Las bicicletas plegables son el nicho de mercado por explotar. Y hay alguien que lo sabe mejor que nadie: Lidl
Xataka
Alberto de la Torre
04/05/2026 19:46
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Salir de casa, subirse a la bicicleta, tomar un tren, subirse de nuevo a la bicicleta y llegar al trabajo. Es lo que se llama movilidad intermodal, aquella en la que se toman dos o más medios de transporte para alcanzar un destino en el menor tiempo posible de la forma más eficiente posible.
Es el día a día para miles de ciudadanos europeos y es, sin duda alguna, una de las grandes apuestas de gobiernos y ayuntamientos por todo nuestro continente. Porque quemar litros de combustible subidos a un vehículo de cinco plazas y que ocupa más de cuatro metros de largo y más de metro y medio de ancho es, de todo, menos eficiente en una ciudad.
En ese trabajo por la intermodalidad, el patinete eléctrico ha ganado un peso decisivo en los últimos años. El boom de este producto ha obligado en países como España a adaptar cierta normativa para asimilar su llegada. En nuestro país, la DGT se ha visto obligada a definir este vehículo como un objeto que debe ir por la carretera o por carriles bici, debiendo abandonar la acera.
El patinete eléctrico, de hecho, ha ensombrecido otro nicho de mercado clave en la movilidad intermodal: la bicicleta plegable. Este medio de transporte es altamente eficiente porque permite el desplazamiento hasta una estación de transporte público, un transporte sencillo del vehículo y la posibilidad de guardarlo en un espacio muy reducido en nuestro destino.
De momento, la bicicleta plegable es un vehículo que todavía cuesta ver en nuestras ciudades pero hay quien confía en sus posibilidades: las grandes superficies.
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Hay motivos para utilizar el patinete eléctrico frente a la bicicleta plegable pero, últimamente, esta última empieza a ganar enteros frente al primero. Y es que el patinete eléctrico está siendo desterrado del transporte público después de un puñado de incendios difíciles de apagar que conllevaron severos problemas en el transporte de ciudades como Madrid.
La bicicleta plegable es una buena solución porque suele ser un producto ligero pero que, además, tiene la ventaja de poder plegarse lo suficiente como para dejarlo en la mayor parte de los trabajos. También es una buena opción para quienes viajan en caravana pero no quieren arrastrar una bicicleta de gran tamaño para entrar al centro de las ciudades o de los pueblos.
No es fácil encontrar datos que apunten claramente a cuál es la penetración de la bicicleta plegable porque la mayor parte de las estadísticas no discriminan los datos entre ésta y cualquier otro tipo. Pese a ello, sí hay analistas que señalan que el mercado va al alza y que su crecimiento será de algo más de un 7% hasta 2034.
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El crecimiento, señalan en este informe, apunta a ser extraordinariamente alto en las grandes ciudades de Estados Unidos, con aumentos de más del 30%. Sin embargo, esto también se debe a que son ciudades donde todavía la cultura del coche está mucho más arraigada que en Europa.
Países Bajos, Japón, y Bélgica son los países más repetidos cuando se habla de este tipo de bicicletas. Y es que la combinación entre bicicleta y transporte público está muy arraigada en zonas donde se combina a diario este medio de transporte y el tren. De hecho, es uno de los motivos por el que Países Bajos tiene más bicicletas que habitantes y es que un buen número de ciudadanos tiene dos bicicletas que aparca en la estación de tren situada junto a su vivienda y otra en la ciudad en la que trabaja.
En bicipormadrid, por ejemplo, explican bien la problemática de la bicicleta cuando la estación está muy concurrida y el espacio para viajar con ella es limitado. Y es que en ambos casos, el tiempo que se tarda en encontrar un hueco en los gigantescos aparcamientos daneses o neerlandeses y las limitaciones para trasladarlas dentro del vagón pueden desincentivar su uso.
Por eso la bicicleta plegable es una alternativa muy interesante que tiene la ventaja de poder trasladarse fácilmente, un aliciente para tener un solo vehículo y, sobre todo, para países donde España que carecen muchas veces de los espacios seguros y bien acondicionados para guardar las bicicletas que sí tienen en otras partes de Europa.
Las grandes superficies son conscientes del nicho de mercado que todavía representa la bicicleta plegable. Superficies como Lidl o Carrefour apuestan por ella con opciones por menos de 1.000 euros y Decathlon sigue siendo el líder indiscutible a la hora de ofrecer opciones, con bicicletas de poco más de 200 euros hasta más de 2.000 euros.
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El verdadero punto diferencial de la bicicleta eléctrica está de los 1.000 euros para abajo. Cifras recogidas por Ciclosfera señalan que la demanda de bicicletas se ha enfriado en España en los últimos años y que las enfocadas puramente a la movilidad urbana son las que más han caído. Aquí, el patinete eléctrico ha hecho mucho daño a la bicicleta y por eso el rango de menos de 1.000 euros es el más interesante porque cuando el cliente se gasta más dinero suele optar por otras opciones como las bicicletas eléctricas, las de carretera o las de montaña.
