Domingo, 31 de mayo de 2026 Dom 31/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Las series retratan la crisis del hombre heterosexual

Las series retratan la crisis del hombre heterosexual
Artículo Completo 1,307 palabras
'A better man' y 'DTF St. Louis', dos producciones recientes sobre tipos desorientados que se enfrentan a un mundo que no deja de cambiar
Las series retratan la crisis del hombre heterosexual

'A better man' y 'DTF St. Louis', dos producciones recientes sobre tipos desorientados que se enfrentan a un mundo que no deja de cambiar

Regala esta noticia Añádenos en Google Una imagen de 'A better man'. (RC)

Mikel Labastida

31/05/2026 a las 01:09h.

Nos hemos acostumbrado a leer y escuchar términos como deconstrucción, empoderamiento o machismo estructural. Otra cosa es que todo el mundo conozca su significado y alcance. Hace tiempo que las series, como la sociedad, desterraron el modelo de masculinidad hegemónica y comenzaron a cuestionar los roles tradicionales, a dar protagonismo a personajes que no se ajustaban a los estereotipos más convencionales y a plantear relaciones y formas de convivir que hasta entonces habían sido poco representadas en la pequeña pantalla. El mundo cambia, sí, la ficción es testigo de esta transformación y la va contando como puede. A veces mejor, a veces peor. Con menor o mayor ambición de perdurabilidad. En los últimos meses han destacado dos títulos que han puesto en el punto de mira al hombre heterosexual de mediana edad, ese que en algunos casos se ha visto sobrepasado por los conflictos de género, que se encuentra confuso entre etiquetas y que trata de acertar en qué lugar colocarse ante ellas.

Premiada en diversos festivales está disponible en Filmin 'A better man', un thriller noruego sobre un hombre incapaz de gestionar sus emociones y todos los debates que plantean los géneros hoy en día. Tom está enfadado con sí mismo y con un mundo en el que, según él, el hombre ha perdido su esencia. Para aliviar su ira se refugia tras el ordenador y en foros de internet donde no duda en soltar barbaridades sobre las mujeres y los movimientos feministas. Cobijado por el anonimato que brindan las redes sociales se dedica a insultar y a intimidar a figuras públicas, hasta que se pasa de frenada y amenaza a una cómica con acudir a uno de sus espectáculos y violarla cuando termine. Ella, asustada, decide denunciarlo desde un plató de televisión y hace pública la cuenta desde la que se ha publicado. Los hackers no tardan en destapar la verdadera identidad del acosador, que se enfrenta desde ese momento al escarnio público. El acosador acosado.

La vuelta de tuerca se plantea cuando, para evitar la persecución, el hombre se viste de mujer y adopta una identidad femenina. Esto, que sobre papel podría parecer forzado, la serie lo consigue con relativa naturalidad, ya que el protagonista trabaja en una tienda de vestidos y pelucas propiedad de su madre y es allí donde se esconde cuando se revelan sus tropelías por internet. Esa ropa y ese aspecto serán su única salida para pasar inadvertido. De ese modo se convierte en Berit, y en su piel se enfrenta a sus propios prejuicios sexistas. Con su nueva identidad será consciente de los peligros a los que se siguen enfrentando las mujeres, pero sobre todo va a descubrir las razones de su malestar consigo mismo y de su incapacidad para establecer relaciones sanas a su alrededor.

El falso hombre deconstruido

Paralelamente a esa trama se nos presenta la de Audun, su vecino aparentemente deconstruido y a gusto con el concepto de nueva masculinidad. Se dedica a cuidar a su hijo recién nacido mientras su mujer se ha reincorporado a la vida laboral, algo que parece que le hace feliz, aunque para Tom sea «un hombre que ha renunciado a su virilidad». Lo que descubrimos a medida que avanza la serie son las verdades dudas que alberga en su interior sobre su situación y sobre la relación igualitaria que mantiene con esposa y cómo necesita de una doble vida para tratar de conciliarse con él mismo y desatar sus verdaderos impulsos.

'A better man' es una propuesta surgida con ánimo de provocar. Lo hace con golpes de efecto y con giros de guion y situaciones que están a punto de caer en la caricatura, pero sobre todo es una propuesta que persigue abrir debates, replantearse cuestiones como qué es ser mujer y hombre en la sociedad de hoy en día, y lanzar preguntas incómodas a un espectador que juzga a la vez que se siente juzgado.

Ampliar Ampliar

Jason Bateman y David Harbour. (RC)

También es incómoda, pero de un modo completamente diferente, 'DTF St. Louis', que se puede ver en HBO. Esta producción norteamericana, creada por Steve Conrad, está protagonizada por Jason Bateman y David Harbour, que interpretan a dos personajes que entablan una amistad con un grado de intimidad, inaudito para ellos, que les va a llevar a situaciones absolutamente insospechadas. Son hombres heterosexuales de mediana edad también, en crisis, con una confusión interna sobre ellos mismos y sobre el mundo que les rodea. Aunque su manera de gestionarlo es completamente diferente a la de los anteriores. No hay odio ni miedo a los cambios, solo hay interés por descubrir lo que son y lo que les gusta y con plantear escenarios en los que no se habían imaginado antes. ¿Por qué? Por desconocimiento, por conformismo, por una sociedad que ha constreñido a menudo los modelos de comportamiento masculino.

'DTF St. Louis' parece en un principio un thriller, porque parte del hallazgo de un hombre muerto en extrañas circunstancias, pero a medida que avanza la serie nos damos cuenta de que esa cuestión no interesa tanto. Eso desconcierta, como también lo hace la mezcla entre drama y humor negro que maneja. Durante las primeras entregas nos cuesta comprender a los personajes y las decisiones que toman, posiblemente porque somos presos de nuestros propios prejuicios. Pero a medida que avanza la trama nos damos cuenta de que esta producción va por otros derroteros, mucho más estimulantes, que pretende indagar en los límites de la amistad entre dos hombres heterosexuales y en la insatisfacción existencial de muchas personas al alcanzar determinadas edades. Es ahí donde la propuesta de HBO se hace más grande y más desconcertante.

Dos tipos comunes

A Clark y Floyd les podríamos catalogar como dos tipos comunes, felizmente casados, con una vida estable y unas inquietudes poco extravagantes. Pero esta normalidad funcional no es más que una tapadera, que se cae cuando ambos se van conociendo mejor, cuando comienzan a ser sinceros entre ellos y cuando entra en juego la mujer de uno de ellos, formando un triángulo poco convencional. Y es ahí donde reside el verdadero interés de la serie, no tanto en saber cómo ha muerto uno de los protagonistas sino en adivinar cuál ha sido el camino que ha transitado hasta llegar a ese punto. En ese camino se cruzan frustraciones, sueños no cumplidos, necesidades reprimidas. El DTF que da título a la serie es en realidad una aplicación de citas para gente casada y que servirá de detonante para que los personajes den rienda suelta a sus deseos más ocultos, aunque los resultados no vayan a ser como imaginaban.

Clark y Floyd son hombres desorientados, que tratan de convivir con una masculinidad con la que no se sienten cómodos. También Tom y Audun se encuentran en la misma tesitura, aunque su manera de gestionar esta disconformidad es diferente, mucho más agresiva. Dos modos de enfrentarse a un mundo cambiante en el que se han instalado términos, como la cancelación, el pensamiento woke, el patriarcado o los autocuidados emocionales, cuyo significado y límites no siempre son fáciles de descifrar y de aceptar.

  • Más temas
  • HBO
comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir