Lunes, 09 de marzo de 2026 Lun 09/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Las mil historias de José Luis de la Macorra, el 'paraca' ejemplar de 87 años al que bendijo el Rey: "¿Todavía no te han ascendido?"

Las mil historias de José Luis de la Macorra, el 'paraca' ejemplar de 87 años al que bendijo el Rey: "¿Todavía no te han ascendido?"
Artículo Completo 1,611 palabras
Con más de 2.300 saltos y casi cuatro décadas de servicio, el comandante repasa su trayectoria en la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas en Madrid y su papel formando generaciones de militares. Más información: Los francotiradores de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra se adiestran junto a otros siete países

Comandante José Luis De La Macorra Cristina Villarino EE

Madrid Total Las mil historias de José Luis de la Macorra, el 'paraca' ejemplar de 87 años al que bendijo el Rey: "¿Todavía no te han ascendido?"

Con más de 2.300 saltos y casi cuatro décadas de servicio, el comandante repasa su trayectoria en la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas en Madrid y su papel formando generaciones de militares.

Más información:Los francotiradores de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra se adiestran junto a otros siete países

Publicada 9 marzo 2026 01:38h

Las claves nuevo Generado con IA

José Luis “Pepe” se sienta en su mesa habitual de la marisquería Sacromonte, en Alcalá de Henares. Llega puntual. Dice que suele comer allí casi a diario porque, admite con naturalidad, no sabe cocinar.

Es gaditano de nacimiento, aunque solo en el DNI. Nació en 1939 mientras su padre estaba en el frente. Tras la Guerra Civil, su familia se trasladó a Madrid y aquí ha vivido prácticamente toda su vida.

La tradición militar le viene de casa. Su padre y su hermano siguieron la carrera castrense y él bromea diciendo que en su familia "hasta los nietos hicieron la mili en casa". Hoy es padre de tres hijas y abuelo y bisabuelo por partida triple: "Las batallitas del abuelo siempre les han interesado mucho", cuenta y sonríe.

José Luis De La Macorra en su mesa Cristina Villarino EE

Nada más empezar la conversación con EL ESPAÑOL, saca de una carpeta varias fotografías. Entre ellas hay una que recuerda especialmente. Es de un 23 de febrero de finales de los años ochenta. Aquel día el rey Juan Carlos acudió a presidir los actos de la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas (BRIPAC).

Era un aniversario del primer salto militar paracaidista del Ejército de Tierra, realizado el 23 de febrero de 1954. José Luis cuenta que ocurrió una escena que todavía le hace sonreír. "¿Pero todavía eres teniente, no te han ascendido?, me preguntó el Rey". Según recuerda, el comentario provocó la reacción de un ministro que estaba presente: "¡De la Macorra! Si en tres meses no has ascendido, pide audiencia para hablar conmigo".

No es la única fotografía que conserva con el monarca. Años después, durante el 50 aniversario en el Palacio de Oriente, el Rey volvió a fijarse en él. "Hay testigos de que me dijo: ‘Tú, paraca, ponte al lado mío". De la Macorra se colocó a la izquierda del monarca, y a la derecha quedó el general que mandaba la brigada, que por protocolo debería haber ocupado ese lugar.

Algunas fotos de su trayectoria Cristina Villarino EE

Ultimátum paterno

José Luis creció en Madrid, en una colonia cerca del Retiro. Recuerda que de joven escuchaba constantemente los sonidos de las bandas militares: tambores, cornetas, formaciones. Poco a poco la idea de la vida militar fue instalándose en su cabeza: "No era buen estudiante". Su hermano ya había salido de la academia, pero él no aprobaba. Hasta que un día su padre se enojó con él y le dijo "aquí se estudia o se trabaja". Tenía 17 años.

Pepe se presentó en el Gobierno Militar del paseo de María Cristina. Sabía que desde allí salía un autobús que llevaba a los mandos destinados en Alcalá de Henares, y medio de extranjis llegó al cuartel y se presentó sin rodeos: "Me he escapado de casa en vez de ir al colegio".

Tras varias llamadas y conversaciones obtuvo permiso para quedarse, con una autorización firmada por su madre, pues era menor.

La BRIPAC culmina con éxito el ejercicio ‘Grand Quadriga 26’ y continúa su adiestramiento en Alemania

Hizo las pruebas físicas y entró en la octava compañía, con un capitán excombatiente de la guerra y de la División Azul, con quien años después forjaría una amistad. "Y de ahí, hasta ahora", resume.

Saltos y lesiones

José Luis acumuló más de 2.350 saltos a lo largo de su carrera: "Unos siete saltos diarios. Con el tiempo, te acostumbras", relata. Lo que siente antes de saltar no es miedo, sino preocupación. Hay que estar pendiente de que el avión haga bien la pasada, que el viento sea el correcto, nos comenta.

