«Me voy de urgencia a Madrid. Me ha mandado Santos [Cerdán] ir. Tenemos información que ayudaría al presidente». «Intentamos contactar con el PSOE dos años y sólo cuando ocurre lo de Begoña alguien nos recibe». «Sale la imputación de Begoña Gómez, la mujer del presidente, y entonces el presidente ya dijo: 'Que se limpie todo'». «Límpiese, sin límite».
El insólito auto de imputación de Santos Cerdán, la gerente del PSOE y Leire Díez por montar una especie de Operación Kitchen para «destruir» a quienes investigaban al PSOE, que deja al borde de la imputación también a Juanma Serrano y a Juanfran Serrano, respectivamente ex manos derechas de Cerdán y el propio presidente Sánchez, en realidad apunta con frialdad, sin nombrarlo pero nombrándolo, al presidente del Gobierno.
Los mensajes interceptados por la UCO prueban cómo, después de la formación del grupo por parte de Santos Cerdán, y años después de que Javier Pérez Dolset, según fuentes policiales, le entregara a Díez los audios de Villarejo para que los explotara -él mismo quería buscar en ellos información contra el fiscal Grinda-, cristalizó el momento que todos estaban esperando.
Sucedió el 24 de abril de 2024, cuando el presidente del Gobierno abrió melodramáticamente un «periodo de reflexión» de cinco días, carta a la ciudadanía incluida, después de que el juez Peinado incoara las diligencias por las que hoy está ya procesada a su mujer, Begoña Gómez.
Fue entonces cuando Leire Díez escribió a Vicente Fernández, ex presidente de la Sociedad Española de Participaciones industriales (SEPI) y miembro del clan, un whatsapp: «Me voy de urgencia a Madrid. Me ha mandado Santos ir. Tenemos información que ayudaría al presidente».
¿Qué ha pasado? Dice Pedraz en su auto: «Es precisamente en ese periodo de reflexión cuando por parte de Santos Cerdán se señala una reunión en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid». El presidente anunció que se daba «un tiempo» el miércoles 24. La reunión de sus subordinados tuvo lugar el viernes 26.
Acuden Cerdán, el director de comunicación del PSOE Ion Antolín, Leire, Dolset y Juanfran Serrano, quien fue jefe de gabinete de Sánchez entre 2014 y 2018 y es considerado una de las personas más cercanas a él en el partido.
«Esta reunión se considera el punto de inflexión en lo que respecta a la actividad investigada», dice Pedraz. Todos ellos «comienzan a desarrollar un serie de acciones cuya pretensión era la desestabilización de estas causas judiciales con afectación al PSOE o al Gobierno».
Y a esa cita acude también Antonio Hernando, entonces director adjunto del Gabinete de Presidencia del Gobierno y otra de las manos derechas de Pedro Sánchez. Como contó EL MUNDO, Díez y Dolset lo declararon ante el juez Arturo Zamarriego, que comenzó a investigar la trama, y lo reconoció Hernando, que aseguró que en realidad acudió porque le aseguraron que la fontanera poseía información «sobre la Policía patriótica contra Pedro Sánchez» -en realidad, Pedraz y la UCO han fundamentado ahora que era el PSOE quien montaba su especie de Kitchen-.
Meses después, el fiscal Ignacio Stampa es convocado por Leire y Dolset. Perro viejo, acude a la cita y graba la conversación -al igual que otras personas contactadas por el dúo, que propala sin temor ni control sus ofrecimientos a interlocutores muy duchos en situaciones de esta complejidad-. Son tres horas sin desperdicio, que acaban en manos del juez, y una de las piezas centrales del caso.
En la parte más jugosa, Dolset le dice al fiscal: «Cuando sale la imputación de Begoña Gómez, la mujer del presidente, entonces el presidente ya dijo, que se limpie todo». Interviene Leire: «Límpiese», remarca. Abrocha Dolset: «Límpiese, sin límite». Por si la pista no fuera suficientemente clara para los propios investigadores a quienes la pareja estaba intentando desacreditar, los agentes de la UCO, Leire pone más tarde por escrito, en un documento que le ha sido intervenido, la frase: «Intentamos contactar con el PSOE dos años y sólo cuando ocurre lo de Begoña alguien nos recibe».
Es decir: Dolset y ella, amparados por Santos Cerdán y junto a Vicente Fernández, el ex SEPI -al que acabaron colocando en Servinabar junto a Antxon Alonso-, llevaban «años» preparándose para esas «acciones de desestabilización» que ahora les ha valido a todos la imputación.
Pero volvamos a esos cinco días de «reflexión», en los que Sánchez no sabe, asegura, si merecía «la pena continuar al frente del Gobierno o renunciar a tan alto honor». El lunes 29 de abril de 2024 Sánchez decide, de nuevo teatralmente, que sí, que vale «la pena». Pero critica el «ataque indiscriminado», el «odio y la insidia» en la vida política.
En ese momento, reza el auto, Leire le escribe a Vicente Fernández: «El presidente está refiriéndose a todo lo que estamos haciendo». Juanfran Serrano le dice a ella: «Mira el jefe como cita lo de los audios». Mensajes que sólo tendrían sentido si el líder del PSOE está enterado de sus manejos.
A partir de esa primera reunión fundacional, cuando el grupo ya listo para operar recibe el ok de Ferraz para arrancar lo que la fontanera denominó «Operación PSOE», ella llegó a reunirse con Cerdán en la sede central 22 veces, y fuera otras 17, dice Pedraz. En total, 39 reuniones en algo más de un año. Con el presidente Sánchez al fondo.