Jueves, 09 de julio de 2026 Jue 09/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Las claves del final del modelo soviético

Las claves del final del modelo soviético
Artículo Completo 1,125 palabras
El sistema soviético de economía planificada se derrumbó por sí mismo, sin necesidad de ninguna revolución. Leer
Cuarenta años de economíaLas claves del final del modelo soviético
  • FRANCISCO CABRILLO
Actualizado 9 JUL. 2026 - 01:05A finales de la década de 1920, con Iósif Stalin en el poder, la economíade la URSS se orientó de forma definitiva hacia la planificación centralizada.

El sistema soviético de economía planificada se derrumbó por sí mismo, sin necesidad de ninguna revolución.

A lo largo de muchos años uno de los debates fundamentales en economía se centró en la eficiencia comparada de los dos principales modelos de organización existentes entonces -la economía de mercado y la planificación soviética- y en la evolución previsible de uno y otro. Era lógico. El mundo estaba dividido en dos campos enfrentados no sólo por su ideología política, sino también por la forma de gestionar las actividades económicas; y se discutía ampliamente sobre sus diferencias e incluso sobre una posible convergencia entre ambos. Hoy las cosas son, sin embargo, muy distintas.

Vayamos a los orígenes. En 1917 triunfó en Rusia un movimiento revolucionario que conmovió al mundo y que influyó de forma muy importante en la historia del siglo XX. Las causas de la revolución fueron diversas; pero no cabe duda de que, sin la Primera Guerra Mundial, habría sido muy difícil que hubiera tenido lugar.

Para Rusia el conflicto bélico había sido un desastre desde el primer momento. A las derrotas militares y a muchos miles de muertos en los campos de batalla, se unieron el hambre y la miseria para la población civil. Y la posición de la monarquía zarista se hizo insostenible. El cambio político empezó como un proceso democrático que trató de crear una república parlamentaria. Pero pronto los bolcheviques asaltaron el poder y establecieron un régimen de economía socialista, cuya base era la dictadura del partido único.

Los primeros años del gobierno revolucionario fueron convulsos. Una guerra civil empeoró aún más la situación; y el gobierno soviético tuvo que dar marcha atrás e introducir algunas reformas económicas más o menos liberalizadoras y tratar de garantizar el funcionamiento del sector privado en ciertos campos de la economía, especialmente la agricultura. Pero tales reformas fueron abandonadas al cabo de unos años y, a finales de la década de 1920, con Stalin en el poder, la economía se orientó de forma definitiva hacia la planificación centralizada.

Desde el momento mismo en el que la planificación se puso en marcha, surgieron numerosos problemas y, en el mundo académico, tuvo lugar un amplio debate entre los economistas con respecto a la posibilidad de que la planificación central pudiera resolver con un mínimo de eficiencia los problemas de asignación de recursos.

Algunos economistas relevantes de la época, como Mises o Hayek, defendieron la idea de que el cálculo económico es imposible si no existe un mercado, ya que ningún gobierno dispone de la información que, día a día, genera la interacción de millones de empresas y consumidores en un modelo abierto y competitivo. Por otra parte, los incentivos que ofrece el mercado para que los agentes económicos actúen de forma eficiente no se encuentran en un sistema en el que el ascenso social y el bienestar depende mucho más de las relaciones de cada persona con el grupo que ostenta el poder que de su aportación a la satisfacción de las necesidades de la gente.

Régimen absurdo

Tras la Segunda Guerra Mundial, y con la complicidad de las potencias occidentales, numerosos países y muchos millones de personas quedaron sometidas a uno de los regímenes políticos más crueles y absurdos que ha conocido la historia. Y esto significó para ellas vivir bajo el gobierno de partidos que despreciaban los derechos básicos de la gente. Y tuvo también el efecto de arruinar a algunas naciones que, antes de la guerra, habían tenido unas economías bastante prósperas y unos niveles de desarrollo muy aceptables.

Ahora bien, habría que preguntarse lo siguiente: si el sistema soviético siempre había funcionado mal, ¿por qué se hundió en los años finales de la década de 1980 y principios de la de 1990? La literatura sobre el tema es muy amplia; y en ella se encuentran enfoques muy diferentes. Para quienes aún creen en la economía socialista, la razón fue que las cosas no se hicieron bien, que se creó una burocracia, o nomenklatura, que controlaba el país en su propio beneficio, que lejos de eliminar la corrupción, el modelo soviético la incrementó; y que todo esto hizo que la mayoría de la gente se desencantara del mundo en el que vivía y acabaran cayendo de nuevo en el capitalismo.

Pero lo cierto es, más bien, que la falta de eficiencia y la corrupción no se debieron a que los gobernantes no fueran precisamente hombres ejemplares -que no lo eran,- sino a que el modelo no podía funcionar de forma eficiente; y a que las personas somos racionales y, sin los incentivos adecuados, no nos gusta trabajar y nos esforzamos lo menos posible.

Tal vez lo más llamativo de esta historia sea que el sistema soviético de economía planificada se derrumbó por sí mismo, sin que fuera necesario un movimiento revolucionario para liquidarlo; seguramente porque no había en él muchas cosas que la gente quisiera salvar. Hoy la planificación socialista centralizada sólo existe en dos viejas dictaduras, cuyos gobernantes se resisten al cambio con uñas y dientes: Corea del Norte y Cuba... Y no son países prósperos, precisamente.

Francisco Cabrillo es catedrático emérito de Economía de la Universidad Complutense. Fundación Civismo.

El Pissarro robado por los nazis que desató un litigio de 20 años¿Por qué Tokio es la ciudad con más edificios de premio Pritzker?Cómo Red Hot Chili Peppers creó uno de los mayores negocios del rock Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir