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Belén Arribas, presidenta de la asociación de abogados especializados en derecho digital, Enatic. Eva PareyBelén Arribas
Abogada especializada en derecho digital y presidenta de Enatic «Las plataformas se benefician de las deepfakes, a más morbo, más visualizaciones y más dinero»La experta advierte de la creciente manipulación de imágenes con IA: «No es una broma, es un ataque a los derechos fundamentales»
Madrid
Domingo, 18 de enero 2026, 00:11
Enatic, la asociación de referencia de la abogacía digital en España, y colaboradora ... del Observatorio de Derechos Digitales, la palabra de la barcelonesa Belén Arribas es una de las más autorizadas para hablar de las deepfakes, las imágenes manipuladas con IA que parecen reales. Hace unos días trascendió que varios alumnos de un instituto de Haro (La Rioja) difundieron en distintos grupos de WhatsApp fotos de sus compañeras desnudas que habían sido creadas con IA. El caso recuerda al ocurrido en 2023 en Almendralejo (Badajoz), cuando quince menores de edad trucaron imágenes de veinte niñas a las que mostraron sin ropa, también mediante inteligencia artificial.–El caso de Almendralejo tuvo consecuencias legales...
–Sí, incluida la penal. En Almendralejo, al tratarse de imágenes sexuales de menores, se consideró pornografía infantil, por lo que intervino la Fiscalía. Algunos implicados eran inimputables por ser menores de 14 años, pero otros sí pudieron ser condenados, aunque con medidas de educación. Además, se actuó por la vía administrativa: la Agencia Española de Protección de Datos impuso una multa de dos mil euros a los padres de dos menores.
–¿Lo ocurrido en La Rioja seguirá el mismo camino?
–Todo apunta a que sí. Ya existe el precedente jurídico. Estos hechos no quedan impunes. Además de la vía penal y la administrativa, también existe la vía civil, que permite reclamar por la vulneración del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
–¿Qué puede reclamar una víctima por la vía civil?
–Puede solicitar la retirada inmediata de los contenidos y reclamar una indemnización por los daños morales sufridos. Aunque estos daños son difíciles de cuantificar, los tribunales ya tienen baremos para ello. Además, el Gobierno ha aprobado esta semana un anteproyecto para reformar la ley orgánica de protección civil del derecho al honor y adaptarla a fenómenos como las deepfakes y la manipulación de imágenes mediante IA.
«Falta educación digital en los menores, en las familias y en los colegios, que durante años se han mantenido al margen»
–¿Somos conscientes de que crear pornografía 'artificial' no es una broma sino un delito?
–En general, no. No es ninguna broma, es un ataque a los derechos fundamentales. Los juristas sí lo sabemos, pero ni los menores ni muchas familias lo saben. Falta muchísima educación digital. Una colega socióloga suele decir que las recetas son tres: educación, educación y educación. Y es así. Educación para los menores, para las familias y para las escuelas, que durante años se han mantenido al margen. El acceso de los menores a contenidos pornográficos y violentos es un problemón social y psicológico tremendo.
–Esta semana hemos conocido el devastador caso de un niño de 9 años en Valencia que se suicidó, y ahora se investiga si hubo ciberacoso o inducción al suicidio a través de chats. ¿Le preocupa este tipo de situaciones?
–Muchísimo. Y lamentablemente no es un caso aislado. En Estados Unidos, unos padres han demandado a ChatGPT porque consideran que indujo al suicidio a su hijo de 16 años. Estamos hablando de menores muy pequeños, que no tienen las herramientas emocionales ni cognitivas para enfrentarse a determinados contenidos digitales.
–¿La normativa actual protege suficientemente a los menores?
–No del todo. En España, la edad de consentimiento digital está fijada en 14 años, lo que significa que a partir de esa edad un menor puede abrir perfiles en redes sociales sin autorización paterna. Esta edad se fijó en 2018, cuando aún no habíamos visto el impacto real de las redes, y menos de la inteligencia artificial. Ahora se plantea elevarla a los 16 años. Además, el Reglamento Europeo de Servicios Digitales obliga a las plataformas a implementar sistemas efectivos de verificación de edad y a que los dispositivos vengan configurados para que no sean un coladero y proteger a los menores de contenidos ilícitos o dañinos.
–Sin embargo, en la práctica parece que los controles son laxos.
