Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, saluda al líder de Vox, Santiago Abascal, en su última imagen juntos en el Congreso. EP
Política PACTOS PP-VOX Las exigencias de Vox contra inmigración y Mercosur retrasan las investiduras de Guardiola, Azcón y MañuecoEn la dirección de Feijóo dan por hechos los acuerdos: "Es ya cuestión de tiempo, salvo que en Vox cambien de opinión", mientras los de Abascal ven "muy precipitado" cerrar un pacto esta semana y culpan a Génova del bloqueo.
Más información: Feijóo llamó a Abascal para instarle a cerrar los pactos tras las elecciones de CyL: "No podemos defraudar a la gente".
Alberto D. PrietoÍñigo Zulet Publicada 7 abril 2026 02:52hLas claves nuevo Generado con IA
Desde que la cúpula del PP tomó las riendas de la negociación con Vox, los pactos autonómicos han pisado el freno. El mensaje oficial fue que todo se reviniciaría "desde cero", punto por punto, pero en realidad el tablero se ha partido en dos niveles: el nacional y el autonómico.
En ese nuevo esquema, para el que se acaba el tiempo, los escollos están en las grandes líneas políticas comunes. PP y Vox han decidido fijar primero posiciones compartidas en dos asuntos de alto voltaje para sus electorados: el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, y el marco de las políticas de inmigración.
Y se acaba el tiempo porque si el 3 de mayo no ha habido investidura en Mérida y Zaragoza, se repetirían elecciones.
Para eso, son necesarios plenos convocados desde el lunes 27 de abril. Es decir, según fuentes de ambos gobiernos en funciones, que los pactos estén cerrados el jueves 23 de abril (festivo en Aragón). Y que, así, el viernes 24 la Mesa de ambos parlamentos pudiese convocar las investiduras.
Las direcciones de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal coinciden, en lo esencial, en ambos campos. Pero sus posiciones públicas han sido de choque frontal durante meses y ahora necesitan un relato que les permita salir del estancamiento sin quedar desmentidos ante los suyos.
Fuentes de la negociación confirman a EL ESPAÑOL que ese acuerdo nacional es la llave de todo. "Una vez se cierre lo nacional, ya vendrá la negociación autonómica", resumen voces de ambas partes implicadas en las conversaciones.
En Extremadura, el entorno de María Guardiola asegura que el pacto programático con Vox está "cerrado al 95%" desde hace meses. Pero la dirección de Abascal no quiso anunciarlo antes de las elecciones de Castilla y León, y ha ido aplazando el momento de ponerle fecha y foto.
Vox no pactará con el PP hasta ver el resultado en Castilla y León: Guardiola perderá las dos primeras investidurasMientras tanto, en Aragón y en Castilla y León ni siquiera se están celebrando reuniones formales, según admiten fuentes de los gobiernos en funciones.
"Estamos a la espera de que se desencalle todo esto", explican, convencidos de que "con el pacto en lo de Mercosur e inmigración, nosotros en Aragón y en CyL lo tendremos más fácil y más rápido".
"Quién es responsable"
En Génova dan por hecho que habrá acuerdo con Vox en los tres territorios. "No conocemos cuáles son los dos o los cinco puntos… o los que sean, que lo están retrasando", desliza una fuente de la dirección nacional. Otro dirigente abunda: "Vox no ha dicho que nada del documento base le parezca mal".
Para los de Feijóo, el bloqueo tiene más que ver con los ritmos internos del otro partido que con discrepancias de contenido. "Es ya sólo cuestión de los tiempos de Vox, salvo que cambien de opinión", explican, convencidos de que Abascal se ha metido en un embrollo al confrontar "al mismo nivel" con PSOE y PP.
En la cúpula popular se entiende que Vox tendrá que elegir entre desdecirse en algunos puntos o llevar a los tres territorios a una repetición electoral. "Y según las encuestas, la idea general del electorado de centro derecha es que el responsable del bloqueo no es el PP, sino Vox", remata una voz autorizada de Génova.
El inesperado anuncio de un preacuerdo en Mérida hace dos semanas encaja con este guion. A esa reunión, vendida como un paso decisivo en Extremadura, asistieron enviados de Génova y de Bambú, y su filtración se interpretó en el PP extremeño como un intento de Vox por ir visualizando su viraje.
Días antes, Guardiola era presentada por Vox como "la roja" del PP, una especie de "Irene Montero extremeña".
