Un nutrido número de jóvenes acude a Madrid para ver al Papa. David Palomo
Sociedad León XIV se da su primer baño de masas en un Madrid que espera en calma un estallido de fe en la Vigilia: "Alzad la mirada"El Pontífice se da un baño de masas en su primer recorrido con el papamóvil desde el Palacio Real a la Nunciatura.
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David Palomo Publicada 6 junio 2026 14:46h Las clavesLas claves Generado con IA
Por momentos, La Castellana, vacía y amurallada, con la Policía en guardia y las grúas apuntalando los escenarios para la Santa Misa del Papa, se muestra desangelada a primera hora de la mañana. No hay coches ni autobuses ni gente. El ruido proviene, si acaso, de algunos niños que aprovechan el corte para jugar con sus patinetes, o de algún matrimonio de baja paternal que saca partido a la coyuntura para pasear con el carro.
Pero, por momentos, el paseante también se puede imaginar la que está por llegar. “Alabado sea Dios”, grita un grupo de jóvenes, entre canto y canto, con su guitarra como arma. Y, de repente, todo el mundo mira. Miran y ven lo que está por acontecer en Madrid: una vigilia donde el Papa reunirá a 600.000 jóvenes a los pies del Bernabéu, la Santa Misa con un millón de almas convocadas...
Madrid, este sábado por la mañana, late lento. Pero va, poco a poco, despertando en su explosión de fe. Como esos polluelos que van asomando la cabeza lentamente hasta romper el cascarón y salir de golpe. Así se encontraba la ciudad... hasta el mediodía.
Felipe VI reconoce a las víctimas de abuso de la Iglesia y advierte del peligro de la IA en su discurso frente a León XIVEntonces, llega el estallido. León XIV sale del Palacio Real en papamóvil y encuentra a sus primeros fieles. Allí, un numeroso grupo de Córdoba de la Fundación Ana García de Cuenca, le da la bienvenida al Santo Padre. “Vamos a ir con las banderas a todos los sitios donde vaya”, cuentan a EL ESPAÑOL.
No son los únicos. Sor María y sus ‘compatriotas’, de diferentes nacionalidades (Ecuador, Colombia, República Dominicana y Estados Unidos) llegaron el viernes por la tarde desde Granada para pasar la noche en una basílica en Madrid y ver al Papa. “Verlo a él es acercarnos más a Dios”, explican a este periódico.
Sor María ha llegado desde Granada con sus compañeras para ver al Papa. David Palomo
Ilusionadas y sonrientes, están entre las fieles, unas de tantas, que ven pasar a León XIV en el papamóvil al grito de ‘guerra’ elegido para este cónclave. “Venimos a seguir la huella de Jesús a través del Papa para alzar la mirada”, confiesan, todas, al unísono.
Ese es el leitmotiv de este viaje, presentado en una vídeo por la Santa Sede. No mirar hacia abajo, no narcotizarse con los móviles ni con la IA. Alzar la mirada para escuchar al prójimo, al que es diferente, al que no comparte tus ideas, al que piensa distinto. Eso es lo que León XIV lleva predicando, como buen Agustino, desde que tomó posesión del cargo.
Y por eso, desde su salida del Palacio Real, esa Castellana que a primera hora amanecía desangelada, se llena de color. Algunas banderas del merchandaising oficial, pero también banderas de España, de Ecuador, de Colombia o de Andalucía, por qué no.
Es el caso del numeroso grupo que comanda el padre Roca, con fieles llegados desde el colegio del Santísimo Sacramento de Ronda, Sevilla, Granada y Valencia. Ellos salieron, cada uno desde su ciudad, a las 12 de la mañana del viernes y llegaron a Madrid sobre las 20:00 horas. “Nos fuimos todos al jubileo en Roma y de allí hicimos un grupo. Somos los que hemos venido aquí”, cuenta una de ellas a este periódico.
Fieles en el Palacio Real. Mar León
Como ellos, José María también ha venido con 12 personas desde la Almería. “A nuestros hijos les hemos inculcado la fe y desde bien pequeños han ido a misa. No es que se hayan sumado al boom; ellos siempre nos han acompañado”, reconoce.
“Es el vicario de Cristo en la tierra y venir aquí a verlo nos hace aumentar nuestra fe”, prosigue. Y, como cualquiera de los peregrinos que asoman por Madrid, irán a la Vigilia y a la Santa Misa del domingo antes de volverse a su ciudad.
La otra cara
Ellos son la cara A, pero también hay una cara B. “Hay menos movimiento del que pensábamos”, reconoce un taxista. Puede ser por el anuncio del ‘caos’ que se anticipó desde los medios o quizá por el llamamiento a no desplazarse que se hizo desde la propia Comunidad de Madrid.
Lo cierto es que para los taxis la primera mañana del Papa en Madrid “ha sido ruinosa”. “Yo libraba, pero como en teoría íbamos a tener mucho jaleo, pensé en trabajar. Pero no hemos tenido mucho jaleo”, confiesa un taxista a este periódico. Y lo cierto es que, durante toda la mañana, coger un taxi en Madrid era tarea fácil.
Leonor y Sofía, en su encuentro histórico con el papa León XIV: reverencia y vestidas de negro, como manda el protocoloY el mismo discurso mantiene Gualberto, que se gana la vida cantando en el Metro desde que llegó de Venezuela hace unos años. “No está pasando mucha gente. En hora y media he ganado sólo 5 euros”, lamenta. Normalmente, se suele ir con 15 euros a su casa todos los días, pero tiene sus dudas que, ante la poca afluencia de público, pueda llegar hoy a esa cifra.
Así que sí, Madrid, a la espera de la Vigilia, ya ha sentido su primera explosión de fe al ver a León XIV pasar por sus calles subido al papamóvil, pero hasta por la tarde no se espera el éxtasis de fe que se anticipaba.