No lo creyó. Y se ganó el calificativo del apóstol incrédulo. "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo", les dijo Santo Tomás al resto de discípulos de Jesús cuando estos le relataron la aparición de Jesús resucitado, tal y como recoge el Evangelio según San Juan. Los socialistas también permanecieron incrédulos cuando conocieron la imputación del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de corrupción. No querían creer. Exigían meter los dedos en las llagas. Su mano metida en el costado fue el auto del juez Santiago Pedraz y el sumario con los informes de la UCO. Sus dedos en los agujeros de los clavos, la tasación de las joyas encontradas en una caja fuerte en su oficina, tasadas de forma preliminar en 1.323.915 euros, cuyo origen "en estos momentos no está justificado", lo que ha derivado en una nueva investigación por delitos fiscal y de contrabando.
La imputación de nuevos delitos a Zapatero y el conocimiento de las millonarias joyas que guardaba en su caja fuerte han sumido en la incredulidad y la estupefacción al PSOE. "Estamos pasmados", confiesa un cargo socialista. "Lo que más nos ha llamado la atención es lo de las joyas", admite un miembro de la Ejecutiva del PSOE. "No nos ha gustado nada. Pero ahora la Justicia tiene que ir hasta el final, porque si no todo queda convertido en un circo que degrada la política".
Nadie en el PSOE presuponía afán materialista y codicia en Zapatero, el "padre" del PSOE de Pedro Sánchez. "¡Ninguno sabíamos ni que tenía una caja fuerte!", confiesan varios miembros destacados del partido. La guardaba en su oficina de ex presidente del Gobierno, situada en la madrileña calle de Ferraz, enfrente de la sede central del partido, un piso de 181 metros y propiedad de la formación. En los socialistas ha sido un mazazo el "contraste entre lo que todos pensábamos de él, una persona austera, a la que le importaba un pimiento el dinero, y lo que leemos en la investigación".
Los clavos que atan al PSOE y al Gobierno en la cruz de las investigaciones por presunta corrupción son varios: el caso Mascarillas, la investigación a Zapatero, las llamadas cloacas del PSOE, los casos de Begoña Gómez o David Sánchez... "Puede ser mucho más grave todo lo relacionado con el caso Leire, pero lo de Zapatero es mucho más jodido para nosotros", admite un socialista con cargo en Madrid. La incomodidad y el daño que genera este caso entre los socialistas quedó patente este viernes cuando se le preguntó por ello a José Ramón Gómez Besteiro, secretario general del PSOE gallego, que echó balones fuera respondiendo que la "verdadera joya que le interesa a los gallegos" es la sanidad pública y que, según ha denunciado, "está siendo atacada" por la "falta de recursos" por parte del Partido Popular.
El conocimiento de una primera tasación de las joyas y la decisión del juez de abrir una pieza separada del caso Plus Ultra para investigar a Zapatero por delito fiscal y de contrabando en relación con las joyas halladas es una prueba de fe para muchos que quieren seguir creyendo. "Esperamos que pueda explicar y aclarar todo", es el deseo de un barón socialista. "Mantenemos el apoyo [a Zapatero]. No vamos a comentar los detalles de un proceso en marcha", sostienen fuentes de La Moncloa. "Esperamos que Zapatero declare ante el juez el miércoles y el jueves donde dará todas las explicaciones pertinentes", apuntan desde Ferraz. Un "apoyo y confianza" al que públicamente puso voz la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que aprovechó para ahondar en el choque entre el Gobierno y algunos jueces, sembrado dudas sobre sus instrucciones: "Hay un doble rasero y la justicia no es igual para todos y no se aplica igual para todos".
Pero esa teoría de la conspiración no es compartida por sus socios de coalición. La ministra de Sanidad, Mónica García, miembro de Sumar, pidió explicaciones a Zapatero, "sabiendo que los ex presidentes tienen una salida muy digna, muy honrosa, que se les ofrece dentro del Consejo de Estado, por ejemplo, y con unos sueldos vitalicios a los que todos han renunciado por dedicarse a sus labores privadas".
En el Gobierno esperaban que la visita del Papa León XIV a España, que se ha desarrollado durante estos últimos siete días, y el inicio del Mundial de fútbol supusiera una distracción que les concediera un alivio, aire para respirar. Pero el avance de las investigaciones y el conocimiento de nuevos detalles en la presunta trama de las cloacas del PSOE y del caso Zapatero no han dado tregua alguna.