La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, este martes. Europarlamento
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN La UE cubre la deserción de Sánchez como protector de Ceuta ante Marruecos Publicada 16 septiembre 2026 02:48h SíguenosLa contundente resolución impulsada por el Partido Popular Europeo (PPE) contra Rabat tiene el potencial de asestar un severo golpe diplomático a Marruecos a cuenta de la crisis migratoria de Ceuta.
El borrador del texto, que se votará este jueves, advierte de que "cuestionar la soberanía" española es "inaceptable" e "incompatible" con ser socio de la Unión Europea.
El PPE, que tiene la llave de cualquier votación en Estrasburgo, subraya que la relación con Rabat debe asentarse en el "respeto incondicional" a la integridad territorial de los Estados miembros.
En su empeño por exculpar a Rabat contra toda evidencia tras el asalto del 30 y 31 de julio, los socialistas van a quedarse solos en Europa.
El grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), liderado por la española Iratxe García, es el único que ha evitado criticar a Marruecos en su texto.
La diáfana defensa de la españolidad de Ceuta por las instituciones de la UE y algunos de los principales Estados miembros sólo hace más ignominiosa la tímida respuesta adoptada por el Gobierno español frente a Rabat.
De hecho, el PSOE se ha distinguido en los últimos años por promover los intereses de Marruecos en las instituciones comunitarias para tratar de favorecer su integración.
Los eurodiputados socialistas españoles ya votaron en contra de condenar a nuestro vecino por violaciones de derechos humanos a principios de 2023.
Además, el Gobierno ha maniobrado para blindar a Rabat en el escándalo de injerencias del Qatargate, ha defendido los acuerdos pesqueros tumbados por la justicia europea y ha presionado para canalizar fondos hacia las infraestructuras marroquíes.
Esta política supone otra manifestación de las desnortadas prioridades geopolíticas que componen la agenda exterior del Gobierno, en la misma línea de su reciente acercamiento a China al margen del criterio de la Comisión Europea.
Pretender acomodar en Europa como socio fiable a un Estado que practica la guerra híbrida, utilizando los flujos migratorios para desestabilizar a un socio comunitario, es algo más que una insensatez: es una temeridad.
De ahí que el movimiento impulsado por el PP en el Parlamento Europeo suponga un acertado primer paso.
Porque es la manera de empezar a revertir la consideración de Marruecos como socio preferente, y de identificarlo a nivel europeo como una amenaza a la cohesión del bloque y a la seguridad de sus fronteras.
Esta condena institucional es la estrategia con más potencial para inquietar a Rabat.
La agenda exterior de Mohamed VI está volcada en homologarse internacionalmente y tejer alianzas sólidas en Occidente. Convertirse en un actor bajo sospecha, o incluso repudiado, en el seno de las instituciones europeas debilita gravemente la diplomacia con la que aspira a ganar adeptos para sus aspiraciones territoriales.
Pero la mayor vulnerabilidad de Marruecos es de índole económica. Y es en ese terreno donde el Gobierno de Pedro Sánchez se ha mostrado renuente a actuar, al amparo de la endeble tesis del "colchón de intereses".
Lo cierto es que España cuenta con numerosas palancas de presión gracias a su posición preponderante en los flujos comerciales bilaterales, pero renuncia a utilizarlas.
Cabe recordar que nuestro país es el primer socio comercial de Marruecos, y absorbe aproximadamente un tercio de todas sus exportaciones a Europa, lo que equivale a cerca de 9.000 millones de euros anuales.
La Unión Europea está en condiciones de activar, ante la pasividad de España, los recursos legales para castigar económicamente a Marruecos por su pasividad ante las amenazas migratorias.
¿Por qué no habría de sopesar Bruselas la aplicación de una política de sanciones análoga a la ejecutada contra otros países hostiles, como Rusia?
La mera amenaza de suspender el Acuerdo de Asociación UE-Marruecos tendría un impacto inmediato.
Marruecos exporta al mercado comunitario bienes por valor de 25.500 millones de euros al año, casi el 34% de su comercio mundial.
La imposición de aranceles colapsaría su sector agrícola y su potente industria de automoción, de las que depende su estabilidad social.
Resulta lamentable que la Unión Europea haya asustado a Rabat más que España, el Estado al que compete exigir responsabilidades de forma directa.
La firmeza de Bruselas contrasta con la actitud indulgente de Sánchez, que en su entrevista de este lunes todavía elogiaba la "inteligencia" de Marruecos durante el asalto a Ceuta.
La actitud complaciente del Gobierno es de tal magnitud que Rabat remitió este martes un correo oficial a los eurodiputados que van a votar la resolución haciendo suyas las palabras exculpatorias de Sánchez para defenderse de la inminente condena.
Ante la inacción del Ejecutivo en el ejercicio de la soberanía española, ha tenido que ser la UE quien asuma la defensa territorial de Ceuta y cubra el vacío que ha dejado Sánchez al desertar de sus obligaciones.
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