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Las curiosidades de 'Kurios', lo nuevo del Circo del Sol en Málaga

Las curiosidades de 'Kurios', lo nuevo del Circo del Sol en Málaga
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Más artilugios que nunca, un número inédito de salto en red y una llamativa estética 'steampunk'. Así es el espectáculo que llega en junio a la ciudad

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El Sr. Microcosmos con Mademoiselle Lili en su interior. Xurde Margaride Las curiosidades de 'Kurios', lo nuevo del Circo del Sol en Málaga

Más artilugios que nunca, un número inédito de salto en red y una llamativa estética 'steampunk'. Así es el espectáculo que llega en junio a la ciudad

Regina Sotorrío

Domingo, 22 de marzo 2026, 00:30

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Falta una hora para el show y la cocina empieza a vaciarse. Hay quien apura el plato con la cara ya maquillada y quien se toma su último bocado totalmente vestido de un personaje de otro tiempo. Siempre comida sana y energética, recién hecha, sin refrescos ni alcohol. Porque este lugar, decorado con banderas de una treintena de países, no es un comedor habitual. Quienes aquí se alimentan harán en un rato equilibrismo sobre un trapecio a varios metros de altura, saltarán por los aires desde los hombros de un compañero o colocarán su cuerpo en posturas imposibles. Al otro lado de la Gran Carpa, donde el público empieza a ocupar sus butacas, la maquinaria del Circo del Sol se pone a punto. Estamos en 'Kurios', el espectáculo de la compañía canadiense de gira por España que el 4 de junio se instalará en el recinto ferial de Málaga. Hoy hace parada en Sevilla.

Es Cirque du Soleil en estado puro: números que llevan al límite el 'más difícil todavía', un universo de personajes mágicos, un impresionante vestuario y música envolvente en directo. Pero 'Kurios' tiene una identidad particular, muy diferente a las propuestas vistas hasta la fecha en Málaga con la firma del Circo del Sol. Frente a la fantasía de otras, aquí domina la estética retrofuturista 'steampunk' que traslada al espectador a un siglo XIX alternativo, donde la tecnología avanza a ritmo de locomotora de vapor y crea extraños artefactos. En ese contexto, un excéntrico científico abre su gabinete de las maravillas y libera su imaginación descubriendo un mundo extraordinario e inesperado, un hilo conductor muy definido que no siempre existe en otros espectáculos 'du Soleil'. Y también la música es singular: los sonidos cabareteros, jazz y vintage se imponen aquí al tono épico tan característico del circo canadiense. Estas son algunas curiosidades que esconde 'Kurios'.

Más objetos que nunca: 464

En 'Kurios' se utilizan 464 elementos de utilería, el mayor número empleado en cualquier show del Cirque du Soleil. Están por todas partes. Presiden la escena dos grandes estructuras construidas con componentes de gramófonos, máquinas de escribir antiguas, focos eléctricos y turbinas recuperadas de la chatarra. Hay objetos únicos, como la bola que porta Microcosmos, el que abre la puerta al desfile de invenciones. En su 'barriga' habita una pequeña mujer, con su sillón y otros objetos victorianos, con un sistema de luz y ventilación independientes. Pesa 9 kilos y el equipo de utilería invirtió 250 horas en su construcción. En esta realidad paralela hay autómatas, como la inmensa mano mecánica de 340 kilos que sirve de soporte para uno de los números más hermosos: sobre ella, cuatro artistas crean bellas imágenes con la flexibilidad de su cuerpo.

Un teatro de manos y el mundo al revés

En 'Kurios' la sorpresa, el objetivo de todo espectáculo circense, no está solo en las habilidades de los artistas –que también–, sino en cómo se presentan. De una caja musical gigante surgen dos 'muñecos' que ejecutan un número con saltos mortales a cuatro metros de altura. Se juega con el cambio de perspectiva y el revés de las cosas: ya sea de una acróbata montando en bicicleta o de otro apilando sillas sobre una mesa.

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Mathew Tsang

Todo es posible, incluso un circo invisible, un número de clown magistral con un importante componente mecánico. Asombra la atención al detalle, a lo pequeño, en propuestas como el giro del yo-yó o el teatro de manos, donde un artista es capaz de contar solo con sus dedos una historia que se proyecta en tiempo real sobre un globo aerostático.

