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Las empresas de software se hundieron en bolsa por una sencilla razón: los inversores tienen pánico de la IA

Las empresas de software se hundieron en bolsa por una sencilla razón: los inversores tienen pánico de la IA
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El pasado 23 de febrero fue un día nefasto para algunos gigantes del software. Empresas como CrowdStrike, Expedia, AppLovin, Adobe o Datadog fueron nombres destacados en la lista del S&P 500. Algo que tienen en común es que son empresas de software en una época en la que la IA se ha comido la actualidad tecnológica. Contrastan con las empresa de hardware, que van como un cohete en plena crisis de la memoria RAM. Y todo tiene que ver con dos cosas. La volatilidad de la Bolsa y el pánico a que la IA se coma el software. En corto. Estas últimas semanas, OpenAI y Anthropic han estado muy activas. Aparte de estar en el centro de la guerra por ver qué IA será la que alimente los sistemas del Departamento de Defensa de Estados Unidos -la de OpenAI tras el lío monumental del Pentágono con Anthropic-, han presentado modelos. Y cuando estas empresas realizan un movimiento, las empresas de software se echan a temblar. No tanto porque la IA se vaya a comer su mercado, ya que son compañías que están integrando sus modelos o los de terceros en sus sistemas, sino porque son empresas que tienen algo en común: son públicas y los inversores son extremadamente volátiles. El WSJ lo apuntaba: el 23 de febrero fue una fecha nefasta para el software en Bolsa. En Xataka "No es un apretón temporal, es un tsunami": estamos viendo en vivo y en directo cómo desaparece el smartphone barato Pánico. La situación se ha ido normalizando desde ese día y muchas están recuperando el precio que tenían antes de precipitarse, pero sigue habiendo algo en el ambiente. Los inversores creen, o pueden ver, que esas herramientas de IA pueden canibalizar suites enteras de software de todo tipo. Lo que antes hacía un humano, ahora puede hacerlo una IA. Y con los agentes llamando a la puerta, esos inversores ya no saben cómo pueden responder las empresas en las que tienen dinero metido. Por tanto, las mencionadas y otras como IBM o Blue Owl se han convertido en víctimas psicológicas en un escenario en el que hay tres miedos concretos: • Las empresas que viven de licencias y suscripciones clásicas deben decidir cuánta IA meten para estar en la conversación, pero sin destruir su negocio. • Miedo a que los agentes puedan replicar acciones a bajo coste, estrechando los focos de beneficio para los inversores. • Miedo a que una IA canibalice una suite de software. Si OpenAI mañana saca algo que se ‘cargue’ un software legal, la empresa que hace ese software sufrirá las consecuencias, por ejemplo. Contrapánico. Como siempre con el mercado de valores, entra en juego la mencionada volatilidad y que los inversores que apuestan su dinero no tienen por qué saber nada sobre el tema. Simplemente ven campanas y se ponen a temblar. En el mundo de los videojuegos también ocurre mucho con inversores que no saben del mundillo, y precisamente lo vimos con la IA de Google que “”crea”” (y me faltan comillas) videojuegos. Cuando Google presentó Genie 3, las acciones de buena parte de la industria cayeron en picado. Pero, pese a las caídas, hay quien piensa que no será para tanto y que el mercado está exagerando. La posición de los analistas de la firma Goldman Sachs es curiosa. Por un lado, han sido uno de los catalizadores a ese miedo a la IA en el segmento del software apuntando que hay un riesgo “existencial” y ciertos trabajos que pueden ser llevados por agentes en lugar de por humanos. Sin embargo, el propio CEO de la compañía ya ha apuntado que las cosas se están exagerando y que esas compañías tienen la capacidad de sobra como para pivotar y adaptarse. Vamos, que como apuntábamos, los movimientos de muchos inversores son fruto más de las emociones que de las realidades. Pero claro, eso implica algo más: como apunta la firma, se han disparado las posiciones cortas y las largas están a la baja, lo que apunta a que ese miedo por lo que pasará en un futuro es algo que protagoniza la conversación bursátil. En Xataka Hasta ahora “el software se estaba comiendo el mundo”. Ahora la IA se está comiendo el software El hardware aguanta mejor. En la otra cara de la moneda vemos a las empresas de hardware. Si hay miedo por una IA que sustituya los paquetes de software, quienes tienen el poder para crear los componentes que se usan para entrenar y operar esa IA ven numeritos verdes. TSMC o NVIDIA como proveedora de chips. Samsung, SK Hynix, Micron o Phison como suministradoras de memoria y controladores. O Western Digital y Seagate como proveedores de almacenamiento. Son las mismas empresas que están provocando una crisis de componentes sin precedentes porque han destinado la totalidad de su producción al hardware que alimenta los centros de datos para entrenar a esas IA. Qué diferente la dinámica de las de hardware si comparamos con las de software El futuro agéntico. Y no hay que irse muy lejos de NVIDIA para sembrar algo más de pánico a los inversores. SU CEO, Jensen Huang, comentó recientemente que los agentes IA darán una nueva forma a las empresas de software. Según él, esas empresas cambiarán los modelos tan implantados de suscripciones por absolutamente todo por otros modelos basados en ‘alquiler’ de agentes de IA y tokens especializados. En Xataka La crisis de la RAM es tan grande que incluso empresas que no tenían nada que ver se plantean fabricarlas. Como Tesla Huang no dice que esas empresas vayan a sufrir, sino que tendrán que replantear las cosas si quieren convertirse en un mercado mucho más grande de lo que es actualmente. Básicamente, apuntó que “no habrá software que no sea agente” porque las empresas no podrán tener un software que sea “tonto”.  No es el primero que señala esa dirección y, aunque como decíamos, las empresas de software tienen esa resiliencia necesaria otra cosa es cómo vaya respondiendo el mercado y unos inversores que pueden optar por apostar por algo más "terrenal": infraestructura como centros de datos. Imágenes | Bear Bull Traders, Chad Davis En Xataka | Las Big Tech no paran de despedir a sus ingenieros. Paralelamente, han pisado el acelerador en las contrataciones - La noticia Las empresas de software se hundieron en bolsa por una sencilla razón: los inversores tienen pánico de la IA fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .
Las empresas de software se hundieron en bolsa por una sencilla razón: los inversores tienen pánico de la IA
  • Mientras las empresas de hardware van como un cohete, las de software se muestran muy inestables

