Las captaban mediante anuncios por internet. En ellos se ofertaban puestos de trabajo para cuidar a personas mayores en Parla, y muchas mujeres -sin formación y que necesitaban ingresos- acudieron a la entrevista. De entre todas las candidatas seleccionaron a nueve, las más vulnerables, a las que en ese primer encuentro les retiraron los pasaportes y les amenazaron de muerte si abrían la boca.
Comenzaba una pesadilla prolongada durante casi cuatro meses, pero que la Policía Nacional acaba de poner fin liberándolas de un entramado criminal dedicado a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual en un narcoputiclub. Durante la redada ocho personas fueron detenidas -cuatro hombres y cuatro mujeres- acusadas de montar un negocio ilícito en un inmueble "configurado expresamente para maximizar los beneficios económicos, sin importar en absoluto las condiciones en las que estaban las chicas".
La mayoría de ellas vivían hacinadas en una habitación abuhardillada, sin puerta (para ver y escuchar todo lo que decían) y sin ventilación. Las paredes, llenas de moho, daban buena cuenta de las condiciones insalubres en las que pernoctaban. Por problemas de espacio, algunas tenían que dormir en el baño o, incluso, en la terraza ya que estaba "prohibido que durmiesen en las camas de trabajo".
La principal norma es que debían estar disponibles las 24 horas. Durante los servicios no podían elegir ni rechazar a los clientes, y estaban obligadas a ofrecer o consumir sustancias estupefacientes que eran suministradas por "dos prostitutas de confianza de la organización".
El cobro de los servicios sexuales se realizaba mayoritariamente en efectivo, aunque también aceptaban tarjeta bancaria e incluso pagos móviles instantáneos. Fue el tránsito constante de clientes el que hizo saltar la alarma vecinal y de las autoridades. Las investigaciones comenzaron en julio, culminando hace una semana, el miércoles 9 septiembre, con la entrada y registro en el piso-prostíbulo y la detención simultánea de cinco personas. Al día siguiente se localizó y detuvo a otros tres integrantes más de la banda.
En el registro se incautaron siete teléfonos móviles utilizados para la gestión de citas, un terminal de punto de venta, 3.000 euros en efectivo, pequeñas dosis de hachís, marihuana y sildenafil, medicamentos y abundante documentación. A los ocho arrestados se les imputan los delitos de organización criminal, trata de seres humanos, otros relativos a la prostitución, contra la salud pública y favorecimiento a la inmigración clandestina.