El papa celebró este jueves en la Catedral de Canarias un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosas y agentes pastorales de la Diócesis que llenó el templo y la vecina plaza de Santa Ana
Regala esta noticia Añádenos en Google El papa León XIV, durante su intervención en la Catedral de Santa Ana. (Cober)Rebeca Díaz
11/06/2026 a las 18:48h.El papa celebró este jueves en la Catedral de Canarias un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosas y agentes pastorales de la Diócesis, que llenó el ... templo y la vecina plaza de Santa Ana.
Algo que no minó el entusiasmo de quienes desde antes del mediodía ocupaban la sillas distribuidas en Santa Ana para acoger a unas 1.500 personas. Se instalaron unas pantallas para no perderse detalle de la celebración que se iba a desarrollar en el interior del templo, con un aforo limitado.
Campanas, vivas y aplausos recibieron al cabeza de la Iglesia católica que llegó en el papamóvil tras recibir las llaves de Las Palmas de Gran Canaria, de manos de la alcaldesa Carolina Darias.
Una vez en Santa Ana entró al templo con el himno que acompaña su gira española, 'Alza la mirada'.
Al santo padre lo recibieron en la Catedral dos niñas con flores y en el atrio harán lo propio el deán del templo, el canciller de la Diócesis y el rector del Seminario. Su entrada la hizo acompañado del obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos y procedió a la adoración del Santísimo en su capilla antes de dirigirse a su asiento.
A continuación, el obispo José Mazuelos dio la bienvenida al papa León XIV para continuar una celebración que, como se destacó desde la Diócesis, pretendía ser un momento de aliento, cercanía y comunión eclesial para aquellas personas que sostienen a diario la vida pastoral en las islas, reforzando de este modo el compromiso de iglesia canaria con una cultura del encuentro, la acogida y la esperanza.
El acto prosiguió con la lectura de la Sagrada Escritura, en concreto los pasajes 4, 1-7.11-13 de la Carta de San Pablo a los Efesios, que recoge una llamada a vivir con humildad y unidad.
Las palabras del papa
El papa mostró su alegría porcpoder compartir este encuentro con los presentes en la Catedral y en el exterior y dio las gracias «por la cálida bienvenida, por su presencia afable y por sus testimonios, que son el reflejo de una de una Iglesia viva».
«Vengo a las islas como padre y hermano en la fe: con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo», continuó un discurso en el que recordó que «cada uno de nosotros ha recibido diversos dones y ministerios para la edificación del cuerpo de Cristo como hemos escuchado en la lectura de la 'Carta a los Efesios'».
Para continuar señalando que «esta es la llamada del Señor que hoy vibra nuevamente en nuestros corazones y confirma nuestra vocación y misión: construir juntos la Iglesia cimentados en Cristo».
León XIV invitó a los presentes a reflexionar sobre dos actitudes: «De nuestra vida cristiana que hemos de tener en cuenta para ser arquitectos sabios en la construcción de la civilización del amor».
Apuntó que los canarios, nativos o por adopción, «tienen el privilegio de gozar cada día de la presencia majestuosa del mar». Una presencia que permanece de manera «perenne» y que se echa de menos «tierra adentro». Un sentimiento que se extiende «en el horizonte, sin límites ni fronteras» y a «un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los qie se van».
«En ese sentido, el mar puede ser sinónimo de distancia y separación», dijo antes de recordar unas palabras de San Agustín relativas a que «nadie es capaz de pasar por el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo».
El papa también tuvo palabras para el sacerdote diocesano Antonio Vicente González, conocido como el buen pastor canario, antes de reconocer a los presentes la labor que desarrollan. «La primera pauta de navegación es abrazar la cruz de Cristo y ustedes lo hacen cotidianamente» como «cirineos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas». «Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia», añadió.
La segunda actitud que destacó el pontífice fue la de «cultivar una espiritualidad eucarística», algo que enlazó con la tradición que se mantiene en la Catedral de Canarias de la lluvia de pétalos ante el Santísimo Sacramento el día de la Ascensión.
León XIV también se refirió a la solidaridad cristiana y animó a la iglesia peregrina de Canarias «a seguir ofreciendo todo el amor que ustedes, a su vez, han recibido del señor, amor que se hace alimento en la acogida, en la escucha, en la cercanía y el cuidado de los más frágiles».
También conminó a la iglesia canaria a seguir adelante «fuertemente arraigada en Cristo», antes de encomendarse a la virgen María para qie «nos ayude a remar mar adentro» para así llegar «al puerto seguro del encuentro definitivo con su hijo».
El siguiente apunte en la agenda papal va a llevar a León XIV al Palacio Episcopal para comer y reponer fuerzas antes de afrontar la multitudinaria misa en el Estadio de Gran Canarias en horas de la tarde. Ese mismo edifico ubicado en una lateral de Santa Ana será el lugar en el que pase la noche antes de emprender la siguiente escala de su viaje a Canarias, que le llevará a Tenerife este viernes.
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