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Las 25 toneladas de pulpo podrido que apestaron la A-381 de Cádiz durante 26 días tras el abandono de un camión marroquí

Las 25 toneladas de pulpo podrido que apestaron la A-381 de Cádiz durante 26 días tras el abandono de un camión marroquí
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Desde que se calcinó el camión marroquí que transportaba la mercancía el pasado 20 de agosto, el vehículo quedó abandonado en el kilómetro 61 dejando un olor insoportable para los conductores Leer

Quien bajaba por la A-381 en dirección a Jerez de la Frontera (Cádiz) este último mes no necesitaba mirar los carteles para saber que llegaba al kilómetro 61. Bastaba con respirar. Doscientos o trescientos metros antes, el aire cambiaba y se metía en el vehículo un olor espeso y putrefacto a la vez. Se conoce popularmente como «guano» y obligaba a todo aquel que pasaba a subir la ventanilla y a apretar el acelerador. Los vecinos de Alcalá de los Gazules (Cádiz) que cruzan a diario ese tramo lo describen sin metáforas: una peste insoportable.

El origen del hedor estaba a pie de arcén, a la vista de todos: un tráiler calcinado, reducido a esqueleto metálico. Y junto a él los restos de su carga: veinticinco toneladas de pulpo congelado capturado en aguas de Marruecos, transportado por un camión marroquí, asegurado por una compañía marroquí e importado por una empresa española. Un cargamento que había cruzado el Estrecho para acabar en España y que terminó descomponiéndose al sol de agosto en una autovía del Parque Natural de Los Alcornocales.

El siniestro se produjo la tarde del 20 de agosto. El camión ardió en marcha en el punto kilométrico 61, dentro del término municipal de Alcalá de los Gazules y en sentido Jerez. Las llamas devoraron por completo el vehículo y saltaron del asfalto al pasto y al monte bajo que flanquean la vía, en una comarca en alerta permanente por incendios forestales durante el verano. La extinción obligó a desplegar un dispositivo amplio que trabajó más de seis horas.

Durante 26 días, el carril derecho del kilómetro 61 ha estado cortado con la mercancia en el arcén

La DGT y el 112 cerraron el carril derecho mientras los bomberos remataban el fuego. El resultado fue un tapón de unos tres kilómetros en una de las arterias principales de la provincia. La Autovía 381 conecta Jerez de la Frontera y la Sierra de Cádiz con Los Barrios (Cádiz) y el Campo de Gibraltar, y es la ruta natural de los camiones que desembarcan en el Puerto de Algeciras, uno de los puntos de entrada más concurridos en España en cuanto a tráfico de mercancías.

Esa noche se apagó el fuego. Lo que no se apagó fue el problema. El camión no se pudo retirar de inmediato por ciertos problemas con la aseguradora, domiciliada en Marruecos, y a partir de ahí empezó a correr el reloj. Un día, cinco, quince. Hasta 26 días. El obstáculo seguía junto a la calzada y el olor iba a más.

"NO ES ALGO HABITUAL"

La retirada de la mercancía se efectuó este martes por parte de la empresa algecireña Perezoca a primera hora de la mañana. En conversación con EL MUNDO, uno de sus dueños, David Pérez, asegura que una situación de este estilo se sale por mucho de la norma. "No se ve todos los días. No es algo habitual el trabajo que hemos realizado", confiesa.

Las 25 toneladas de pulpo podrido son un residuo con tratamiento específico. "Eso tiene que ir a una planta para tratamiento de destrucción de residuos de origen animal", detalla Pérez. Restos de este tipo se etiquetan como Sandach (subproducto animal no destinado al consumo humano) y tienen procesos propios.

La compañía se coordinó con la DGT para diseñar un operativo que no colapsara una autovía por la que circulan a diario cientos de camiones de mercancías. Las 25 toneladas han salido del kilómetro 61 con destino a una planta de destrucción.

Quien descolgó el teléfono para encargar el trabajo no fue ninguna administración. "El interesado de la carga ha sido el que se ha puesto en contacto y el que se ha hecho cargo de la retirada de la mercancía", precisa Pérez. No desvela la identidad del importador: "La mercancía viene de Marruecos, sí, pero la empresa es española. A través de quién me ha venido... debe ser una empresa importante", desliza el encargado de la retirada del desastre.

Queda, no obstante, el esqueleto del camión. "Nosotros nos encargamos de la retirada de la mercancía", subraya Pérez, que junto a su hermana Mariana lleva dedicándose a la recogida y gestión de residuos desde 1999. "La retirada del camión la lleva una empresa diferente". De eso se ocupará una compañía de chatarrería que precisamente durante la jornada de este miércoles ha retirado los restos calcinados del camión.

DIVISIÓN DE COMPETENCIAS

Fuentes de la Consejería de Fomento y Movilidad consultadas por Crónica sostienen que la Junta de Andalucía actuó desde el primer momento y dentro de sus competencias. Según su relato, "se notificó telefónicamente el mismo día del accidente" y después, "el 22 de agosto, se remitió un escrito a las autoridades" para que localizaran al propietario o asumieran ellas la retirada.

A partir de ahí, insisten, el margen era estrecho: "Desde la Junta de Andalucía nuestro trabajo consiste en señalizar debidamente con conos para que no suponga un problema de seguridad vial". Y añaden: "Nosotros lo que sí hemos insistido es en el hecho de que era necesario dar retirada por el tema de la seguridad vial; ya lo demás le compete al propietario".

El propietario, sin embargo, era una figura difusa repartida entre dos países administrativos: un transportista marroquí, una aseguradora marroquí y un importador español. Mientras el expediente iba y venía, el arcén del kilómetro 61 se convirtió en un asunto público que durante todo este tiempo ha sido tema de conversación entre conductores que denunciaban a diario por las redes sociales el "pestazo insoportable que hay cuando pasas ese tramo". Así durante 26 días.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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