Ser o no ser gente
Regala esta noticia Añádenos en Google El cantante Bad Bunny actúa durante un concierto. (EP) 06/06/2026 a las 00:02h.Anda el mundo ahora mismo entre la ilusión de ser uno mismo, cada uno de nosotros y ser tantos, tantos que, inevitablemente, somos uno de ... tantos.
Las consecuencias son obvias: la gente son los otros y, mientras, cada uno de ellos se ve como un ente especial mientras te mira hacer lo mismo que él hace pensando: qué pesada es la gente.
Hace unos días Fito Páez daba un concierto en el Movistar Arena de Buenos Aires que explica este mundo actual mucho más, creo, que el asunto de la casita de Bad Bunny. El teatro estaba lleno a reventar, había habido la consabida cola virtual para conseguir entradas, los ya normalizados abusos en la reventa de entradas (tan normalizados desde que las mismas empresas que organizan el evento se llevan tajada de la reventa). Existía, como siempre, como cada día, el prefabricado hype por estar allí.
Pero Fito, otra vez, decidió cambiar las reglas y, nada más salir al escenario, anunció que durante la primera hora cantaría su nuevo disco entero 'Shine' para después, durante la segunda, arremeter con todos sus hits.
Pero ocurrió lo que era previsible, a los cuatro temas seguidos del disco y a pesar de las advertencias, el público empezó a impacientarse. Silbidos, abucheos. No estaban ahí para escuchar música, estaban para que ese monete del escenario les cantase, en versión karaoke (con el micro bajo) 'El amor después del amor', o 'Mariposa technicolor', o 'Un vestido y un amor', y que ellos pudieran grabarse a sí mismos cantándola/berreándola y colgarla en sus redes. Para eso habían pagado, para estar ahí, no para escuchar a uno de los grandes de la música.
Me cuentan amigos cantantes que los conciertos deben, cada vez más, parecerse a un grupo tributo de sí mismos. Que las versiones de los temas no deben incluir variaciones con respecto a la versión que la gente pueda oír en Spotify, que se enfada la gente. La gente.
Por eso ya lo saben, si la próxima vez que vayan a un concierto les sabe a cartón, a nevera, a conservante, es por culpa de la gente, y usted, por supuesto, no es gente.
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