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Política

Las chicas de Aldama llevaban dinero a Ferraz

Las chicas de Aldama llevaban dinero a Ferraz
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Las Pano son dos mujeres empoderadas por engrasar las conexiones corruptas. Carmen y su hija Leonor son tan testigos de la trama que han acabado imputadas en la Audiencia Nacional. Pasaron por todas la fases de la relación con Aldama, distribuido entre la madre y la hija como se distribuyen los considerados yernos ideales. Es fácil intuir las conversaciones en casa. Cuántos contactos maneja, qué bien se mueve, pues mira, se busca la vida. "De muy jovencitos" hubo algo entre Leonor y el conseguidor y desde ahí a veces es inevitable llegar a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Puede ocurrir en cualquier ambiente "prácticamente familiar".

El itinerario del dinero que alguien recibió en la segunda planta de la sede del PSOE fue desgranado de manera exacta mientras Ábalos pasaba un mal rato. Puedo entenderlo: debe ser rarísimo oír tus memorias en la boca de un testigo. Aquí Carmen Pano fue exhaustiva en la exposición del comodín que puede hacerla intocable. El dinero salió de Las Rozas, pasó por el despacho que Aldama tenía en Alfonso XIII y viajó por Alberto Aguilera hasta Ferraz a través de intermediarios. En algún momento se evaporaron 10.000 euros, así que Aldama envió a su suegra favorita a la sucursal del Banco Santander de la avenida de Atenas a reponerlos, como quien pide comida a domicilio, y Carmen entró otra vez en Ferraz un poco alterada. Esa misma tarde dimitió de su puesto en el Glovo de las corrupciones.

Los billetes viajaban "en tacos" de 50 y 100 metidos en bolsas. La sesión vibraba con la palabra efectivo, la madeja que puede dejar en fuera de juego al Gobierno que hizo de la limpieza institucional su mejor excusa. Fue Álvaro Gallego, el chófer de Carmen Pano, quien abrió la jornada de la pasta canalizada hacia el PSOE. Al contrario, la palabra prostitución prendía una especie de autocensura. De un modo muy infantil, los adultos esconden el término. Nadie quiere aceptar la presencia de putas en el día a día de lo que allí se juzga. Pronunciar puta ahí dentro es como tirar una granada: todo el mundo se pone cubierto.

Que eran unos puteros lo sabía Leonor Pano, una Ava Gardner de Hacendado. Repasaba las cuentas de un rosario mientras testificaba. Miraba a su abogado de vez en cuando en busca de aprobación, pero el abogado la dejaba en visto. El escote parecía diseñado para confundir a Ábalos. Su novio sufría de celos por el ministro, a quien consideraba un baboso. Leonor Pano, que no recordaba haber mantenido "conversaciones privadas" muy concretas, hablaba como Michi Panero, arrastrando sensualidades. El contraste con el Fiscal hizo memorable el intercambio. El interrogatorio de Leticia de la Hoz, la defensa de Koldo, rompió el hechizo de Leonor como solo una mujer puede dejar en evidencia a otra. Sobre todo si la considera una hortera.

A decir verdad todo fue un poco cutre en 2020, por octubre de 2020. Ábalos y Koldo; Leonor y Carmen; Aldama y Leonor; Ábalos y Leonor; el Natán y Leonor; Ábalos y la luz pinchada en La Alcaidesa, el presunto chalet de presunto lujo. Al PSOE y su órbita se le nota la influencia de Pedro Sánchez.

Al salir de la Sala las dos Pano estaban contentas. Habían vivido la experiencia de sus vidas. En el receso, salieron a la calle en como si fuesen a la otra sala, Sala de Despecho, a beberse los peligros de un yerno ideal.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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