«El uso de la violencia se está volviendo cada vez más brutal debido a la disminución del umbral de inhibición para el uso de armas de fuego y explosivos, que ponen en peligro la seguridad en los espacios públicos», señalan los investigadores de la BKA. Los grupos de la criminalidad organizada muestran una mayor disposición al uso de la violencia y las confiscaciones de armas de fuego en las calles no cuentan con precedentes en Alemania.
Como ejemplo de la brutalidad con la que muchos de estos perpetradores proceden, el informe cita la serie de explosiones y disparos en la zona metropolitana de Colonia desde el verano de 2024, que pueden rastrearse hasta el robo de un cargamento de drogas. «El tráfico de drogas es la principal actividad detrás de esta violencia organizada», ha reconocido el ministro, aunque también ha señalado que se extiende a la prostitución, las extorsiones, el tráfico de personas y una modalidad de crímenes prácticamente desconocido hasta hace poco en Alemania, la «violencia por encargo».
El modelo criminal es parecido al que sufren ciudades suecas como Malmoe y Estocolmo
Los grupos del crimen organizado ofrecen actos de violencia como un servicio, a menudo cometidos por menores de edad reclutados específicamente para este propósito a través de las redes sociales. Está «desarrollándose de forma muy dinámica», señala la BKA, y «algunos de los contratados son incluso niños de 13 años». El cliente y la persona que comete el delito a menudo no tienen ningún contacto. Estos servicios criminales funcionan según el principio de «uno planea, uno paga, uno golpea», ha explicado Dobrindt (CSU).
Importado de los suburbios de ciudades suecas como Malmoe o Estocolmo, se ha extendido como triste suceso cotidiano en Alemania: la violencia es comprada. Los criminólogos de la BKA hablan de «crimen como servicio» y de un mercado, en el que los delitos individuales se «externalizan» y «se compran».
El informe de situación atribuye 34 grupos y 541 sospechosos a la delincuencia de clanes, y ofrece interesante información sobre la procedencia de estos clanes: 139 sospechosos en 18 grupos pertenecen a la nueva categoría de crimen organizado de origen turco. Su enfoque está en el blanqueo de capitales y el delito violento. En total, la BKA registró 664 sospechosos de nacionalidad turca en 2025, el segundo grupo más grande después de los alemanes y que incluye la denominada «Mafia de la Generación Z», que atrae la atención mediante violencias de alto perfil, extorsión e intentos de asesinato, especialmente en Berlín, y ofrece sus servicios a terceros por una tarifa fija.
Bandas de origen sirio
«El número de sospechosos sirios aumentó un 22%, continuando así la tendencia creciente en el número de sospechosos sirios en los últimos años», añade el informe, que constata la presencia de alrededor de 40 grupos de crimen organizado dominados por miembros de ese origen. En aproximadamente un tercio de todos los procedimientos de criminalidad organizada, el foco se centró el año pasado en los inmigrantes sospechosos de cometer delitos.
Este tipo de criminalidad tiene como consecuencia la creciente presencia de armas de fuego en las calles alemanas, con un aumento del 47,8%. Las bandas las necesitan «particularmente para hacer valer intereses y reclamaciones de poder, así como en situaciones de conflicto, en las que los grupos del crimen organizado muestran una mayor disposición y uso de la violencia», dice el informe. Por tercera vez consecutiva, la proporción de sospechosos armados aumentó en 2025. En el 30,3% de los procedimientos reportados por las agencias federales y estatales, la policía se encontró con sospechosos armados y tres cuartas partes del total de 556 armas confiscadas eran ilegales, que se introducen principalmente de contrabando desde Turquía.
Las autoridades alemanas calculan que, el año pasado, estas bandas generaron unos 2.160 millones de euros, pero sólo consiguieron placar 106 millones. En tres de cada cuatro procedimientos, no hubo éxito en la investigación. La discrepancia entre ambas cantidades, escribe el BKA en su propio informe, muestra que las posibilidades de desviación «deben vigilarse aún más».
Encargos de otros países
El dinero de la droga que se filtra poco a poco en la economía y las instituciones. Además de sobornos y amenazas, donde los criminales ven al Estado como presa, las bandas criminales se ofrecen para encargos de terceros estados. El informe cuenta 215 llamados «actos de influencia», 136 de ellos en Alemania. Los más afectados son las fuerzas del orden y el poder judicial, con 79 casos, seguidos por los de negocios y administración. Además, hay 95 acciones internas, en las que funcionarios no realizaron comprobaciones sobre el paradero de personas objetivo, agentes de transporte ocultaron el origen de los contenedores o empleados bancarios iniciaron transferencias ilegales. Los testigos e investigadores también son intimidados, a veces incluso a sus familias. En Suecia ya se ha dado el caso de la banda de narcotraficantes «Foxtrot», que orquestó un ataque a la embajada israelí en Estocolmo en nombre de Teherán en enero de 2024.
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