El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, interviene desde la Asamblea Nacional. Sarah Meyssonnier Reuters
Europa Lecornu activa el 'decretazo' para aprobar los presupuestos y la izquierda radical le responde con una moción de censuraEl primer ministro incumple su palabra y adopta el artículo 49.3 de la Constitución para sacar adelante el proyecto de ley de finanzas para 2026 esquivando la votación en la Asamblea Nacional. "Acabarían diciendo que soy terco y no quiero tener un ego mal encaminado y ser fuente de desorden", se justifica.
Más información:Giro de Lecornu con los presupuestos: renuncia a su debate y negocia aprobarlos por decreto y evitar una moción
Álvaro Escalonilla Publicada 19 enero 2026 17:39h Actualizada 19 enero 2026 18:50hLas claves nuevo Generado con IA
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha activado el artículo 49.3 de la Constitución para aprobar los presupuestos de 2026 sin debate parlamentario.
La decisión de Lecornu rompe una promesa previa de no recurrir a esta vía y ha provocado la presentación de mociones de censura por parte de la izquierda radical y el Reagrupamiento Nacional.
Lecornu intentó asegurar el apoyo socialista con medidas sociales como la congelación del IRPF y la suspensión de la reforma de las pensiones, pero no logró alianzas suficientes.
La situación refleja la profunda división en la Asamblea Nacional francesa, donde la falta de mayoría obliga al Gobierno a recurrir a mecanismos excepcionales para sacar adelante sus políticas.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, tomó este lunes la decisión de aplicar el artículo 49.3 de la Constitución para aprobar los presupuestos de 2026 ante la incapacidad de articular una mayoría en la Asamblea Nacional, dividida en tres bloques irreconciliables desde las elecciones legislativas anticipadas de verano de 2024.
Reproduce Lecornu la misma estrategia que siguió su inmediato predecesor en el cargo, el centrista François Bayrou, quien recurrió al mismo mecanismo constitucional en febrero del pasado año.
La diferencia es que Lecornu rompe una promesa. En otoño, el tercer primer ministro de Emmanuel Macron en lo que va de legislatura se comprometió con la oposición a renunciar a esta cláusula, que anula el debate parlamentario y aprueba las proposiciones de ley sin votación previa en la Cámara, con la única condición de que no salga adelante ninguna moción de censura contra el Gobierno en las primeras 24 horas.
Giro de Lecornu con los presupuestos: renuncia a su debate y negocia aprobarlos por decreto y evitar una moción"Hemos decidido, debo decirlo a título personal, con cierto pesar y un poco de amargura, comprometer la responsabilidad del Gobierno, lo que haré mañana en la parte de ingresos del proyecto de ley de finanzas", lamentó Lecornu desde el Palacio del Elíseo.
En caso de que 289 diputados o más voten a favor de la censura en el plazo establecido, caería el Gobierno y sus cuentas. No sería la primera vez que sucede. Uno de los predecesores de Lecornu en la presente legislatura, el excomisario europeo Michel Barnier, sufrió este destino en diciembre de 2024.
De entrada, sin embargo, no parece que Lecornu vaya a encajar el mismo revés que encajó Barnier porque, aunque La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon y el Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen hayan anunciado que presentarán sendas mociones de censura, ambas iniciativas no contarán con el respaldo del Partido Socialista (PS).
El diputado Jérôme Guedj considera que no es el momento de "ponerse quisquilloso" con Lecornu. "La única victoria que podemos reivindicar es la de haber impulsado la búsqueda de un compromiso político", declaró el dirigente socialista en los micrófonos del canal de televisión BMF.
A diferencia de la bancada socialista, los ecologistas sí votarán a favor de la moción de la izquierda. Su líder, Marine Tondelier, dice no tener motivos "para no censurar al Gobierno, ya que este presupuesto es perjudicial para los franceses". "Una prueba más de que las promesas de los macronistas sólo comprometen a quienes las creen", añadió en referencia al uso del artículo 49.3.
"Un colmo del ridículo para los socialistas que se jactaban del abandono de este 49.3. Contra este presupuesto y por la dignidad del Parlamento, presentaremos una moción de censura contra el Gobierno", escribió la presidenta del grupo parlamentario de LFI, Mathilde Panot, en la red social X.
Giro de guion
Lecornu cambió de postura la semana pasada al constatar su incapacidad de convencer a los distintos grupos parlamentarios para sacar adelante por mayoría la ley de finanzas en la Asamblea, algo que sí consiguió a finales de diciembre con el presupuesto de la Seguridad Social.
"Funcionó con la Seguridad Social, nadie creía en ello, y tuvo un mérito enorme, devolver la seriedad y la calma a la vida política del país", recordó este mismo lunes el propio Lecornu.
