El presidente convoca elecciones para el 29 de noviembre: «Necesitamos una mayoría progresista mucho más amplia»
Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez, imagen de archivo. (AFP) 05/10/2026 Actualizado a las 11:46h.El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado su decisión de convocar elecciones anticipadas el próximo ... marcado por la reflexión y ante la necesidad de que los españoles decidan sobre el futuro que quieren para España.
Como saben, hace más de tres años, las urnas y el Congreso de los Diputados decidieron volver a apostar por un Gobierno de coalición progresista.
Lo hicieron para que España siguiese avanzando por la senda de transformación, ambición y justicia social que ha venido recorriendo desde el año 2018.
Lograrlo no ha sido fácil.
En esta legislatura nos ha tocado gestionar emergencias inéditas y navegar una coyuntura internacional muy difícil, marcada por decisiones unilaterales como las tensiones comerciales, las crisis energéticas y el regreso de la guerra en Europa y Oriente Medio.
Hemos tenido que trabajar con un Congreso muy bronco en el que –absurdamente– muchos confunden «pactar» con «renunciar» y «bloquear» con «vencer.»
Hemos tenido que batirnos contra élites económicas y sociales muy poderosas que no se presentan a las elecciones pero que quieren seguir controlando nuestro país.
Y hemos tenido también que lidiar con la peor oposición que ha conocido nuestra democracia. Una oposición sin sentido de Estado que no ha parado de cuestionar la legitimidad de nuestro sistema electoral, de bloquear medidas y votar en contra de políticas que eran buenas para el país, y de usar su poder autonómico para boicotear políticas buenas para la gente de a pie.
Nosotros hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca para que construyeran vivienda e invirtieran en sanidad, para que construyeran viviendas. Y ellos han comprado áticos y privatizado hospitales.
Aun así, a pesar de todas estas dificultades y hostilidades, el Gobierno de coalición progresista no ha dejado de trabajar. Y, con él, España no ha dejado de avanzar.
A lo largo de estos tres años, nuestro país se ha convertido en la economía que más crece y más empleo crea de toda la Unión Europea. El poder adquisitivo de nuestros ciudadanos y ciudadanas ha aumentado el triple que en Francia y en Alemania. Y nuestros niveles de desigualdad y pobreza, que continúan siendo altos, han caído al mínimo desde que existe serie histórica que la registra.
Con esfuerzo y diálogo, hemos logrado ampliar las becas, los permisos de maternidad y paternidad, las ayudas a la dependencia, y la cartera del servicio del Sistema Nacional de Salud.
Y también hemos puesto en marcha una modernización profunda de nuestra industria a través de la culminación de los fondos europeos, de los fondos llamados Next Generation.
Hemos abordado uno de los principales problemas que tenía nuestro país, que era el escaso desarrollo de la transformación energética y por tanto la transición ecológica, hasta lograr que más de la mitad de nuestra energía proceda de fuentes renovables. Hemos aprobado medidas valientes para impulsar el derecho constitucional al acceso a la vivienda. Y nos hemos negado a sacrificar nuestro Estado del Bienestar en el altar del 5%.
En definitiva, hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para defender el interés de los españoles y españolas.
Y, al mismo tiempo, en la medida de nuestras posibilidades, nos hemos esforzado por construir un mundo mejor para nuestros compatriotas y también para el resto de la humanidad. Apoyando a Ucrania, a la Unión Europea y a las Naciones Unidas en sus momentos más oscuros. Denunciando a genocidas cuando otros callaban. Combatiendo a los tiranos, a los tecno-oligarcas y también a los especuladores que quieren destruir el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas para agrandar sus bolsillos. Duplicando nuestra ayuda a la cooperación internacional mientras otros presumían de recortarla con su motosierra o en ese altar militar del 5% del PIB.
Todo esto ha hecho a nuestro país, ha convertido a España en un referente mundial de paz, feminismo y prosperidad. Y nos ha permitido cosechar los mejores resultados económicos, sociales y medioambientales que ha tenido un gobierno democrático en nuestro país. Los mejores.
Y esto no es una exageración. Tampoco es una opinión. Es un hecho, es un dato contrastable que ha sido posible gracias a la entrega de millones de trabajadores y trabajadoras, también de los trabajadores autónomos y por supuesto de los empresarios y empresarias de nuestro país. También ha sido posible gracias a la generosidad de otras fuerzas parlamentarias –a las cuales quiero aqradecérselo en primera persona-, que han sabido ver más allá de sus diferencias para construir acuerdos en beneficio de la mayoría social. Y ha sido posible también gracias a esa mayoría social que ha sacado lo mejor de sí misma en cada crisis que hemos tenido que abordar.
Sé que en parte de esa mayoría social hoy hay insatisfacción. Sé que les indigna ver cómo sus intereses son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos. Sétambién que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto. Es verdad que aún quedan muchas injusticias que corregir. Muchas metas sociales que conquistar. Y muchos problemas que resolver, sobre todo en el ámbito de la desigualdad, los servicios públicos y del acceso a la vivienda.
Pero lo cierto es que, para hacer más, necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente.
Para acometer en profundidad las reformas pendientes que necesitamos para que la ciudadanía pueda lograr reducir esos niveles de desigualdad debemos movilizarnos y lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia, progresista, con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales, y seguir transformando España.
Por eso, tras informar, como corresponde, al Jefe del Estado, he decidido convocar un Consejo de Ministros y Ministras extraordinario esta misma mañana para disolver las Cortes Generales y convocar unas elecciones generales que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, de acuerdo a los plazos que establece la ley.
Ha llegado, por tanto, el momento de que los españoles y las españolas decidáis qué futuro queréis para sí mismos y para su país.
Ahora depende de vosotros y vosotras.
Basta examinar el horizonte para entender que el mundo se asoma a una época compleja, de transformación, de transición. Una época de mucha tensión. De emergencia climática. De cambios sociales, también tecnológicos con la inteligencia artificial, muy disruptivos.
Una época, por tanto, de grandes peligros, pero también, si sabemos aprovecharla, de grandes oportunidades.
Los españoles y las españolas tenéis que decidir qué papel queréis jugar en ella. Y también qué papel queréis que España juegue en ella. Si deseáis sumaros a esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna. O deseáis que España siga siendo un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental. Si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando. Si preferís tener un Gobierno que trabaje por el interés de la mayoría social. O preferís entregar las riendas del país a una coalición ultraderechista que no ha propuesto nada y cuyo único objetivo es derogar y recortar los derechos y las libertades que hemos venido construyendo durante estos ocho años, para beneficiar a los de siempre, a una minoría privilegiada.
Yo confío en mis compatriotas. Porque sé que sois un pueblo valiente y solidario, que se crece ante los desafíos y que no tenéis reparos en ser los únicos o los primeros en moveros para estar en el lado correcto de la historia. Por eso vamos a dejarnos la piel. Para trabajar para mereceros vuestra su confianza. Para ilusionar. Y para volver a ganar. Muchas gracias.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
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