Junto con los saltos también llegaron las lesiones. Sufrió una fractura en el pie derecho que le dejó "cinco grados menos de flexión" y el título de "mutilado útil", aunque pudo seguir saltando: "La segunda vez me escayolaron el brazo, pero al poco tiempo me di cuenta de que podía manejar todos los mandos aún con el brazo escayolado, así que salté igual".

Pepe recuerda que su esposa Marisol muchas veces le preguntaba: "¿Por qué tienes que ir tú?". Y la respuesta siempre era la misma: "pues porque te casaste con un paracaidista". Y así siguió hasta la próxima lesión, que fue la definitiva, operación con clavos mediante.

José Luis durante la charla con EL ESPAÑOL Cristina Villarino EE

Durante diez años estuvo destinado en el grupo de lanzamiento, donde formó a nuevas generaciones de paracaidistas: "Ahí fui yo el que tuvo que enseñar a las generaciones nuevas que venían de la escuela con el título de paracaidismo".

Como jefe de curso se encargaba de formar a los alumnos en paracaídas plano, el sistema que se utiliza actualmente. Los alumnos llegaban con el título básico, pero allí aprendían técnicas avanzadas, procedimientos y medidas de seguridad. "Todos los cursos pasan por ti", resume.

"A las prácticas yo me iba con ellos", lanzaba el derivómetro, que te indica el viento, y supervisaba cada detalle. Reconoce que ha sido duro con el que tenía que serlo: "Si alguien comete un error y lo estoy librando de ello, lo estoy cuidando para que el día que se tire en paracaídas no se equivoque y pueda morir". José Luis advierte que ha tenido la gran suerte de no haber tenido ningún accidente grave.

Ifni, la guerra

Hoy muchas de sus conferencias giran en torno a la historia de la brigada y a la guerra de Ifni, donde estuvo con la segunda bandera en 1957. Recuerda un episodio especialmente duro: la evacuación de un puesto en el que había familias, mujeres y niños.

Aroldo Lázaro, el general español hijo de legionario y nacido en Sidi Ifni que lidera a los 10.500 cascos azules de la ONU en Líbano

"Entramos y… un fuego muy fuerte". Su mirada cambia. "Las tropas tenían que salir por una zona abierta mientras las posiciones enemigas dominaban el terreno, explica Jose Luis. "Los puestos eran como las casas cuartel de la Guardia Civil de un pueblo", había que sacarlos de allí". Aquel fue el episodio más triste de toda su carrera. Once vidas se quedaron allí.

José Luis de la Macorra Cristina Villarino EE

Entre las experiencias más técnicas y regresando a un relato sin tanta emotividad, están los saltos con oxígeno a gran altitud, por encima de los 4.000 metros: "Yo soy del primer curso, a comienzos de los años 70". Los saltos se realizaron con un avión americano basado en Torrejón y con instructores estadounidenses y preparación específica en cámara de descompresión.

Por un momento, Jose Luis vuelve a ese avión, antes de saltar y con lujo de detalle revive esa adrenalina : "En vuelo todo estaba medido, vas al avión con mascarilla y llegado el momento, cada aviso tenía su procedimiento: engancharse, desconectar el oxígeno del avión y activar la bombona personal".

El equipo incluía casco con radio, mascarilla y un dispositivo barométrico que mide velocidad y altura: "En el momento que tú superas la velocidad en la altura que está marcada, se abre el paracaídas".

Recuerda que en uno de esos saltos descendieron durante más de tres minutos en caída libre desde casi 10.000 metros. Se puede percibir el vértigo y la adrenalina de ese momento. Tres minutos en tierra pasan rápido. Arriba no. Y la calma llega cuando se abre el paracaídas.

Los veteranos

Pepe de la Macorra pertenece hoy a una asociación integrada en FENASVPE, la federación que agrupa a veteranos paracaidistas de toda España. Cada dos años celebran encuentros con la brigada: desfilan en la explanada, participan en el acto a los caídos y en la entrega de conmemoraciones.

Jose Luis de la Macorra Cristina Villarino EE

También participa en el Día del Veterano de las Fuerzas Armadas y en procesiones de Semana Santa en Alcalá de Henares: "Dando escolta a la Virgen que acompaña al Cristo Nazareno".

Sigue recibiendo correos de antiguos alumnos y compañeros. "Si tuvieras los correos que me manda la gente, son de verdadero cariño". Hace cuentas de sus años de servicio y redondea: "Ha sido toda mi vida".

Cuando escucha un avión, todavía levanta la vista al cielo: después de tantos saltos, la brigada sigue siendo su hogar.

  1. Madrid
  2. Alcalá de Henares
  3. Ejército
  4. Paracuellos de Jiloca
  5. Paracaidismo

NEWSLETTER - ESPAÑA

Recibe de lunes a viernes las noticias más relevantes de la política nacional Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir