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Las monjas de Belorado denuncian una «campaña de desprestigio» en su contra y defienden la atención prestada a las religiosas mayores

Las monjas de Belorado denuncian una «campaña de desprestigio» en su contra y defienden la atención prestada a las religiosas mayores
Artículo Completo 750 palabras
La comunidad asegura que las acusaciones sobre abandono y uso irregular de pensiones son «falsas» y acusa al comisario pontificio de retener fondos de las ancianas durante meses
Las monjas de Belorado denuncian una «campaña de desprestigio» en su contra y defienden la atención prestada a las religiosas mayores

La comunidad asegura que las acusaciones sobre abandono y uso irregular de pensiones son «falsas» y acusa al comisario pontificio de retener fondos de las ancianas durante meses

Regala esta noticia Añádenos en Google Monjas de Belorado en el restaurante de Arriondas. (José Simal)

Soraya Pérez

Gijón

25/05/2026 a las 16:15h.

La comunidad de monjas clarisas de Belorado ha difundido un extenso comunicado este lunes en el que denuncia una «campaña de desprestigio y demonización» contra ... las religiosas tras el conflicto abierto con la jerarquía eclesiástica y el proceso de ruptura iniciado hace más de un año. Las monjas sostienen que están siendo perseguidas «por haber manifestado libremente» su opinión sobre la actual jerarquía romana y defienden tanto la gestión económica de la comunidad como la atención prestada a las religiosas de mayor edad.

Según explican, el funcionamiento económico de las comunidades religiosas se basa en el voto de pobreza y en la puesta en común de todos los ingresos, ya procedan de trabajo, pensiones u otras aportaciones. «Lejos de ser una práctica ilegal, es una forma de vida milenaria», señalan en referencia a la gestión comunitaria de los recursos económicos.

En el comunicado también sostienen que, tras el inicio del conflicto eclesiástico en junio de 2024, les fueron retiradas las cuentas de comunidad y los NIF, lo que obligó a utilizar cuentas personales y transferencias bancarias entre particulares para continuar gestionando los gastos cotidianos del monasterio. Las religiosas consideran «hipócrita» que ahora se presenten esas operaciones como posibles irregularidades.

Otro de los puntos centrales del texto se refiere al cuidado de las monjas mayores. La comunidad asegura que varias religiosas jóvenes dejaron sus empleos y dejaron de cotizar a la Seguridad Social para dedicarse por completo a la atención de las ancianas «las 24 horas del día». Las clarisas se preguntan en el comunicado si ese esfuerzo puede considerarse «un delito grave».

Asimismo, sostienen que algunas de las religiosas mayores apenas percibían ayudas sociales o pensiones mínimas insuficientes para cubrir cuidados especializados, fisioterapia o atención permanente, y afirman que fue la propia comunidad quien asumió esos costes gracias a los ingresos generados por su trabajo y actividades económicas, entre ellas el restaurante de Arriondas y el criadero de perros gestionados por las monjas.

Las religiosas aseguran también que una de las ancianas tuvo un ingreso hospitalario en un centro privado cuyo coste superó los 6.000 euros y que fue sufragado íntegramente por la comunidad. Según indican, estos datos «se ocultan» en las informaciones difundidas públicamente.

En otro apartado del comunicado, las clarisas cargan directamente contra el comisario pontificio nombrado para supervisar la situación del monasterio. Le acusan de haber retenido durante 18 meses las pensiones de dos religiosas mayores «sin tenerlas a su cargo» y sin consultar a las propias monjas sobre el uso de ese dinero.

Las ancianas se encontraban «nutridas y bien medicadas»

La comunidad también niega informaciones que apuntaban a transferencias económicas a familiares de algunas religiosas y califica esas noticias de «fake». Del mismo modo, defienden que los informes médicos del Hospital de Basurto acreditaban que las ancianas se encontraban «hidratadas, nutridas y bien medicadas».

Las clarisas aseguran además que las monjas mayores manifestaron «libremente» en varios interrogatorios su deseo de permanecer en el monasterio junto a su comunidad religiosa. En este sentido, critican duramente la intervención de la Guardia Civil llevada a cabo el pasado 18 de diciembre en el monasterio de Orduña, una actuación que, según denuncian, interrumpió los cuidados que estaban recibiendo las religiosas ancianas.

Según relatan, los agentes obligaron a abandonar habitaciones y dependencias incluso mientras algunas monjas estaban siendo aseadas o cambiadas, algo que consideran «completamente falso» que pueda interpretarse como abandono, según informa El Comercio.

El conflicto de las clarisas de Belorado continúa generando una fuerte repercusión pública y mediática desde que la comunidad anunciara su ruptura con la Iglesia católica. Mientras avanzan las actuaciones judiciales y eclesiásticas, las religiosas insisten en defender su actuación y denuncian sentirse víctimas de una persecución ideológica y mediática.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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