LAS REGLAS DEL JUEGO
Las costuras de la Constitución Regala esta noticia Añádenos en GoogleÁNGEL RODRÍGUEZ
11/10/2026 a las 02:00h.Ahora que se ha hecho famosa, convendría aclarar qué es la Diputación Permanente. Acudamos a la historia: en Francia, el Parlamento llevaba casi dos siglos ... sin reunirse cuando Luis XVI, sin sospechar lo que se avecinaba, lo convocó por fin en 1789. No es de extrañar que una de las primeras reivindicaciones de los revolucionarios fuera que la continuidad parlamentaria no dependiera de los caprichos del rey. Para hacerla compatible con la necesidad de convocar elecciones nació la Diputación Permanente: un «miniparlamento» que continuaría funcionando cuando el de verdad estuviera disuelto. La idea pasó de una Constitución a otra, y en nuestro país la recogió la primera que tuvimos, la de Cádiz, que ordenaba que estuviera compuesta por siete «individuos», tres de las provincias españolas de Europa, tres de las de Ultramar y otro más por sorteo. De ahí, con los trompicones propios de nuestra azarosa historia, pasó por buena parte de las constituciones que vinieron después y fue a recalar en la actual, que establece dos Diputaciones Permanentes, una en cada Cámara, encargadas de velar por sus poderes cuando han sido disueltas.
Nunca, disueltas las Cortes, los miembros de la Diputación Permanente del Congreso, votando lo mismo que habían votado poco antes en el Pleno, consiguieron convalidar un decreto ley igual en sustancia al que el Pleno había decidido derogar. Esto es lo que podría ocurrir antes del 8 de noviembre, cuando tenga que someterse a votación el nuevo decreto ley sobre vivienda, copia del que se derogó el 2 de octubre. Que se tuerza de este modo la voluntad del Congreso es, como poco, una manera bastante peculiar de velar por sus poderes. Son muchos los juristas que creen que podría ser inconstitucional y muchos más los que lo han calificado como un acto oportunista, quizá jurídicamente posible pero políticamente reprobable. Lo primero podrá decidirlo el Tribunal Constitucional, si le llega el correspondiente recurso, y lo segundo el nuevo Congreso que salga de las urnas, cuando esta Diputación Permanente, como ordena la Constitución, le rinda cuentas de su decisión. De lo que no hay duda es de que estamos ante un estiramiento, otro más, de las costuras constitucionales. El paño es bueno, pero no irrompible. Esperemos que resista.
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