Los hijos de la pareja, dos menores con necesidades especiales, convivieron más de 12 horas con los cuerpos en el chalé de lujo sin sospechar que sus padres habían sufrido un doble accidente en el jacuzzi
Regala esta noticia Añádenos en Google Un guardia civil observa la salida del furgón con los dos cadáveres, y una foto de la mujer fallecida. (José Luis Bort)Javier Martínez
Valencia
29/08/2026 a las 01:04h. ... martes, los hijos del matrimonio fallecido por Los menores convivieron con los cuerpos en el chalé sin saber lo que había ocurrido en la planta inferior. Cuando se percataron de la falta de respuesta de sus progenitores, los adolescentes los buscaron por todas las habitaciones hasta que descubrieron los cadáveres. Tras el macabro hallazgo en la estancia donde estaba el jacuzzi, los menores fueron a pedir ayuda al propietario de la casa, que reside en otro chalé cercano en la urbanización Cap Blanc. Este hombre llamó de inmediato al 112, y poco después comenzó una de las investigaciones más complejas y enigmáticas a las que se ha enfrentado recientemente el Grupo de Homicidios y el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil de Valencia. La arquitectura del chalé, una construcción de 250 metros cuadrados con amplios espacios abiertos, jacuzzi y terrazas con vistas al mar distribuidas en dos plantas, explica por qué el suceso pasó inadvertido para los adolescentes, quienes pasaban la mayor parte del tiempo en sus habitaciones. Lo que en un primer momento disparó todas las alarmas, la escena de lo que parecía un doble crimen, ha ido tomando forma de un doble accidente a medida que avanzan las pesquisas de la Guardia Civil y trascienden datos de los informes del Instituto de Medicina Legal de Valencia. Las autopsias han descartado una etiología homicida en las causas de las muertes: no hubo violencia de terceras personas ni agresión mutua. La reconstrucción de los hechos apunta a una desgraciada concatenación de accidentes. El detonante fue, según las principales hipótesis de los investigadores, un fallo técnico en el sistema de succión del jacuzzi. Thomasina, natural de la pequeña comunidad de Drumhowan (condado de Monaghan, Irlanda) y residente en Londres desde hacía más de una década, habría quedado atrapada en el agua por la fuerza del sistema de aspiración mientras disfrutaba del baño. Al percatarse del peligro en el que se encontraba su esposa, Patrick, ciudadano neozelandés con más de 25 años de residencia en el Reino Unido, acudió en su auxilio. En ese intento desesperado por liberarla se desencadenó la segunda fatalidad. La Guardia Civil y los forenses creen que el hombre pudo sufrir una descarga eléctrica letal al manipular con el cuerpo mojado la instalación defectuosa de la bañera de hidromasaje, o bien al introducir la mano en el mecanismo para tratar de apagar el motor. Por ello, los agentes que han asumido las investigaciones han realizado ya dos inspecciones con un enfoque analítico riguroso en el jacuzzi, el origen de la tragedia, para encajar todas las piezas (pruebas) del rompecabezas macabro en que se ha convertido este caso. Cuando una víctima de electrocución está mojada y desnuda (como un accidente en una bañera o una piscina), la resistencia de la piel al paso de la electricidad disminuye y a veces no deja marcas de entrada o salida. En el argot forense, este escenario suele dar lugar a lo que se denomina una «autopsia blanca o negativa» debido a la ausencia de lesiones externas evidentes. En estos casos, el examen visual suele resultar insuficiente. La clave del diagnóstico recae entonces en el análisis microscópico de los tejidos para detectar rastros internos como pequeñas petequias o microhemorragias en ojos y pulmones causadas por el fallo cardiaco o pulmonar agudo. Aunque la mecánica del accidente cobra una solidez casi definitiva, el Instituto de Medicina Legal de Valencia ha remitido muestras de sangre, orina, humor vítreo y vísceras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona. Los analistas buscan confirmar con rigor químico y anatomopatológico que no existieron factores añadidos y ratificar la causa exacta de la parada cardiorrespiratoria en ambos fallecidos. La noticia ha tenido un fuerte impacto mediático tanto en Irlanda como en la prensa internacional. Thomasina McArdle pertenecía a una familia muy conocida y respetada en su localidad natal de Monaghan, y la noticia de su prematuro e insólito fallecimiento ha causado gran conmoción entre sus allegados en Reino Unido e Irlanda. Trabajaba como ejecutiva en Londres para una consultora de gestión de proyectos en el sector de la construcción, aunque en los últimos años se había especializada en el desarrollo de hoteles, según informó el periódico irlandés The Irish Times. Mientras la Guardia Civil ultima el atestado para cerrar el caso, las diplomacias internacionales se han puesto en marcha para atender la vertiente humana de la tragedia. Tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda como el Departamento de Asuntos Exteriores de Irlanda mantienen coordinación consular constante para prestar asistencia a los familiares de las víctimas. Poco después de que descubrieran los cadáveres de sus padres, los dos adolescentes ya recibieron una primera asistencia psicológica para minimizar el trauma. En ese momento, los guardias civiles, policías locales y psicólogos aún no sabían que los menores había sido testigos involuntarios de un silencio de doce horas que transformó una vacaciones idílicas en una terrible e irreversible tragedia.El doble accidente
Señales de electrocución
A la espera de la ciencia forense