- ALICIA CORONIL JÓNSSON
- Trump no tiene un plan realista para el futuro de Irán
- ¿Qué implicaciones tendrá la guerra en Irán para la economía mundial?
En el plano geopolítico, el objetivo de debilitar al régimen de los Ayatolás, si prospera, tendría graves implicaciones para China, Rusia y su red de alianzas. Afectaría al suministro de petróleo de la potencia asiática.
El ejercicio de 2026 se confirma como el año en el que confluyen de forma simultánea dos olas de cambio, que perfilan esta nueva era, como son la reconfiguración del orden mundial y las implicaciones reales de la inteligencia artificial (IA) sobre la senda socioeconómica. Mientras la economía real sigue sin mostrar por el momento el impacto sobre el empleo y el tejido empresarial de la IA generativa, la realidad geopolítica se impone ante la decisión de la Administración de Donald Trump de de frenar la creciente posición de dominio de China, poniendo en jaque a las autocracias que han tejido fuertes lazos con la potencia asiática. O que, paralelamente, han actuado a través de diferentes proxis para desestabilizar la región de Oriente Medio, financiado ataques terroristas a intereses estadounidenses y de los países aliados en la zona, o cuestionando la existencia de Israel. Sin olvidar, además, que el régimen de los Ayatolás de Irán ha instaurado un sistema de represión a su población en los últimos 47 años que, junto a la crisis económica que atraviesa el país, el hartazgo de la población joven y la última matanza tras la revuelta histórica del pasado mes de enero, han generado una base de rechazo social a la teocracia que ha acelerado también la operación Furia Épica.
Un nuevo evento geopolítico que acelera la pérdida de vigencia de la gobernanza y de los organismos internacionales surgidos tras la II Guerra Mundial, y que confirma nuevamente que la Administración Trump no apuesta por el aislacionismo sino por preservar su papel de potencia hegemónica.
Una decisión que por el momento trae consigo alguna de las siguientes reflexiones:
- El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, que ha tenido como resultado la muerte del líder supremo Jamenei y otros cargos relevantes del régimen de los Ayatolás, representa un evento sin precedentes con mayores implicaciones económicas y geopolíticas que la actuación relámpago del ejército estadounidense en Venezuela.
- En el plano geopolítico, el objetivo de debilitar al régimen de los Ayatolás, si prospera tendría graves implicaciones para China y Rusia. No sólo se debilitaría el eje China-Rusia-Irán-Corea del Norte, sino que también tendría importantes implicaciones económicas para la potencia asiática ante su dependencia del suministro de petróleo iraní (13% total importaciones de crudo), y las inversiones realizadas en el país en los últimos años. Todo ello unido a que un cambio político en Irán representaría también un giro sobre el control del estrecho de Ormuz, un enclave estratégico a través del que transita un 20% del petróleo y del gas natural licuado a nivel mundial. Al mismo tiempo que Rusia tendría más dificultades militares al perder el suministro de drones proporcionado por Irán desde la invasión de Ucrania.
- De ahí que, la decisión del Gobierno iraní de cerrar el tránsito por el estrecho de Ormuz con el ataque hasta el momento a tres buques petroleros tensionará los precios del petróleo y el gas natural, si bien su magnitud estará limitada por la decisión de los países de la OPEP de aumentar la producción de barriles diarios. Así, Arabia Saudí y Rusia han decidido producir a partir del mes de abril 206.000 barriles al día. No obstante, la situación está provocando un incremento del coste de los fletes y seguros de transporte, que tendrá su impacto sobre los precios en función de la duración del conflicto.
- A pesar de que el precio del petróleo podría limitar su repunte por el momento hasta 80 dólares por barril, es importante destacar que su encarecimiento tendrá un impacto sobre las perspectivas económicas y la inflación, especialmente de la región Asia-Pacífico. En un contexto en el que será clave la duración del conflicto para determinar hasta que nivel podrían acelerarse las tensiones inflacionistas, y la necesidad de los bancos centrales de actuar a través de un endurecimiento de las condiciones financieras, que previsiblemente sería moderado respecto al que se produjo a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania. Mientras que en el caso de Estados Unidos podrían posponerse las rebajas de los tipos de interés oficiales proyectados este año, salvo que el impacto de la Inteligencia Artificial acelere la destrucción del empleo en los próximos meses.
- En una coyuntura, en la que la decisión de Irán de atacar los enclaves estratégicos de Estados Unidos en 8 países de la región, incluyendo a Israel, y también instalaciones hoteleras de Dubái, representa un cambio en la estrategia en la respuesta de los Ayatolás al dirigir sus misiles y drones sobre Estados islámicos que podrían decidir responder o unirse a la operación militar desplegada por Estados Unidos, y que el presidente Donald Trump ha afirmado que podría durar semanas. En un contexto en el que también será clave cómo evolucione el conflicto tras interceptarse dos misiles iranís por parte del ejército británico en Chipre, lo que evidencia la complejidad de los posibles escenarios más allá del de conflagración de la región de Oriente Medio. Y, por tanto, debería situar la postura de España alineada con la de la Unión Europea y los países de la OTAN.
- A su vez, el cierre de los aeropuertos de la región, en función de su duración, tendrá consecuencias sobre las líneas aéreas, el sector turístico e implicaciones financieras e inversoras en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahréin o Arabia Saudí. No hay que olvidar que los aeropuertos de Doha o Dubái son importantes hub de conexiones aéreas, además de un destino turístico en alza. En este sentido, el aeropuerto de Dubái es un nodo estratégico entre Europa, Asia, África y América, con miles de rutas de conexión entre muchas capitales económicas. Un cierre prolongado obligaría a rediseñar el tráfico aéreo, y provocaría un incremento del coste de transporte de carga especialmente de material farmacéutico o tecnológico procedente de Asia-Pacífico.
- Por tanto, la compleja situación en Oriente Medio, a la espera de la evolución de los ataques de Estados Unidos, Israel y, especialmente, de la respuesta de Irán, elevan los niveles de incertidumbre y volatilidad y aumenta la aversión al riesgo en favor de activos refugios, al mismo tiempo que la falta de visibilidad podría tener efectos negativos sobre las decisiones de inversión y el sentimiento económico del sector privado. De ahí que las perspectivas económicas quedarán definidas por la duración y la magnitud del conflicto, en un contexto en el que también han surgido otras incógnitas asociadas al impacto real de la Inteligencia Artificial sobre el empleo o la viabilidad de ámbitos de negocios asociados a servicios profesionales.
- Finalmente, la intervención de Estados Unidos confirma una estrategia de seguridad nacional que va más allá de los intereses en su propio hemisferio, y que tiene como finalidad erosionar la posición geoeconómica de China. Si bien algunos analistas consideran que para ello la caída del régimen de los Ayatolás será clave, lo que podría requerir de otra estrategia militar con un elevado coste para la Administración Trump de cara a las elecciones de Mid Term, pero que si se produjeran daría lugar a nuevos equilibrios en la región que favorecerían a la primera potencia del mundo.
Alicia Coronil Jónsson | Economista jefe de Singular Bank y asesora del Círculo de Empresarios
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