Y tocaba preparar a su electorado para un cambio de tono y de exigencias, después de haber prometido entrar sí o sí en los tres gobiernos.
Vox acusa a Feijóo de "ataque mafioso" en una carta a sus afiliados y el PP responde que su "adversario" es SánchezEn Génova observan ahora ese giro con ironía. "Si Guardiola ahora está bien y el problema es la dirección de Feijóo, entonces Vox estaría pactando con el PSOE azul", bromean.
Ahora, en la órbita de Abascal hablan, igualmente, de un pacto "muy avanzado". Pero que se está negociando "medida a medida" cada política y cada programa de gobierno para los próximos cuatro años, y que sólo después se hablará del reparto de cargos institucionales.
Pese a ello, Vox ya ha confirmado que aspira a entrar en los gobiernos con consejerías de peso.
Ni Guardiola, ni Jorge Azcón, ni Alfonso Fernández Mañueco lo desean, y sus entornos coinciden: "Es más eficiente pactar con ellos y tenerlos fuera, marcándonos desde el Parlamento, que tratando de marcar perfil propio desde dentro del consejo de gobierno".
Lo que sí inquieta en la dirección popular es el desgaste institucional de un bloqueo prolongado. "No tiene sentido estar en esto si no es para hacer Presupuestos, aprobar leyes y mejorar la vida de la gente", sentencian.
En Castilla y León, la falta de avances acerca la "fecha clave" de la constitución de las Cortes, el 14 de abril.
"Estamos encantados de quedarnos la Presidencia", explica una voz cercana a Mañueco. "Y luego se la cederíamos gustosos a Vox a cambio de que no entren en el Gobierno", desliza con sorna.
Mercosur, sí pero no
En el capítulo de Mercosur, PP y Vox han viajado de la coincidencia de fondo al choque de relato.
El PP defendió durante años el acuerdo de libre comercio entre la UE y el bloque sudamericano, alineado con el Partido Popular Europeo y subrayando sus ventajas económicas para el campo español.
Pero siempre imponiendo "salvaguardas estrictas" que respondieran a la preocupación del sector de agricultores y ganaderos: más controles en frontera y cláusulas de protección, y condiciona su apoyo efectivo al tratado a que esas garantías se consoliden.
Vox, en cambio, mantuvo un discurso de rechazo total: presentó el pacto como una "traición" de Bruselas al campo español y un regalo a las grandes agroexportadoras de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, al competir supuestamente con menos exigencias laborales, sanitarias y medioambientales.
Diferencias PP-Vox: Mercosur Elemento clave PP / PSOE en Eurocámara Vox en Eurocámara Posición sobre Mercosur Sí condicionado a salvaguardas y controles No frontal al tratado Papel en la votación de enero Defienden seguir negociando salvaguardas y activar luego Votan con ERC y Sumar para remitir al TJUE y “parar” Mercosur Efecto práctico de su voto Buscan que el acuerdo se aplique con salvaguardas Facilitan que la Comisión lo active sin salvaguardas AgroFrontex / controles Impulsan AgroFrontex y contrarreforma PAC Su voto bloquea AgroFrontex y deja colgadas esas mejoras Relato hacia el campo “Oportunidad si hay protección” “Traición al campo”, pero con resultado menos protectorFuentes consultadas evitan concretar cómo se articularía esa "declaración de rechazo total" a Mercosur. "Hay muchas formas de expresar oposición desde un Gobierno o un Parlamento autonómico. Sólo hay que ser imaginativo", apuntan.
Pero ese punto es el que complica ahora la búsqueda de un texto común. Porque el PP busca una fórmula que critique las consecuencias del tratado sin romper con la línea marcada por el PPE y por la propia Comisión Europea.
Inmigración, no pero sí
En inmigración, la convergencia de fondo y la divergencia de tono son aún más visibles... pero todavía menos reales.
Feijóo ha construido un plan nacional con visados por puntos, refuerzo de fronteras y "tolerancia cero" con el delito, que se aproxima al marco duro de Vox pero mantiene el anclaje en la normativa europea.
El PP defiende una inmigración "legal, ordenada y mutuamente beneficiosa", con autoridad única, límites al arraigo, más exigencias para la nacionalidad y repatriaciones ágiles de menores no acompañados.
Pero evita hablar de "expulsiones masivas" y de ruptura con Bruselas, como sí hace con frecuencia Vox.
Abascal ha llegado a plantear expulsar a "millones" de migrantes irregulares, endurecer al máximo la Ley de Extranjería y revisar la nacionalidad, incluso para hijos de extranjeros nacidos en España, en clave de "recuperar el control" de las fronteras y de la identidad nacional.
