Martes, 17 de marzo de 2026 Mar 17/03/2026
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Política

Las capitales pone un tope a Vox que no quiere ver: "No son capaces de gobernar y si siguen así no los votaremos"

Las capitales pone un tope a Vox que no quiere ver: "No son capaces de gobernar y si siguen así no los votaremos"
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Los de Abascal se dejan entre tres décimas y un punto en cuatro ciudades y su impulso se ralentiza en otras cinco, pese al sutil crecimiento en el conjunto de provincias Leer

«Han demostrado que no son capaces de gobernar y como sigan sin pactar no les votaremos». Así, sin anestesia, el primer matrimonio con el que nos cruzamos al llegar a Segovia identifica en la renuencia de los de Santiago Abascal a formar gobierno con el Partido Popular en otras autonomías una de las causas de su frenazo en Castilla y León, así como en la propia ciudad.

-Y yo les voto, ¿eh?- señala él, toda vez que pide, al pronunciarse, que no conste su identidad.

De cara a las próximas elecciones, las generales, ¿podría influir en el votante de Vox si aquí se reprodujera la inviabilidad para formar gobierno que atraviesa Extremadura y Aragón? Vuelve a contestar el hombre: «Está claro que Vox no se entiende con el PP, pero tienen que pactar con ellos, no queda otra: si no, van a desaparecer. O dejaremos de votarlos».

Segovia es una de las capitales de provincia donde, por primera vez desde las últimas dos elecciones autonómicas, Vox no es segunda fuerza. Es más: a los de Santiago Abascal les ha ido peor en las capitales que en cada provincia en su conjunto.

Por ejemplo, en la ciudad del Acueducto, Vox se dejó medio punto, frente a los 4,9 que ganó el PP, pero sólo se dejó una décima a nivel provincia, mientras los populares crecían en 4,5 puntos. Mismo patrón en León capital: los de Abascal pasaron de recolectar el 16% de los apoyos al 15,3% (0,7 puntos menos) mientras los populares aumentaron en 4,7 puntos las papeletas recolectadas (del 24,1% al 28,8%); en la provincia Vox sumó 1,1 puntos y el PP, tres. También, en Salamanca: en la ciudad hubo 0,4 puntos menos para Vox y 4,8 más para el PP; en la provincia Vox creció ocho décimas y el PP 4,2 puntos. La pérdida más grande se produjo en la ciudad de Zamora, donde Vox se dejó 1,1 puntos frente a la ganancia de 6 para los de Alfonso Fernández-Mañueco (PP). A nivel provincia Vox recupera esos mismos puntos, pero el PP sólo crece 4,5.

Si bien es cierto que las bajadas de Vox en las ciudades no son dramáticas, éstas no dejan de representar la desaceleración del partido mientras se va acercando a su techo. Uno que Vox no quiere ver. «Situarse en un 19% del electorado, en una Comunidad como esta donde siempre ha gobernado el PP ya es una barbaridad», apunta otro vecino quincuagenario en la desembocadura de la calle Santo Tomás. «Subir era muy difícil, y más aquí». ¿Por qué? «Por la gente que hay. Aquí se vota a la persona más que al partido».

El rostro de Santiago Abascal ha protagonizado las tres citas electorales del ciclo. Pero jugar en clave nacional tampoco parece haber servido de mucho. En la plaza del Azoguejo, otro matrimonio se aventura -sin querer que conste su nombre, por lo que van a decir- a explicar que «la dirección local de Vox no cae bien». La candidata de Vox por Segovia, Susana Suárez, «no tiene tirón» en la ciudad porque, según deslizan sin ambages, no inspira confianza.

Pasada la Academia de Artillería nos cruzamos con Susana (28 años), que tira de las conversaciones de casa. «Mi padre vota a Vox, pero le dan igual los pactos, las campañas y la guerra... Yo creo que lo que quiere es un cambio y es que aquí llevamos 40 años de PP y todo sigue igual: a nadie le importa Castilla y León cuando somos uno de los principales motores de España», lamenta. Ella no pisó ningún colegio electoral; es más, se identifica de izquierdas, pero no con ninguna formación.

Esa tesis defienden otros dos treintañeros enfundados en sus respectivos trajes en medio de la Avenida del Acueducto: «Hay gente joven que ha dejado de votar, también a Vox» y por la última razón que ha esgrimido Susana: «Se ve que están visualizando las generales, que no trabajan por los intereses de Castilla y León, y que lo que quieren es sacar pecho y hacer el máximo daño posible al PP y al PSOE».

El campo, por ejemplo, fue uno de los vectores en los que más se había volcado Abascal en campaña. Y aunque los vecinos celebran que Vox dé visibilidad al sector primario después de que sendos gobiernos lo hayan «abandonado», lamentan que ese apoyo no se traduzca en políticas que «de verdad ayuden». «Se preocupan por la imagen, pero a la larga no muestran preocupación por las necesidades de los agricultores y ganaderos», comenta otra mujer frente a la Parroquia de San Martín.

Pero los temas que resuenan en las capitales son distintos a los que penetran en el electorado de los municipios más pequeños, de ahí el frenazo de Vox. Encarni y otras vecinas recuerdan la crisis interna del partido y apuntan que «da mala imagen»; la mujer frente a la parroquia critica «la guerra» entre los partidos de la derecha -«dan ganas de no votar a nadie»-; y en los Jardines de San Roque una madre y su hija apuntan que la contención del crecimiento de los de Abascal se debe al «voto útil»: «En la izquierda el voto a Podemos, Izquierda Unida u otros pequeños como Soria [¡Ya!] son votos perdidos. Por eso ha crecido el PSOE. Y tal vez por eso no haya crecido más Vox: porque se empieza a ver como un voto perdido», sugieren.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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