La gran ventaja de la plegable, como decíamos, frente al patinete eléctrico es que su traslado y su capacidad de almacenaje en el destino es muy similar pero, además, el ciclista cuenta con la mayor estabilidad de la bicicleta. Una ventaja clara en materia de seguridad. Pero, además, puede llevarse en el transporte público, un espacio que cada vez está más vetado al patinete eléctrico.
Foto | Rex Lovic y Mateus Jud
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Las bicicletas plegables son el nicho de mercado por explotar. Y hay alguien que lo sabe mejor que nadie: Lidl
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Alberto de la Torre
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Las bicicletas plegables son el nicho de mercado por explotar. Y hay alguien que lo sabe mejor que nadie: Lidl
Las grandes superficies están poniendo a la venta bicicletas plegables de menos de 1.000 euros que compiten con el patinete eléctrico
Salir de casa, subirse a la bicicleta, tomar un tren, subirse de nuevo a la bicicleta y llegar al trabajo. Es lo que se llama movilidad intermodal, aquella en la que se toman dos o más medios de transporte para alcanzar un destino en el menor tiempo posible de la forma más eficiente posible.
Es el día a día para miles de ciudadanos europeos y es, sin duda alguna, una de las grandes apuestas de gobiernos y ayuntamientos por todo nuestro continente. Porque quemar litros de combustible subidos a un vehículo de cinco plazas y que ocupa más de cuatro metros de largo y más de metro y medio de ancho es, de todo, menos eficiente en una ciudad.
En ese trabajo por la intermodalidad, el patinete eléctrico ha ganado un peso decisivo en los últimos años. El boom de este producto ha obligado en países como España a adaptar cierta normativa para asimilar su llegada. En nuestro país, la DGT se ha visto obligada a definir este vehículo como un objeto que debe ir por la carretera o por carriles bici, debiendo abandonar la acera.
El patinete eléctrico, de hecho, ha ensombrecido otro nicho de mercado clave en la movilidad intermodal: la bicicleta plegable. Este medio de transporte es altamente eficiente porque permite el desplazamiento hasta una estación de transporte público, un transporte sencillo del vehículo y la posibilidad de guardarlo en un espacio muy reducido en nuestro destino.
De momento, la bicicleta plegable es un vehículo que todavía cuesta ver en nuestras ciudades pero hay quien confía en sus posibilidades: las grandes superficies.
La bicicleta plegable es una buena solución porque suele ser un producto ligero pero que, además, tiene la ventaja de poder plegarse lo suficiente como para dejarlo en la mayor parte de los trabajos. También es una buena opción para quienes viajan en caravana pero no quieren arrastrar una bicicleta de gran tamaño para entrar al centro de las ciudades o de los pueblos.
No es fácil encontrar datos que apunten claramente a cuál es la penetración de la bicicleta plegable porque la mayor parte de las estadísticas no discriminan los datos entre ésta y cualquier otro tipo. Pese a ello, sí hay analistas que señalan que el mercado va al alza y que su crecimiento será de algo más de un 7% hasta 2034.
El crecimiento, señalan en este informe, apunta a ser extraordinariamente alto en las grandes ciudades de Estados Unidos, con aumentos de más del 30%. Sin embargo, esto también se debe a que son ciudades donde todavía la cultura del coche está mucho más arraigada que en Europa.
En bicipormadrid, por ejemplo, explican bien la problemática de la bicicleta cuando la estación está muy concurrida y el espacio para viajar con ella es limitado. Y es que en ambos casos, el tiempo que se tarda en encontrar un hueco en los gigantescos aparcamientos daneses o neerlandeses y las limitaciones para trasladarlas dentro del vagón pueden desincentivar su uso.
Las grandes superficies son conscientes del nicho de mercado que todavía representa la bicicleta plegable. Superficies como Lidl o Carrefour apuestan por ella con opciones por menos de 1.000 euros y Decathlon sigue siendo el líder indiscutible a la hora de ofrecer opciones, con bicicletas de poco más de 200 euros hasta más de 2.000 euros.
El verdadero punto diferencial de la bicicleta eléctrica está de los 1.000 euros para abajo. Cifras recogidas por Ciclosfera señalan que la demanda de bicicletas se ha enfriado en España en los últimos años y que las enfocadas puramente a la movilidad urbana son las que más han caído. Aquí, el patinete eléctrico ha hecho mucho daño a la bicicleta y por eso el rango de menos de 1.000 euros es el más interesante porque cuando el cliente se gasta más dinero suele optar por otras opciones como las bicicletas eléctricas, las de carretera o las de montaña.
La gran ventaja de la plegable, como decíamos, frente al patinete eléctrico es que su traslado y su capacidad de almacenaje en el destino es muy similar pero, además, el ciclista cuenta con la mayor estabilidad de la bicicleta. Una ventaja clara en materia de seguridad. Pero, además, puede llevarse en el transporte público, un espacio que cada vez está más vetado al patinete eléctrico.