Jueves, 01 de octubre de 2026 Jue 01/10/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Las ayudas electrónicas que más complican la vida al conductor

Las ayudas electrónicas que más complican la vida al conductor
Artículo Completo 950 palabras
Los nuevos vehículos añaden nuevas tecnologías de confort, seguridad o manejo que no siempre cumplen bien su objetivo
Las ayudas electrónicas que más complican la vida al conductor

Los nuevos vehículos añaden nuevas tecnologías de confort, seguridad o manejo que no siempre cumplen bien su objetivo

Regala esta noticia Añádenos en Google Los sistemas que frenan el coche si detectan obstáculos pueden generar también algún que otro susto. (Copiloto)

Pedro Martín Casado

Madrid

01/10/2026 Actualizado a las 01:00h.

Los automóviles modernos incorporan cada vez más innovaciones en seguridad, conducción y confort, aunque no siempre con el éxito esperado. Avances que sobre el papel ... resultan prometedores terminan siendo, en el día a día, una fuente de distracciones o molestias para el conductor.

Y algunos recordarán casos de hace décadas sobre la activación fortuita de los airbags en situaciones que no requerían el inflado de las bolsas de protección. La historia del automóvil es la de una sucesión de progresos tecnológicos o de diseño, grandes pasos en seguridad, confort o ecología basados en nuevos sistemas que requieren de un desarrollo previo, pero que al principio no siempre suponen una ventaja respecto a lo conocido, por no estar suficientemente perfeccionados.

Un ejemplo de eso lo tenemos en estos 10 sistemas, que pueden llegar a resultar desesperantes e incluso peligrosos, y que en muchas ocasiones llegan a los vehículos modernos como presuntas ayudas de conducción, o ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), por más que su funcionamiento genere en ocasiones más molestias y distracciones que ventajas.

Detección de obstáculos

Entre esos ADAS, hay varios destinados a alertar de obstáculos y ayudar al conductor a evitar la colisión o reducir las consecuencias de la misma. Y la mayoría funcionan bien… casi siempre. Pero cuando no lo hacen, el conductor puede verse sorprendido por reacciones imprevistas del coche, siempre bruscas: si el vehículo cree que vamos a chocar y no hemos reaccionado como él espera, frena con el 100% de intensidad, tanto si circulamos a 60 km/h como si estamos buscando aparcamiento a 20 km/h.

Limitándonos a experiencias personales durante los últimos años, frenada automática máxima con lluvia torrencial durante la noche porque el coche interpretó miles de gotas de agua como una pared, frenada salvaje al pasar sobre una rejilla de ventilación de un túnel compuesta por miles de orificios o frenada brutal al moverse la hierba de la cuneta a causa del viento.

Malas experiencias que no solo suceden al circular, sino también al estacionar, pues algunos coches equipan sistemas que, al recular, frenan con potencia si perciben obstáculos o detectan vehículos o peatones en la zona posterior, pero el ajuste no es siempre correcto y en ocasiones clavan los frenos sin motivo. De hecho, aparcar en línea en espacios muy pequeños puede convertirse en una tortura.

Mantenimiento de carril

Los primeros sistemas que alertaban de que nos estábamos saliendo del carril se basaban en captadores montados en los paragolpes, enfocados al suelo: si percibían que empezábamos a rebasar una línea continua o discontinua sin que el conductor hubiese accionado los intermitentes, el sistema avisaba mediante vibraciones en el asiento o el volante, o con sonidos, de que nos salíamos del carril, una función práctica en caso de fatiga o sueño.

Pero la tecnología de los captadores fue relevada por alertas de salida involuntaria de carril basadas en cámaras frontales, y entonces la precisión de algunos sistemas decayó, pues ya no era necesario que superásemos las líneas, y bastaba con aproximarnos a ellas para que se activara el aviso. Y en zonas de curvas, donde es común que la trazada correcta nos lleve a acercarnos o pisar momentáneamente las líneas que delimitan el carril, las alertas innecesarias se intensifican.

De forma que un sistema ideado para evitar salidas de carril en rectas se convirtió en una insoportable función que genera sonidos o vibraciones demasiadas veces, incluso si parece claro que no estamos dormidos porque vamos girando constantemente el volante a uno u otro lado.

Y muchos sistemas modernos de alerta de cambio de carril incorporan un asistente que corrige la trayectoria o trata de centrar la trayectoria, y ahí el efecto puede ser aún más contradictorio, pues el conductor encontrará una cierta resistencia a girar el volante exactamente como quiere hacerlo.

Sujetar el volante

Como muchos vehículos modernos incorporan sistemas que alertan de salidas involuntarias del carril o permiten circular centrados en él, ha habido que dotar a los coches de sistemas que detectan si el conductor sujeta o no el volante, pues la conducción completamente autónoma, salvo el sistema BlueCruise de Ford u otros análogos, aún no es legal y el coche debe comprobar que el conductor controla la dirección.

Sin embargo, esos sistemas no siempre funcionan como deben, y recuerdan que sujetemos el volante aunque llevemos las dos manos sobre él, algo relativamente habitual en autovías o carreteras muy rectas. De modo que para apagar la señal o mensaje de alerta, nos vemos obligados a 'conducir peor' y hacer una mínima corrección del volante que no era necesaria.

Monitor de atención

Otro útil sistema que se está implantando con diferente éxito de funcionamiento es el monitor de atención, pues las condiciones del tráfico y las situaciones de conducción son tan variadas que resulta imposible interpretar perfectamente si el usuario atiende o no a la circulación observando su rostro mediante una cámara.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir