LA TRIBUNA
León XIV en las Cortes GeneralesEl P. Roberto no viene a España para 'hacer política' sino como jefe 'espiritual'
Regala esta noticia Añádenos en GoogleFRANCISCO J. CARRILLO
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS
25/05/2026 a las 02:00h.El P. Roberto, así lo llamaban en el Perú amazónico, ha sido invitado a pronunciar unas palabras ante las Cortes Generales durante su viaje, -calificado ... de apostólico-, a España en el próximo mes de junio. Este acto ha sido anunciado en su programa con 'el pueblo de Dios en marcha' (Madrid, Barcelona, Canarias); con personas de buena voluntad; con curiosos; con turistas y forasteros. Es lógico, pues, que el papa León XIV hable libremente ante la caja de resonancia de la expresión de la voluntad popular que es las Cortes Generales (Congreso y Senado). Más allá de la cortesía, incluso de la hospitalidad ante un distinguido visitante a un Estado laico, se trata de un momento significativo de la libertad religiosa, inseparable de las libertades públicas protegidas por la Constitución Española de 1978 (Art. 16.1), afirmándose en ella que 'los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones' (Art. 16.3). Es de suponer que el discurso del Papa León no será un discurso político sino una narrativa de principios y de valores transversales a toda la humanidad, que son 'inspiradores' de políticas concretas. El Papa no es un político. Es la cabeza visible de dos mil setecientos millones de cristianos. Su modus operandi lo basa fundamentalmente en los principios y valores evangélicos y en la tradición de la doctrina social de la Iglesia, sobre todo desde su antecesor León XIII ('el papa de los obreros' en plena revolución industrial del XIX), en donde se encuentran las bases del 'poder de la fe'.
Estos principios y valores impulsan al Papa, que habita en el Estado-Ciudad del Vaticano, a una gran apertura de espíritu que le lleva al contacto de proximidad con los unos y con los otros; con los de derechas y con los de izquierda, con los de centro y con las periferias existenciales. León XIV no es un 'competidor político' de Trump, Putin, Xi, Milei, Sánchez, Meloni, Mohamed V, Macron, o del patriarca Kirill de Moscú, del gran rabino David Yosef de Israel, del ayatolá Mojtaba Jamenei de Irán, de Sarah Mulally, primera arzobispa de la iglesia anglicana, etc. Él ve (como también lo era el caso del papa Francisco) detrás del político, del jefe religioso, del ciudadano, la dignidad de cada persona humana, a veces maltrecha precisamente por ir en contra de los principios y valores universales que definen esa misma dignidad. Estas razones confieren a León XIV una autoridad moral indiscutible, reconocido como referente mundial. Las reiteradas posiciones de León XIV, y de sus inmediatos predecesores, en favor de la paz y de la resolución de los conflictos armados constituye el llamado más importante para frenar las causas por las que atraviesa el actual mundo convulso. La acción, siempre discreta y muchas veces secreta, de la diplomacia vaticana (una de las más importantes del mundo a pesar de la pequeñez territorial del Vaticano), se lleva a cabo siempre buscando el entendimiento entre pueblos y naciones, con el objetivo permanente de la paz que, para la Santa Sede. es 'obra de la justicia'.
El cristianismo es un conjunto de valores y de principios que pueden inspirar a los programas y a la acción de los políticos y de la ciudadanía
El P. Roberto, en su calidad de Papa, no viene a España para 'hacer política' sino como jefe 'espiritual' de una comunidad de cientos de millones de creyentes. Siempre viaja en son de paz. Pienso que cualquier otra interpretación o manipulación está llamada al fracaso (como algunos lo intentaron con el papa Francisco).
Aunque en España exista actualmente un alto nivel de tensiones, de polarización, de muros (existió el muro de Berlín y se desplomó), de ausencia de debate de ideas, de extremismos negacionistas e iliberales, no me cabe la menor duda de que León XIV 'no entrará al trapo', recordando aquello de: 'mi reino no es de este mundo'. Sin embargo, utilizará su libertad de expresión para poner de manifiesto los principios y valores que pueden servir de alternativa a la ausencia del debate de ideas, a la confrontación y el enfrentamiento permanentes, a una inmigración sin trabajo y sin vivienda garantizados (sin poner en entredicho el valor de la acogida), a un negacionismo que genera incluso problemas mentales (según las encuestas ad hoc), a una ruptura con las tradiciones legítimas más enraizada, a la manipulación del relato con patrañas, mentiras o verdades a medias.
Ante la baja intensidad de principios para impulsar la acción solidaria y participativa, y ante la banalización de valores transversales y universales, León XIV puede fácilmente abonar un terreno mustio y unas conciencias expectantes mediante la 'denuncia profética'. Con sólo una frase, revolucionará el ambiente: 'La verdad os hará libre'.
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