En esta ocasión, sin embargo, el jefe de Gobierno canalizó sus esfuerzos no en negociar el contenido de las cuentas, sino en evitar que la oposición votara a favor de una moción de censura posterior que haría saltar por los aires su segundo Gobierno. El primero sólo duró veintisiete días. El segundo superó este lunes los cien.
Lecornu se mostró "consciente" de haber incumplido su palabra con la activación del 49.3. "Pero, al mismo tiempo, para cumplir mi palabra, tendría que obstinarme y, al obstinarme, acabarían diciendo que soy terco y no quiero tener un ego mal encaminado y ser fuente de desorden", se justificó el primer ministro.
Corte social
El inquilino de Matignon intentó ganarse desde el primer momento el respaldo del Partido Socialista con una batería de medidas sociales.
El pasado viernes, anunció la congelación del impuesto sobre la renta, la generalización de la comida estudiantil a 1 euro y la creación de 2.000 puestos en la educación nacional, entre otras medidas de gasto que, según las estimaciones de Le Monde, costarían a las arcas del Estado más de 7.000 millones de euros.
El Partido Socialista presume de haber logrado, además, la suspensión de la polémica reforma de las pensiones, la medida estrella de Macron, que elevaba la edad de jubilación desde los 62 hasta los 64 años. El primer ministro de Macron también confirmó este domingo que los impuestos a cargo de las grandes empresas aumentarán de forma notable, en comparación con la versión inicial del proyecto de ley de finanzas para 2026.
"Una nueva crisis política debilitaría a nuestro país y pesaría de manera aún más directa y pesada sobre la actividad y el empleo", trasladó Lecornu a los empresarios, a través de una misiva en la que prometía "la estabilización del conjunto de las normas fiscales aplicables a las empresas".
El jefe del grupo parlamentario socialista, Boris Vallaud, ya reconoció que estas medidas "permiten contemplar la no censura del presupuesto".
Algunas voces del bloque macronista lamentan que Lecornu haya tratado de contentar a la bancada socialista. Varios diputados del macronista Ensemble, según recoge Le Journal du Dimanche, consideran a sus compañeros del centroizquierda unos "maestros del arte del chantaje".
Otros consideran, en cambio, que Lecornu no tenía otra salida. Es el caso de la diputada macronista PriscaThevenot: "El 49.3 no me hace saltar de alegría, no me entusiasma, pero ¿tenía Sébastien Lecornu otras opciones? Llega un momento en que hay que avanzar; es la menos mala de las soluciones".
Macron celebró el "compromiso" que garantiza la estabilidad del país. Según la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, los presupuestos permiten "contener el déficit en el 5% del PIB". "Estamos poniendo todo el poder público dentro de un marco extremadamente riguroso", afirmó en este sentido Amélie de Montchalin, ministra de Acción y Cuentas Públicas.
"Las medidas de Sébastien Lecornu para comprar a los socialistas son la bisutería con la que los colonos compraban a los indígenas en algunos países", reaccionó, por su parte, el vicepresidente del Reagrupamiento Nacional (RN), Sébastien Chenu.
"Teniendo en cuenta los anuncios irresponsables para comprar al PS al margen del interés nacional, anuncios que se traducirán en más impuestos y más deuda, el grupo RN presentará evidentemente una moción de censura", escribió en redes sociales Le Pen. "Ya es hora de que los diputados que afirmaron reducir los impuestos y restaurar las cuentas públicas asuman finalmente sus responsabilidades".
"Las negociaciones entre partidos nunca han constituido una mayoría viable para el país. Al anunciar el recurso al artículo 49.3, el primer ministro reconoce que su Gobierno es minoritario en la Asamblea Nacional y que adolece de ilegitimidad democrática", añadió su delfín, Jordan Bardella. "Sólo el regreso a las urnas permitirá salir airosamente de una crisis de liderazgo que le está costando caro a Francia".
El Parlamento francés aprueba prorrogar los presupuestos ante la incapacidad de acordar unas cuentas públicas para 2026El ministro del Interior, Bruno Retailleau, defendió la necesidad de activar el 'decretazo', pero rechazó el contenido de las cuentas: "El presupuesto propuesto por el Gobierno retoma todos los ingredientes socialistas que han conducido al declive de Francia: más gasto y más impuestos que pesan y desaniman a quienes producen".
También líder de la derecha tradicional de Los Republicanos, Retailleau reconoció de forma implícita que ha puesto sus ojos en el Elíseo, y que será entonces cuando pueda resolver esta situación: "Este presupuesto consagra el hecho de que habrá que esperar a la elección presidencial para llevar a cabo las reformas que el país necesita".