Diferencias PP-Vox: inmigración Eje PP Vox Visado por puntos Lo propone como pieza central del sistema: valora formación, experiencia, idioma y voluntad de integración; se combina con contratación en origen y visado temporal de búsqueda de empleo. No articula su propuesta en torno a un visado por puntos, sino al cierre de la inmigración irregular, el endurecimiento del acceso y la prioridad de control fronterizo y expulsión. Nacionalidad Endurece los requisitos y eleva la exigencia lingüística, cultural y constitucional; Feijóo resume la idea en que la nacionalidad “no se regala, se merece”. Va más lejos: pide eliminar “pasarelas rápidas” a la nacionalidad y revisar el vínculo entre nacionalidad y nacimiento en España, dentro de una revisión más profunda del modelo actual. Arraigo Quiere devolverle un carácter “excepcional” y limitar su uso como vía ordinaria de regularización. Propone directamente suprimir la institución del arraigo como fórmula para regularizar inmigración ilegal. Expulsiones Defiende expulsar a inmigrantes que delincan, pérdida automática de residencia por delitos graves y más facilidad para ejecutar retornos, pero dentro del marco legal y europeo. Plantea un esquema mucho más duro: acabar con mecanismos que sustituyen expulsión por multa, ampliar devoluciones y sostener un discurso de expulsión masiva de irregulares y de quienes no se “adapten”. Menas / menores no acompañados Prioriza pruebas de edad rápidas, combate el fraude de edad y defiende retorno o reunificación familiar “siempre que sea posible”. Pide la repatriación “inmediata” con sus padres a los países de origen y ha vinculado los centros de menores con inseguridad, con un enfoque mucho más drástico. Asilo Quiere restringir el acceso al asilo para nacionales de “Estados seguros” y ordenar más el sistema. Su enfoque general es de endurecimiento máximo, subordinando asilo y acogida al control de fronteras y a la soberanía nacional. Relación con la UE Presenta su plan como alineado con el Pacto europeo de Migración y Asilo y con herramientas comunitarias como Frontex. Usa un marco más soberanista y de confrontación con Bruselas, al entender que la política migratoria europea favorece el descontrol. Filosofía general “Inmigración legal, ordenada y mutuamente beneficiosa”: selección más dura, integración exigente y permanencia ligada al empleo. Prioridad a expulsión, repatriación y cierre de vías de regularización; menos selección utilitarista y más lógica de rechazo frontal a la inmigración irregular y a parte de la legal.El Documento marco del PP para negociar con otras fuerzas, incluido Vox, actúa como cortafuegos.
Permite ampliar el programa, pero no contradecirlo, y veta medidas que vulneren la Constitución, el reparto competencial o la igualdad ante la ley, lo que deja fuera los planteamientos más extremos de su socio potencial.
"Tenemos tiempo"
Aunque el pacto con el PP está "muy avanzado", desde Vox se insiste en que aún quedan asuntos por cerrar. Y ven "muy precipitado" hablar de un posible acuerdo esta semana, tras el parón por Semana Santa.
"Todavía tenemos todo abril", aventuran fuentes de Vox a este periódico. En todo caso, afirman que no se van a apurar los plazos y que no habrá que esperar hasta el 3 de mayo... aunque no se renuncia a hacer a Azcón presidente de Aragón antes que a Guardiola de Extremadura.
A lo que se resisten en Vox es a que sea Génova quien marque los tiempos. Es más, apuntan a la dirección nacional del PP como el principal obstáculo para cerrar los pactos. Este lunes, el portavoz nacional, José Antonio Fúster, acusaba a Génova de poner "zancadillas" en la negociación.
"Si es por Azcón, Guardiola o Mañueco, pactamos en cinco minutos. El problema es Feijóo", se quejaba hace unas semanas un alto cargo de Vox en conversación con este periódico.
La semana de Pascua se complica, además, por la agenda interna del partido. Este jueves 9 de abril se reunirán todos los cuadros de Vox en el Parador de Málaga: el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política y los portavoces nacionales y regionales.
Será la segunda reunión en un parador –la anterior fue en el de Gredos, en plena campaña de Castilla y León– y servirá como pistoletazo de salida de la contienda andaluza. También para lanzar un mensaje de unidad dentro del partido tras la expulsión de Javier Ortega Smith o la salida de José Ángel Antelo.
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