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Los escapes de los coches son el principal emisor urbano de dióxido de nitrógeno. J. MONTES Las ciudades españolas están lejos de cumplir el tope de contaminación que exigirá la UE en 2030Las concentraciones más altas de dióxido de nitrógeno, el tóxico que lanzan los tubos de escape, se dan en Madrid, Málaga, Granada, Barcelona y Murcia
Madrid
Miércoles, 7 de enero 2026, 13:37
... exigir en solo cuatro años, en 2030. Es la principal conclusión de un estudio realizado por Ecologistas en Acción en las dieciocho mayores urbes del país y en el que pone la lupa en la calidad del aire que respiran sus doce millones de vecinos, que suman la cuarta parte de toda la población española.El único dato positivo es que en 2025 ninguna urbe española superó el actual límite legal anual de concentración de NO2, fijado en un máximo de 40 microgramos de este tóxico por metro cúbico de aire. No obstante, esto es algo que ocurre ya desde hace cuatro años, desde 2022, y que no debería provocar demasiada satisfacción porque las tasas actuales son tan permisivas y obsoletas con la polución atmosférica que cuadruplican los máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y duplican los nuevos topes que la UE exigirá desde 2030 (20 microgramos). La rebaja de los últimos cuatro años, según los autores del informe, no se debe tanto a medidas para reducir el tráfico en las ciudades como a la paulatina renovación del parque de vehículos y a la reducción de la flotilla más contaminante, la de los diésel.
Ni un cumplimiento
El resto de las conclusiones son ya negativas. Ninguna de las dieciocho ciudades analizadas cumple aún con los nuevos límites al NO2 en el aire que en breve serán el máximo legal en Europa. En especial, hay cinco capitales españolas que el año pasado superaron con creces los 20 microgramos de dióxido de nitrógeno obligados en 2030, ya alguna de las estaciones de medición ubicadas en el núcleo urbano marcó de media anual una concentración de 30 microgramos. Oscilaron entre los 32 microgramos de Madrid y los 29 de Murcia, con Málaga en segundo lugar (31 microgramos), Granada tercera (30) y Barcelona cuarta (29).
El grupo intermedio de contaminación urbana por dióxido de nitrógeno en 2025 lo conforman siete ciudades, encabezadas por Pamplona, con 27 microgramos, seguida de Valencia (26), de Sevilla, Bilbao y Vigo (25) y lo cierran Oviedo (24) y A Coruña (23). El bloque de las grandes urbes con menores concentraciones de NO2 lo cierran Santa Cruz de Tenerife y Valladolid, que solo superan por décimas los 20 microgramos, e incluye a Palma de Mallorca y Córdoba (22) y a Zaragoza y Burgos (21).
No obstante, Ecologistas en Acción advierte que posiblemente las tasas reales de dióxido de nitrógeno en el aire de nuestras ciudades son peores de lo que refleja su informe. Creen que las grandes diferencias entre las estaciones de medición de ciudades con poblaciones similares como Málaga, Sevilla o Zaragoza (entre las poblaciones más grandes) y Granada, Palma o Valladolid (entre las intermedias) «obedece a la deficiente ubicación de muchas estaciones de medición supuestamente orientadas al tráfico, que no están emplazadas en los puntos críticos de contaminación, como pide la nueva normativa europea».
Urgen zonas de bajas emisiones
Es más, piensan que este déficit provoca que las mediciones de las ciudades con niveles de NO2 más bajos, o de otras ciudades medias como Alicante, Cartagena, Elche y Las Palmas de Gran Canaria que ni siquiera disponen de estaciones orientadas al tráfico, «no son representativas de la calidad del aire que respira buena parte de sus habitantes». Por ello, reclaman al Ministerio para la Transición Ecológica que obligue a revisar la ubicación de las estaciones oficiales de control de las ciudades españolas, para adaptarlas a los nuevos criterios legales de localización.
En cualquier caso, los expertos indican que la generalización del incumplimiento de los nuevos límites europeos de 20230 exige la puesta en marcha de políticas que reduzcan la presencia de automóviles en las áreas urbanas, como la implantación de zonas de bajas emisiones eficaces y de protocolos frente a episodios de mala calidad del aire. Recuerdan que, vencido hace tres años el plazo para que los 150 municipios de más de 50.000 habitantes establecieran zonas de bajas emisiones, la mayoría de las ciudades españolas no han cumplido estas obligaciones legales y, además, consideran «inoperantes» las hasta ahora aprobadas.
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