A pocos días de que se publiquen los resultados de 2026, la Confederación de Sociedades Científicas plantea un análisis para sacar lecciones útiles, más allá del ránking internacional
Regala esta noticia Añádenos en Google Alumnos utilizan sus ordenadores en un colegio de Valladolid. (José C. Castillo)Madrid
02/09/2026 Actualizado a las 13:28h.Hay matices del informe Pisa, cuyos últimos resultados se esperan para el 8 de septiembre, que pasan desapercibidos. Por ejemplo, «es especialmente revelador que los ... estudiantes que declaran 'no saber' cuántos libros poseen rindan mejor que aquellos que declaran tener pocos; esto indica que la autopercepción de recursos está mediada por la propia competencia lectora del sujeto», analiza entre líneas un equipo multidisciplinar español que ha elaborado el dossier 'Informe Cosce sobre resultados Pisa', que detecta «efectos específicos», más allá de la puntuación de las pruebas. Por ejemplo, las chicas evidencian mejor comprensión lectora que los chicos, a más cantidad de libros (tanto clásicos literarios como obras contemporáneas) en casa mejor rendimiento, el ambiente escolar aporta un componente emocional que «importa mucho» porque «aquellos que se sienten queridos, ayudados o reforzados por los docentes tienen mejores rendimientos» sobre todo en matemáticas, y una mayor capacidad lectora contrarresta la frustración y la baja tolerancia.
Entre los asuntos urgentes que deben modificarse está qué tipos de refuerzos y medidas pueden tomarse para evitar la repetición de curso, que representa una «barrera insalvable». Otro asunto importante es garantizar una mayor equidad en el reparto de alumnado desfavorecido y migrante en redes públicas y privadas. «Diversas voces académicas y profesionales han advertido de que las respuestas institucionales no siempre se apoyan en un análisis profundo de la complejidad técnica del estudio. Con frecuencia, las medidas adoptadas son de carácter general (ratios, plantillas o dotaciones homogéneas) y no necesariamente responden a las necesidades específicas de los distintos contextos educativos», mantiene el documento.
El punto más importante sería prevenir la repetición y personalizar el apoyo al alumnado. En otros sistemas educativos, «la repetición de curso es excepcional y se sustituye por apoyo pedagógico y psicológico, tutorías y planes individuales», indica el reporte que evita la «habitual comparativa entre países o comunidades autónomas para centrarnos en un análisis detallado de las tres competencias básicas (lingüística, científica y matemática)».
La vida real
Para el alumnado migrante se combinan «evaluación inicial, apoyo lingüístico y cultural y planes personalizados para integrarlo en el nivel que corresponde a su edad y capacidades». En este sentido, «la atención a la diversidad requiere inversión estructural. España puede trasladar esa lógica preventiva al aula: detectar dificultades antes, reforzar al profesorado y sostener apoyos especializados. En Finlandia, por ejemplo, el 87% del profesorado tenía formación en necesidades educativas especiales y el 85% en educación de migrantes en 2016», sostienen los autores coordinados por María Rut Jiménez, catedrática de Didáctica de las Ciencias Experimentales, y Francisco Marcellán, catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Carlos III, ambos vocales de Cosce.
Como herramienta de diagnóstico y mejora de las competencias lectora, científica y matemática de los estudiantes de 15 años, Pisa ayuda a «tomar decisiones más precisas», indica Cosce. En el fondo, se trata de comprobar si los estudiantes saben razonar, formular, interpretar y aplicar conocimientos y destrezas a contextos de la vida real. «Competencia significa movilizar saberes. En matemáticas, el marco exige razonar, modelizar, representar y resolver problemas contextualizados. Además las tareas fuera del aula pueden amplificar desigualdades», indican.
Con datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) y este análisis, los científicos españoles esperan contribuir a «transformar la evaluación externa en actuaciones sobre aprendizaje, equidad, apoyo a los centros y reconocimiento docente». En este contexto, «la tasa de repetición en España es mucho mayor y la penalización es muy alta. El 21,7% del alumnado español participante había repetido al menos una vez, frente al 8,9% de la zona de la OCDE: casi 2,5 veces más», sostienen. «Repetir se asocia con grandes caídas de rendimiento; incluso el alumnado más favorecido que ha repetido presenta una diferencia significativa de 32 puntos por debajo del alumnado más desfavorecido que nunca ha repetido».
Alumnos y lecciones
Los autores también destacan la percepción del alumnado sobre la enseñanza recibida, porque proporciona «elementos relacionados con el profesorado, como son su formación inicial, la formación permanente y el reconocimiento incentivado de su trabajo». Para los estudiantes, «la inclusión, la adaptación y la comprensión conceptual aportan más a la calidad percibida que una enseñanza centrada exclusivamente en memorizar reglas o repetir procedimientos». En cuanto al método, «el alumnado declara que las tareas algorítmicas son las más frecuentes. Entre las actividades complejas, las más habituales son extraer información de diagramas, gráficos o simulaciones y representar una situación con matemáticas; programar o codificar queda en la última posición»
Aunque en la evaluación más reciente, de 2022, «España se mantuvo en torno a la media de la OCDE y resistió mejor que otros países» hay lecciones internacionales para el sistema educativo español. En primer lugar, la «escolarización de proximidad, el predominio de la red pública y una gratuidad que incluye materiales y comidas buscan reducir las diferencias de origen», segundo, el refuerzo de la «capacidad profesional. La formación docente suele extenderse durante cinco años y se completa con prácticas o un periodo tutorizado, para que la formación continua está fuertemente arraigada».
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