  • Jensen Huang, CEO de NVIDIA, cree que a corto plazo no habrá un solo software que no sea un agente de IA

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Alejandro Alcolea

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El pasado 23 de febrero fue un día nefasto para algunos gigantes del software. Empresas como CrowdStrike, Expedia, AppLovin, Adobe o Datadog fueron nombres destacados en la lista del S&P 500. Algo que tienen en común es que son empresas de software en una época en la que la IA se ha comido la actualidad tecnológica. Contrastan con las empresa de hardware, que van como un cohete en plena crisis de la memoria RAM.

Y todo tiene que ver con dos cosas. La volatilidad de la Bolsa y el pánico a que la IA se coma el software.

En corto. Estas últimas semanas, OpenAI y Anthropic han estado muy activas. Aparte de estar en el centro de la guerra por ver qué IA será la que alimente los sistemas del Departamento de Defensa de Estados Unidos -la de OpenAI tras el lío monumental del Pentágono con Anthropic-, han presentado modelos. Y cuando estas empresas realizan un movimiento, las empresas de software se echan a temblar.

No tanto porque la IA se vaya a comer su mercado, ya que son compañías que están integrando sus modelos o los de terceros en sus sistemas, sino porque son empresas que tienen algo en común: son públicas y los inversores son extremadamente volátiles. El WSJ lo apuntaba: el 23 de febrero fue una fecha nefasta para el software en Bolsa.

En Xataka"No es un apretón temporal, es un tsunami": estamos viendo en vivo y en directo cómo desaparece el smartphone barato

Pánico. La situación se ha ido normalizando desde ese día y muchas están recuperando el precio que tenían antes de precipitarse, pero sigue habiendo algo en el ambiente. Los inversores creen, o pueden ver, que esas herramientas de IA pueden canibalizar suites enteras de software de todo tipo. Lo que antes hacía un humano, ahora puede hacerlo una IA. Y con los agentes llamando a la puerta, esos inversores ya no saben cómo pueden responder las empresas en las que tienen dinero metido.