–Exactamente. Hoy por hoy, a menudo basta con marcar una casilla diciendo que eres mayor de edad. Eso no es un control efectivo. Por eso se están desarrollando herramientas como los sistemas de verificación de edad, el mal llamado 'pajaporte', impulsados desde el Gobierno, que permitirían comprobar la edad sin revelar la identidad completa del usuario. Pero todavía están en fase de desarrollo.
«Que Elon Musk haya bloqueado Grok, que sexualizaba a mujeres, es un primer paso, pero hay muchas IAs y muchas plataformas más»
–Entre 2024 y 2025 la pornografía deepfake aumentó un 700%...
–Y cuando conozcamos las últimas cifras de 2025, serán aún peores. La progresión es exponencial.
–¿Qué responsabilidad atribuye a las plataformas en las deepfakes?
–Se benefician directamente de las deepfakes porque su modelo de negocio se basa en la economía de la atención. Cuanto más morbo, más tiempo de permanencia, más publicidad y más ingresos. No podemos ser ingenuos: las deepfakes generan clics, y los clics generan dinero. Cuando un producto es gratis, el producto somos nosotros y nuestros datos.
–Casos como el de Grok, la IA de X que sexualizaba a mujeres poniéndolas en bikini, han desatado una enorme polémica en España y fuera…
–Con razón. Ha habido presiones internacionales de varios países, investigaciones abiertas y finalmente Elon Musk ha decidido bloquearlo para que no se puedan generar estas imágenes sexualizadas de mujeres generadas por Grok. Es un primer paso, pero insuficiente. Esto es una IA en una red social, pero hay muchas IAs y hay muchas redes sociales. Y se junta con una regulación todavía muy incipiente. Además las grandes tecnológicas están bastante envalentonadas con toda esta ola de desregulación que les está propiciando la administración americana, y que tanto preocupa en Europa.
–¿En España vamos tarde en la regulación?
–Vamos tarde, pero al menos vamos. Es que todo el mundo va tarde porque las nuevas tecnologías avanzan muy rápido y tienen efectos, en ocasiones inesperados.
–Entre 2024 y 2025 la pornografía deepfake aumentó un 700%...
–Y cuando conozcamos las últimas cifras de 2025, serán aún peores. La progresión es exponencial.
–Además, esta ciberviolencia golpea especialmente a las mujeres.
–Sin duda. El impacto psicológico es enorme. El miedo, el disgusto, la vergüenza y el daño emocional son reales. Ya se han documentado casos de suicidio. Por eso es fundamental recordar que existen recursos: el 017 del Instituto Nacional de Ciberseguridad, el Incibe, o el Canal Prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos, que tiene un alto índice de éxito en la retirada de contenidos cuando te han suplantado la imagen, la voz o lo que sea con fines pornográficos o violentos.
«Este 2026 tiene que salir adelante la Ley de protección integral de los menores en entornos digitales. Hay empuje social, falta el político»
–Como presidenta de Enatic, la asociación de abogados especialistas en derecho digital, ¿están recibiendo más consultas sobre estos temas?
–Sí, claramente. Aún no es masivo, pero va en aumento. Muchos despachos ya están trabajando en la retirada de contenidos, en el derecho al olvido o en la eliminación de perfiles falsos creados por bots. Lo que vemos es solo la punta del iceberg.
–¿Cuál sería el reto de España en derechos digitales para 2026?
– Que salga adelante la Ley de protección integral de los menores en entornos digitales, que sigue en tramitación parlamentaria. Es una norma muy trabajada por los expertos, hay una enorme sensibilidad social; ahora falta el empuje político.
–Por cierto, ¿qué le parece la iniciativa australiana de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años?
–Hummm… pues es complejo. Mi opinión es un poco ambivalente. Lo que dicen los técnicos es que hay maneras técnicas de saltarse esta prohibición. Pero además, hay expertos que apuntan a que la receta no es prohibir, sino educar. Y bueno hay también jóvenes de 14 o 15 años que utilizan sus redes sociales para interaccionar con su entorno y de repente que les borren toda su identidad digital, se queden sin sus fotos, sus posts... pues es una situación muy complicada. Mi sensación es que hay muy buena intención, pero hay que analizar los efectos sociales sobre estos jóvenes que pueden perder su huella digital, aunque la plataforma dice que la guarda, y tener en cuenta que puede haber gente que acceda porque tiene los medios técnicos para hacerlo, con lo que se puede estar agrandando la brecha digital.
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