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Internacional

La verdadera tragedia de la guerra Irán: «Mi familia está en constante peligro»

La verdadera tragedia de la guerra Irán: «Mi familia está en constante peligro»
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Los jóvenes iraníes afincados en Europa explican cómo padecen el conflicto desde el exterior y cómo lo sufren sus familiares en el país persa

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Los iraníes compran costosas tarjetas SIM en el mercado nergo para poder llamar al extranjero. EFE La verdadera tragedia de la guerra Irán: «Mi familia está en constante peligro»

Desgracia humana. ·

Los jóvenes iraníes afincados en Europa explican cómo padecen el conflicto desde el exterior y cómo lo sufren sus familiares en el país persa

Alin Blanco

Lunes, 30 de marzo 2026, 00:28

... puede llegar a enturbiar la realidad y silenciar la verdadera tragedia humana que supone un conflicto como el de Irán. ¿Qué es la guerra?, preguntamos a distintos iraníes exiliados en Europa que, por seguridad, permanecen en el anonimato. «La guerra es desgracia, es miedo, es rabia y es incertidumbre. Ese es el sentimiento que nos atraviesa en estos momentos», se lamenta una de las jóvenes. La sensación es compartida entre la comunidad persa afincada en España y Alemania. Los entrevistados salieron de Irán hace tres y cuatro años en busca de un futuro mejor, pero mantienen relación con sus amigos y familiares allí.

«Después de tantos años de represión, ansiábamos la acción internacional. El comienzo de la guerra y la muerte de Jamenei (el Líder Supremo) fue una victoria para nosotros, sentimos una euforia colectiva. Pero fue muy breve», admiten. En Irán, tras un mes, los bombardeos continúan, la destrucción y el peligro es constante, y el apagón de comunicaciones en el que está sumido el país alimenta los pensamientos más terroríficos de los que viven en el exilio.

«He desarrollado una especie de desconexión personal. Me siento insensible, evito mirar las noticias. La situación cambia constantemente y la información es contradictoria. Estoy harta de declaraciones políticas vacías que solo empeoran la situación», denuncia una de las jóvenes.

«Evito mirar las noticias. La situación cambia constantemente y estoy harta de declaraciones políticas vacías que solo empeoran la situación»

Para ellos, contactar con sus seres queridos en Irán es toda una odisea. El régimen mantiene bloqueadas las comunicaciones, el acceso a Internet es casi inexistente y las llamadas telefónicas dependen de tarjetas SIM adquiridas en la clandestinidad a precios desorbitados. Una breve conversación de diez minutos implica un desembolso equivalente a una jornada íntegra de trabajo, un lujo cuando el sueldo medio apenas roza los 200 euros.

«Hablo con ellos 3 o 4 veces a la semana e intento que sean al menos diez minutos, pero muchas veces la línea se corta sin previo aviso». Para los padres de esta joven afincada en España es más fácil y más barato contactar con el hermano de ésta, que reside en Estados Unidos. «Ellos le llaman a él, y él me llama a mí con el móvil de su mujer. Nos ponen en altavoz y hablamos de un teléfono al otro», explica.

«Sé que Trump no quiere nada bueno para los iraníes, pero temo que los ayatolás se queden y repriman a nuestra gente con una violencia mayor»

Otra de las persas asegura que su familia «está bien», pero que desde que empezó la guerra no han podido contactar con su suegro. «Esperamos que se encuentre bien. Es una persona mayor y no se maneja bien con la tecnología, por lo que podría tener dificultades a la hora de ponerse en contacto con nosotros», argumenta esperanzada.

Felicidad ilícita

Los amigos y familiares de estos jóvenes viven en Irán una realidad muy distinta a la suya. «La gente se queda en sus casas, esperando, muchos no van a trabajar. Observan y esperan lo que pueda acontecer», relatan varios de ellos. «Solo salen de casa cuando es indispensable. Compran en las pequeñas tiendas cercanas y la disponibilidad de productos varía», explican. A pesar de que en enero los precios se dispararon, aseguran que «por ahora no pasan grandes dificultades». En Teherán el agua sigue corriendo por las cañerías, aunque sufren cortes en el suministro desde antes de la guerra. «Hay zonas en las que la situación es peor, pero en Irán la gente tiene esperanza», explican confiados.

«No puedo disfrutar completamente de mi vida sabiendo que mis seres queridos en Irán están en tanto sufrimiento y en constante peligro»

«Yo, sin embargo, estoy bastante desanimada», se lamenta una de ellas. «Tengo mucho miedo, y mi familia también. Tengo miedo de las bombas israelíes y estadounidenses, pero también tengo miedo de que las tropas se marchen de la región, nos abandonen y el régimen siga en el poder». Todos coinciden en que desconocen cuál es el mejor escenario o la solución para su país. «Sé que Trump no quiere nada bueno para los iraníes, pero temo que los ayatolás se queden y repriman a nuestra gente con una violencia aún mayor», desconfía el joven. Es el sentimiento mayoritario de la comunidad iraní en el extranjero.

Mientras en Oriente Medio el peligro y la incertidumbre crece por momentos, en la distancia y desde la seguridad occidental, los iraníes tratan de continuar con su vida sin perder de vista a sus allegados. «A veces simplemente necesito desconectar. Intento seguir con mi día a día y disfrutar de los pequeños momentos de felicidad, pero cuando tengo esa chispa de bienestar, no puedo evitar acordarme de mi familia, y la culpa me devora. Sentirme feliz me parece inapropiado mientras ellos están en esta situación. Es como si no pudiera disfrutar completamente sabiendo que mis seres queridos están en tanto sufrimiento y en constante peligro».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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