Por tanto, las mencionadas y otras como IBM o Blue Owl se han convertido en víctimas psicológicas en un escenario en el que hay tres miedos concretos:

  • Las empresas que viven de licencias y suscripciones clásicas deben decidir cuánta IA meten para estar en la conversación, pero sin destruir su negocio.
  • Miedo a que los agentes puedan replicar acciones a bajo coste, estrechando los focos de beneficio para los inversores.
  • Miedo a que una IA canibalice una suite de software. Si OpenAI mañana saca algo que se ‘cargue’ un software legal, la empresa que hace ese software sufrirá las consecuencias, por ejemplo.

Contrapánico. Como siempre con el mercado de valores, entra en juego la mencionada volatilidad y que los inversores que apuestan su dinero no tienen por qué saber nada sobre el tema. Simplemente ven campanas y se ponen a temblar. En el mundo de los videojuegos también ocurre mucho con inversores que no saben del mundillo, y precisamente lo vimos con la IA de Google que “”crea”” (y me faltan comillas) videojuegos. Cuando Google presentó Genie 3, las acciones de buena parte de la industria cayeron en picado.

Pero, pese a las caídas, hay quien piensa que no será para tanto y que el mercado está exagerando. La posición de los analistas de la firma Goldman Sachs es curiosa. Por un lado, han sido uno de los catalizadores a ese miedo a la IA en el segmento del software apuntando que hay un riesgo “existencial” y ciertos trabajos que pueden ser llevados por agentes en lugar de por humanos.

Sin embargo, el propio CEO de la compañía ya ha apuntado que las cosas se están exagerando y que esas compañías tienen la capacidad de sobra como para pivotar y adaptarse. Vamos, que como apuntábamos, los movimientos de muchos inversores son fruto más de las emociones que de las realidades. Pero claro, eso implica algo más: como apunta la firma, se han disparado las posiciones cortas y las largas están a la baja, lo que apunta a que ese miedo por lo que pasará en un futuro es algo que protagoniza la conversación bursátil.

En XatakaHasta ahora “el software se estaba comiendo el mundo”. Ahora la IA se está comiendo el software

El hardware aguanta mejor. En la otra cara de la moneda vemos a las empresas de hardware. Si hay miedo por una IA que sustituya los paquetes de software, quienes tienen el poder para crear los componentes que se usan para entrenar y operar esa IA ven numeritos verdes. TSMC o NVIDIA como proveedora de chips. Samsung, SK Hynix, Micron o Phison como suministradoras de memoria y controladores. O Western Digital y Seagate como proveedores de almacenamiento.

Son las mismas empresas que están provocando una crisis de componentes sin precedentes porque han destinado la totalidad de su producción al hardware que alimenta los centros de datos para entrenar a esas IA.

Qué diferente la dinámica de las de hardware si comparamos con las de software

El futuro agéntico. Y no hay que irse muy lejos de NVIDIA para sembrar algo más de pánico a los inversores. SU CEO, Jensen Huang, comentó recientemente que los agentes IA darán una nueva forma a las empresas de software. Según él, esas empresas cambiarán los modelos tan implantados de suscripciones por absolutamente todo por otros modelos basados en ‘alquiler’ de agentes de IA y tokens especializados.

En XatakaLa crisis de la RAM es tan grande que incluso empresas que no tenían nada que ver se plantean fabricarlas. Como Tesla

Huang no dice que esas empresas vayan a sufrir, sino que tendrán que replantear las cosas si quieren convertirse en un mercado mucho más grande de lo que es actualmente. Básicamente, apuntó que “no habrá software que no sea agente” porque las empresas no podrán tener un software que sea “tonto”. 

No es el primero que señala esa dirección y, aunque como decíamos, las empresas de software tienen esa resiliencia necesaria otra cosa es cómo vaya respondiendo el mercado y unos inversores que pueden optar por apostar por algo más "terrenal": infraestructura como centros de datos.

Imágenes | Bear Bull Traders, Chad Davis

En Xataka | Las Big Tech no paran de despedir a sus ingenieros. Paralelamente, han pisado el acelerador en las contrataciones

Fuente original: Leer en Xataka
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