Política andaluza
Las 5 claves del nuevo gobierno andaluzEl tercer mandato de Juanma Moreno se inicia bajo un ecosistema político inédito
Regala esta noticia Añádenos en Google Juanma Moreno, el pasado jueves cuando presentó la composición de su nuevo equipo. (Joaquín Corchero / Europa Press)Sevilla
12/07/2026 a las 00:21h.Juanma Moreno afronta su tercera etapa al frente de la Junta de Andalucía en un escenario radicalmente distinto al de sus dos experiencias previas. El ... primer mandato (2019-2022) estuvo marcado por la complejidad de un doble pacto: una coalición ejecutiva con Ciudadanos y un sostén parlamentario externo a cargo de Vox. Aquella fórmula de equilibrio resistió casi toda la legislatura, hasta que la negativa de la formación de Santiago Abascal a tramitar los últimos presupuestos forzó un adelanto electoral. La jugada se saldó con una rotunda mayoría absoluta para el Partido Popular en 2022 que permitió a Moreno gobernar en solitario y sin ataduras durante los siguientes años. Sin embargo, el nuevo mapa político andaluz sitúa al PP en una posición de indudable hegemonía pero desprovisto de la mayoría matemática. La convivencia y cohabitación con Vox desde este nuevo desequilibrio de fuerzas —obligados ahora a compartir mesa en el Consejo de Gobierno— se convierte en el factor determinante para calibrar la estabilidad y la supervivencia de la recién inaugurada legislatura.
De este modo, Antonio Sanz asume la Vicepresidencia primera, Manuel Gavira la segunda y Carolina España la tercera. Este diseño genera una dualidad inédita: a efectos meramente protocolarios y estéticos, el representante de Vox ocupará el segundo lugar de la prelación autonómica —sentándose a la derecha del presidente en las reuniones y ocupando la preferencia en las fotografías oficiales—, pero a nivel estrictamente ejecutivo y legal el mando real de sustitución recaerá en Antonio Sanz. Será el dirigente popular quien reemplace a Moreno en casos de ausencia, viaje o enfermedad.
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Continuidad absoluta y no giro ideológico
Si algo define el armazón del nuevo organigrama es su inmovilismo. De los 13 consejeros que integraban el anterior gabinete continúan 10, manteniendo 9 de ellos responsabilidades prácticamente idénticas a las que ya venían desempeñando. En el equipo de salida solo figuran Arturo Bernal (Turismo) y Catalina García (Sostenibilidad), mientras que la vacante de José Carlos Gómez Villamandos (Universidades) se debió a su repentino fallecimiento mientras el Ejecutivo se encontraba formalmente en funciones.
Con esta apuesta, Moreno envía un mensaje nítido: la entrada de Vox no va a suponer el giro radical o identitario en las políticas públicas que la oposición auguraba debido al marcado carácter ideológico del acuerdo programático. Mantener las mismas caras en áreas sensibles sirve de cortafuegos y bálsamo de tranquilidad. Dentro de este bloque de permanencia destacan dos supervivientes históricas que acompañan al presidente desde su llegada al Palacio de San Telmo en 2019: Patricia del Pozo, al frente de Cultura, Deporte y Patrimonio Histórico, y Rocío Blanco, un perfil técnico que entró originalmente a propuesta de Ciudadanos como independiente y a la que Moreno ha mantenido de forma ininterrumpida en la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo.
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Dos caras nuevas obligadas por el guion
Las incorporaciones al Consejo de Gobierno son escasísimas y responden estrictamente a imperativos del pacto o a la reestructuración sectorial. La principal novedad es la de Manuel Gavira, que asume la cartera de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local. Se trata de un compendio de materias fragmentadas en la anterior legislatura, con el matiz relevante de que Gavira no hereda las competencias en materia de Andalucía Exterior, antes en Turismo pero que han sido absorbidas estratégicamente por la Consejería de Presidencia bajo el mando del PP. El decreto del presidente detalla que Gavira gestionará las competencias de violencia de género únicamente en lo relativo a las relaciones con la administración de justicia, la mediación judicial y la atención a víctimas de delitos.
Las otras dos novedades gubernamentales corresponden a ascensos promocionados desde la segunda línea de la propia administración autonómica, reforzando la narrativa de continuidad. Ante la salida de Catalina García, la hasta ahora secretaria general de Empresa y Trabajo Autónomo, Adolfina Martínez Guirado, se sitúa al frente de Sostenibilidad y Medio Ambiente como perfil técnico e independiente. Por su parte, el hasta ahora viceconsejero Mario Muñoz-Atanet toma las riendas de Fomento y Movilidad, permitiendo que su antigua jefa sectorial se concentre en una nueva prioridad política.
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La vivienda escala a problema de primer orden
Una de las mayores innovaciones de la reforma estructural es la creación de una Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio de carácter específico, segregada del clásico bloque de infraestructuras públicas. Para Juanma Moreno, el acceso a la vivienda constituye «una preocupación de primer orden» que, en términos demográficos y sociológicos, ya ha sobrepasado al desempleo crónico como la principal inquietud de los jóvenes andaluces en múltiples municipios de la comunidad. Al frente de este departamento estratégico se sitúa Rocío Díaz, que abandona la macroconsejería de Fomento para focalizar de manera exclusiva los esfuerzos presupuestarios y legislativos en este frente. La incorporación de las competencias de Juventud dentro de este mismo organigrama supone toda una declaración de intenciones sobre la dirección preferente que tomarán las ayudas públicas, las promociones de suelo y los planes de emancipación residencial en Andalucía.
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Desembarco de la Inteligencia Artificial
La última de las grandes novedades organizativas responde a la necesidad de agilizar la maquinaria burocrática de la Junta mediante la creación de la Consejería de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública. Al frente de este reto tecnológico se sitúa José Antonio Nieto, quien cede sus anteriores competencias de Justicia a Vox para asumir el mandato de digitalizar y modernizar la función pública andaluza. El objetivo que persigue el presidente con este movimiento es acelerar la implantación de la automatización de procesos y el uso de herramientas inteligentes en la tramitación administrativa, reduciendo los tiempos de espera y eliminando las trabas burocráticas redundantes.
Como ejemplo de esta filosofía técnica, Moreno destacó el perfil de la nueva consejera Adolfina Martínez Guirado, ensalzando su labor previa en el equipo de Empleo, donde coordinó la oficina técnica encargada de robotizar y dar respuesta a las ayudas públicas para autónomos de forma automática, ágil y eficaz. Ese mismo modelo de éxito enfocado a desatar los «atascos» administrativos en proyectos empresariales es el que ahora inspirará de forma transversal a toda la Junta de Andalucía.
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