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Lentillas que 'tratan' la depresión

Lentillas que 'tratan' la depresión
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¿Adiós a los antidepresivos? Un estudio en ratones con tecnología que estimula la retina para influir en el cerebro contempla la posibilidad de modular el estado de ánimo
Lentillas que 'tratan' la depresión

¿Adiós a los antidepresivos? Un estudio en ratones con tecnología que estimula la retina para influir en el cerebro contempla la posibilidad de modular el estado de ánimo

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Ekaitz Vargas

08/06/2026 a las 00:15h.

Las lentes de contacto ya no solo sirven para corregir la visión. En un laboratorio de Corea del Sur, un equipo de investigadores ha desarrollado ... unas lentillas bioelectrónicas capaces, en teoría, de estimular la retina para influir en los circuitos cerebrales implicados en la depresión. El sistema envía pequeñas señales eléctricas a través del ojo con el objetivo de «modular» el estado de ánimo. La idea, que se mueve entre la neurociencia y la tecnología médica más avanzada, plantea una nueva forma de intervenir sobre el cerebro sin fármacos ni estimulación directa del cráneo.

Para el psiquiatra Cristóbal Pavón, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica y de la Red de Salud Mental de Álava, la investigación abre una línea interesante, pero muy preliminar. «Conceptualmente es una vía nueva de tratamiento con la que se intentan modular circuitos cerebro-retina mediante estimulación eléctrica transcorneal desde una lentilla», explica. Sin embargo, insiste en que no puede considerarse aún una alternativa terapéutica real: «Debe verse como una forma de neuromodulación experimental, no como tratamiento de la depresión». El experto recuerda que el campo de la neuromodulación ya cuenta con técnicas consolidadas como la estimulación magnética transcraneal o la estimulación por corriente directa, mientras que esta propuesta «está todavía en fase preclínica».

«Antes de hablar de eficacia hay que demostrar seguridad oftalmológica y neurológica»

El trabajo en animales ha mostrado mejoras en conducta, en marcadores neurobiológicos y en la conectividad entre regiones cerebrales relacionadas con la emoción. Aun así, Pavón advierte de la distancia entre laboratorio y clínica. «Tiene valor como señal preclínica de plausibilidad, pero no como prueba de eficacia clínica», señala. En su opinión, los modelos animales de depresión «no reproducen la complejidad de la enfermedad en humanos». Uno de los puntos críticos del estudio es el tipo de animales utilizados: ratones con alteraciones en los fotorreceptores de la retina. «Este aspecto condiciona mucho los resultados. La técnica no sería directamente aplicable en una retina sana, porque la visión normal interferiría con la señal eléctrica», apunta.

El interés por este tipo de investigaciones se enmarca dentro de la búsqueda de nuevas formas de neuromodulación menos invasivas y más accesibles que las actuales. En los últimos años, la psiquiatría ha explorado distintas vías para modular la actividad cerebral sin recurrir exclusivamente a fármacos, desde dispositivos eléctricos hasta estimulación magnética o técnicas híbridas entre neurotecnología y biomedicina. Más allá del experimento concreto, la idea de utilizar la retina como vía de acceso al sistema nervioso central no es del todo nueva. La retina es, en realidad, una extensión del cerebro, conectada a través de circuitos que influyen en procesos como el sueño, los ritmos circadianos o la regulación de la alerta. «Hay base científica para esa relación», explica Pavón. «La retina es tejido neural y participa en la regulación de procesos afectivos. Pero otra cosa muy distinta es pensar que podemos tratar la depresión de forma directa a través de ella».

¿Cuáles son los riesgos?

Más allá de la eficacia, el salto a la práctica clínica plantea problemas de seguridad. El uso de lentillas con estimulación eléctrica requeriría evaluar posibles lesiones o irritaciones oculares, infecciones o efectos sobre la córnea y la retina. «Antes de hablar de eficacia psiquiátrica hay que demostrar seguridad oftalmológica y neurológica», subraya Pavón. Además, el experto insiste en que el camino regulatorio sería largo: estudios en animales con visión normal, ensayos en especies más grandes, pruebas de toxicidad y finalmente fases clínicas en humanos. Incluso en un escenario futuro favorable, la comunidad científica ve difícil que este tipo de tecnología sustituya a los tratamientos actuales. «Si algún día funcionara, sería más realista como complemento en casos concretos, como la depresión resistente o pacientes con mala tolerancia a fármacos», apunta Pavón. «Sustituir los antidepresivos no es un objetivo realista».

La investigación se suma a una tendencia creciente en neurotecnología: buscar nuevas formas de modular el cerebro más allá de los fármacos, pero también evidencia lo lejos que sigue estando la investigación básica de la práctica clínica. «Es una idea interesante como prueba de concepto», resume el psiquiatra. «Pero estamos todavía muy lejos de un tratamiento aplicable».

Cómo se mide la depresión en ratones en los laboratorios

En investigación biomédica, la depresión no puede reproducirse en animales como tal, así que los científicos trabajan con modelos que intentan imitar algunos de sus síntomas. En el caso de los ratones, se recurre sobre todo a pruebas de comportamiento que buscan detectar cambios similares a la apatía o la pérdida de interés. Uno de los más utilizados es el llamado 'forced swim test', en el que se observa cuánto tiempo permanece un animal activo intentando nadar frente al tiempo que pasa inmóvil, interpretado como un indicador de «desesperanza conductual». También se emplean otros ensayos para medir la capacidad de experimentar placer, o tests de exploración en entornos nuevos. A esto se suman análisis biológicos del cerebro, donde se estudian niveles de neurotransmisores o la actividad de regiones implicadas en la regulación emocional.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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