La perturbación tampoco se limita al lugar donde explotan los fuegos artificiales. El mismo estudio encontró que la respuesta disminuía conforme aumentaba la distancia, particularmente dentro de los primeros cinco kilómetros. Sin embargo, incluso a unos 10 kilómetros de las zonas donde se concentraba la pirotecnia, la actividad de vuelo permanecía aproximadamente 10 veces por encima de la registrada durante noches normales. Las comunidades formadas por aves de mayor tamaño mostraron, además, respuestas más intensas que aquellas dominadas por especies pequeñas.
Otro estudio, publicado en Scientific Reports, observó el fenómeno a una escala mucho más detallada. Investigadores de la Universidad de Birmingham utilizaron un radar capaz de seguir las trayectorias tridimensionales de aves dentro de la ciudad británica durante tres celebraciones: Diwali (festividad religiosa originaria de la India), Bonfire Night y Año Nuevo. En las tres celebraciones detectaron más aves volando durante los periodos con pirotecnia y observaron que alcanzaban mayores alturas. El cambio ocurría precisamente durante horas de la noche en las que muchas de esas aves normalmente estarían descansando.
Conservation Physiology, colocó sensores en 20 gansos comunes que vivían en libertad para observar qué ocurría en su organismo durante los fuegos artificiales de Año Nuevo. Su frecuencia cardíaca y temperatura corporal aumentaron significativamente durante las primeras horas de la celebración. El ritmo cardíaco volvió posteriormente a niveles comparables con los periodos de referencia, mientras que la temperatura corporal permaneció elevada durante más tiempo. Los investigadores consideran que estos cambios muestran una respuesta fisiológica sustancial compatible con estrés y que supone un gasto adicional de energía.Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrowLos radares mostraron que no se trata simplemente de unas cuantas aves particularmente sensibles al ruido. En Birmingham, los investigadores observaron cambios significativos en la actividad aérea durante las tres festividades estudiadas. En Países Bajos, la respuesta apareció a escala regional y alcanzó zonas situadas a kilómetros de las áreas residenciales donde se concentraban los fuegos artificiales. La pirotecnia puede convertir así una perturbación aparentemente localizada en un evento capaz de alterar el comportamiento de comunidades enteras de aves incluso por días.
Hay una precisión importante en estas investigaciones. Estudian la respuesta de las aves a la pirotecnia en su conjunto, por lo que no permiten atribuir todos los efectos exclusivamente al ruido. Las explosiones combinan sonidos repentinos y muy intensos con destellos luminosos, y ambos estímulos pueden contribuir a la perturbación. Tampoco todas las especies reaccionan de la misma manera: el tamaño corporal, el hábitat y otras características de cada comunidad parecen influir en la intensidad de la respuesta.
Las mascotas son la cara más visible de las consecuencias de la pirotecnia sobre los animales. Para sus dueños, es evidente lo mal que la pasan en las festividades. La ciencia dice que las aves pasan por una experiencia similar, aunque sin el foco de los medios.