió hace tres años propiedad de la empresa Inversiones Estratégicas Real Estate S. L. y ubicada en el barrio de Fuente Olletas. La de hoy era la tercera vez que se enfrentaba a la orden judicial de desahucio. La primera fue el pasado octubre, cuando el lanzamiento fue paralizado. La segunda fue justo el 25 de noviembre, la jornada dedicada a la lucha contra la violencia de género: el colectivo Un Techo por Derecho llevó el caso al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, que contestó con una resolución en la que instaba a España a adoptar medidas cautelares para prevenir posibles daños irreparables para esa familia mientras se resolvía el fondo del caso. El documento señalaba dos posibles opciones: suspender temporalmente el desahucio o proporcionar una vivienda adecuada a las necesidades de la familia. Entonces se paralizó el lanzamiento.

A las puertas de la vivienda se han congregado desde primera hora de la mañana diversos colectivos, como el citado Un Techo por Derecho, además del Sindicato de Inquilinas o del Sindicato de Estudiantes, en solidaridad con la familia, así como miembros de Con Málaga, como la coportavoz Toni Morillas, el número uno por la provincia en la lista de Por Andalucía a las elecciones andaluzas Ernesto Alba, además de Micaela Jiménez, de Podemos. Han denunciado violencia policial, además de la presencia de miembros de Desokupa. La actuación se ha saldado, además de con la Tita Mari desahuciada, con dos personas detenidas.

La puerta, echada abajo

Además de gente a las puertas del edificio, también había unas cuantas arriba, en el piso, acompañando a la Tita Mari. Una de ellas, Carmela Olmedo, del Sindicato de Inquilinas: «Tita Mari no ha tenido absolutamente ninguna alternativa por parte de ninguna institución, a pesar de que éste era el tercer intento, ya logrado de desahucio, en el que se ha acreditado que ella no tiene alternativa habitacional, que estaba dispuesta a negociar un alquiler con el fondo siempre que se adecuara a su situación de pensionista. Se ha ignorado incluso la recomendación que ha hecho la ONU que instaba al Estado a que atendiera este caso». También acompañando a la mujer se encontraba Rosa Galindo, de Un Techo Por Derecho, que declaró: «Hemos ganado porque hemos actuado con decencia y dignidad. No íbamos a entregar unas llaves gratuitamente a un fondo de inversión que le están poniendo la soga al cuello a los vecinos y a las vecinas de Málaga. La Tita Mari no está sola, está arropada por mucha gente».

La mujer no abrió la puerta y testigos presenciales declaran que el operativo especial tuvo que echar la puerta de la vivienda abajo.

La Tita Mari ha salido entre aplausos y abrazos de personas a las que los ojos se les inundaban de lágrimas. La mujer, visiblemente nerviosa, a quien seguramente prestará techo algún miembro de los colectivos anti-desahucios, declaró ante los medios presentes: «Yo he resistido hasta última hora porque no tengo vivienda y no nos dan una solución. No hay más que fondos buitre para hacer casas turísticas. Y este alcalde no hace nada. Se están forrando los dineros a costa de los malagueños y las malagueñas. Lo único que pedimos es una casa digna, no de ricos, para poder ducharnos, para poder hacer de comer. Yo no me niego a pagar. Los 730 euros que cobro, enteritos, los daría para quedarme en mi casa. Porque yo ahora, ¿dónde me meto?»

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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