El bloc del cartero
Liderazgos Regala esta noticia Añádenos en Google 24/07/2026 a las 10:36h.Tenemos asociado el concepto de líder al de una persona, generalmente hombre, que ejerce de manera providencial la guía de una sociedad –o un colectivo– ... con arreglo a una inspiración y unas virtudes con las que atestigua el vigor o el empuje de su individualidad. Quizá eso es lo que en estos tiempos difíciles, enrarecidos e incluso un poco turbios nos impide desarrollar proyectos que estén a la altura de los desafíos, nos condena a parar los golpes tarde y mal y, en el peor de los casos, nos acaba poniendo bajo la batuta de gente cuya idea del bien común deja mucho que desear. Un país, al igual que una empresa, necesita mentes claras y serenas al frente, y no una ni dos, sino un conjunto; pero su objetivo es algo más complejo que ganar dinero. Alcanzarlo exige, además, una cierta dosis de grandeza.
El químico marginado
En XLSemanal del 5 de julio de 2026 calificaban a Jocelyne Bell Burnell como «la física marginada que descubrió los púlsares y a la que dejaron sin Nobel».Hay un caso similar en nuestro país: el científico Francisco Mojica, descubridor de la tecnología que denominó CRISPER y que el mundo científico calificó «clave en el avance más importante del último siglo: una herramienta genética capaz de editar el ADN y, por lo tanto, de transformar el mundo». Mojica, ilicitano, investigador y profesor en la Universidad de Alicante, era un firme candidato al Nobel de Química 2020, pero se lo concedieron a Jennifer A. Doudna y Emmanuel Charpentier, dos investigadoras que, partiendo del descubrimiento de Mojica, desarrollaron las herramientas CRISPER-Cas9, «tijeras genéticas» que permiten editar y modificar el ADN de cualquier organismo. Mojica ha recibido honores y reconocimientos de universidades y centros científicos de todo el mundo, pero el Nobel, al igual que a Bell Burnell, le ha sido escamoteado. | José Barber Rubio. Valencia
Borreguillos rebeldes
Observar el entorno es la primera forma de aprendizaje y, por tanto, de vivir. Conduzco por la misma carretera cada día y veo cada día el mismo grafiti grotesco: «Vivimos en DEMOMAFIA». Me indigna. No por el acto vandálico en sí, sino porque para ser revolucionario es necesario ser inteligente. No creo necesario explicar el origen de la palabra 'democracia' ni por qué 'demomafia' es un término erróneo. La cultura y el conocimiento son indisolubles del cambio, y viceversa. Nunca habrá evolución social sin revolución intelectual. La calidad de un sistema se podría medir por la calidad de las ideas de sus jóvenes –hablo de ideas, no de ideologías prefabricadas– y eso es una asignatura pendiente en nuestra sociedad. | Daniel Condado. Correo electrónico
LA CARTA DE LA SEMANA
¿Por qué la he elegido…? Porque sobran líderes del interés particular, pero faltan para buscar el bien común.
Sostener el viento
Tengo 90 años, muchas lecturas y la suficiente experiencia como para apreciar que estamos en un momento crítico. Hay guerras protagonizadas por ejércitos con armamento nuclear, la migración es un fenómeno imparable que tendrá consecuencias tremendas, el clima está en convulsión y la inteligencia artificial va a suponer una revolución económica, social y cultural de dimensiones desconocidas. Parece que estamos entrando, como dicen algunos expertos, en una nueva era. Se ha escrito mucho sobre este contexto tremendo y me asombra que no surjan líderes a la altura. Solo vemos que la política ha entrado en la polarización y el populismo, que se prefiere adoctrinar antes que educar y que organismos internacionales como la ONU carecen de legitimidad. No se puede sostener el viento con las manos. Es necesario que los políticos impulsen grandes cambios con una amplia visión de futuro.
Gregorio Martínez Ezcaray. Pamplona
Reportar un error