Medio centenar de artistas de 21 países

Un total de 50 artistas de 21 países componen el elenco de 'Kurios'. Acróbatas, equilibristas, contorsionistas, saltimbanquis y malabaristas que hacen parecer sencillo lo difícil. Una acróbata salta en su bicicleta suspendida en el aire y se cuelga en una variedad de posiciones: sosteniéndose en la base del manillar o en la llanta, por un pie o un brazo. Un grupo de gimnastas reinventa el salto en red en un número inédito de este espectáculo: la red tiene la tirantez justa para convertirse en un trampolín, con los propios artistas regulando el efecto rebote con la presión de sus piernas. De esa forma consiguen que alguno llegue a lo más alto de la Gran Carpa. El clásico 'Banquine' aquí se ejecuta con 15 artistas saltando de la mano de uno al hombro de otro, cruzándose en el aire y creando pirámides humanas. Hay equilibrio sobre sillas apiladas y un 'rola bola' a diez metros de altura, acrobacias sincronizadas en correas y números cómicos que aligeran los momentos de máxima tensión.

Del Hombre Acordeón a los marcianos de Méliès

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Václav Hodina

Más de cien trajes se han confeccionado para este montaje. Trajes hechos a medida en Montreal para cada acróbata, resistentes, ligeros y elásticos. Y, además, con una estética específica para cada número. En el 'Dúo de cuna', los artistas parecen llevar trajes circenses antiguos pero en realidad visten tejidos altamente sofisticados con efectos de terciopelo y aplicaciones doradas. En el salto en red, llevan escamas, aletas y cola de pescado en alusión a la manera en que Georges Méliès imaginó a los marcianos. Algunos diseños son muy laboriosos. Para el Hombre Acordeón, un tipo que se hace pequeñito o grande a su antojo, una persona dedicó una semana a coser la prenda por dentro. Cuando acaba la función, se activa la lavandería. Cada noche dos personas lavan durante dos horas toda la ropa que haya tocado la piel de los artistas. En total, viajan con 8.000 piezas de vestuario, incluyendo accesorios, zapatos y pelucas.

Del 4 de junio al 5 de julio

Dos años después de 'Alegría', el Circo del Sol vuelve a instalarse en Málaga durante un mes con 'Kurios'. Del 4 de junio al 5 de julio, la Gran Carpa se levantará en el recinto ferial, con entradas ya a la venta desde 49 euros. Cien personas se necesitan para poner en pie la lona, con capacidad para 2.500 personas. Y siete días se invierten en completar la ciudad del Cirque du Soleil, con carpas para los artistas, oficinas administrativas, taquilla y una cocina para el equipo donde se sirven hasta 400 comidas al día.

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«No puedes relajarte ni un momento»

«Aquí cada uno tiene muy claro lo que tiene que hacer», asegura tras la función el guitarrista Bruno Esteban Pitarch, uno de los siete músicos de la orquesta del Circo del Sol. Una reflexión que parece simple, pero que encierra la clave para que este engranaje de más de cien personas funcione cada noche a la perfección. Porque todas las piezas están conectadas. Mientras James González, El Aviador, va sumando nuevos elementos a su equilibrio inestable a 10 metros del escenario, Bruno y sus compañeros contienen la melodía, repiten la línea musical o continúan la partitura según necesite el artista. «No puedes relajarte un momento, estás en constante tensión todo el rato», afirma el músico valenciano.

Un entendimiento música-acrobacia fundamental para que James esté enfocado por completo en ese número que mantiene al público en un 'ay': sobre una plataforma que se balancea por el aire, sube a un 'rola bola' que se complica por momentos. «Cuento las levantadas y no las caídas, es mejor saber que cada vez que te caes te puedes levantar. Y es normal, siempre hay riesgo, pero vas aprendiendo a tener un margen de error», asegura el artista colombiano, hombre de circo desde la cuna. Se siente seguro, pero sin exceso de confianza. Una gota de sudor, un niño que sale corriendo de su asiento para ir al baño o una racha de viento puede distraerle y hacer que resbale.

Bruno Esteban Pitarch y James González atienden justo después del espectáculo, cuando en 'backstage' ya solo queda un artista que entrena en barras y con el sonido de las lavadoras de fondo. Están aún ataviados como sus personajes y con el maquillaje que ellos mismos se han aplicado. «A veces te sorprendes de cómo puedes hacer tantos shows sin que pase nada. ¡Con lo complicado que es!», exclama Bruno mientras James ríe.

Son nómadas, pero esta vida de circo no tiene nada que ver con la tradicional. No duermen en caravanas, sino en hoteles y apartamentos que alquilan en cada ciudad. En sus casos, además, con la familia al completo, mujer e hijos. «Para donde vayamos van. Tratamos de mantenernos siempre juntos, es importante», reconoce James. «Ayuda mucho tenerlos aquí contigo», añade Bruno. No son los únicos. Hay muchos niños en la comunidad del Circo del Sol, los fines de semana hacen un 'brunch' informal entre todos y cada cumpleaños se celebra en grupo en la carpa. La gran familia del circo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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