Mundial 2026
Lionel Andrés Messi Cuccittini, el futbolista que se adueñó del tiempoEl capitán de Argentina y, para muchos, el mejor de todos los tiempos, juega a sus 39 años el último gran partido de su legendaria carrera
Regala esta noticia Añádenos en Google Messi, durante el partido contra Inglaterra. (REUTERS)Rubén Cañizares
Enviado especial a Nueva York
19/07/2026 a las 00:05h.Iba a terminar la comparecencia de Scaloni en la quinta planta del Javits Center, el centro de convenciones ubicado en la Undécima Avenida, entre las ... calles 34 y 38, en el barrio neoyorquino de Hell's Kitchen, cuando un periodista argentino le preguntó al seleccionador sobre qué sentimientos tenía ante el último partido de Messi con Argentina: «Qué sé yo si es el último partido de Messi con Argentina. No sabría qué decirte. Esa pregunta es para él, no para mí», contestó el seleccionador, con toda la razón. Y es que hay futbolistas que dominan los partidos, otros que dominan las épocas y Messi, en cambio, ha conquistado algo mucho más difícil: el tiempo.
«Resulta extraordinario que levantara la copa en su quinto Mundial y todavía más asombroso que, ya con 39 años y disputando el sexto, esté ofreciendo una versión incluso más decisiva que entonces», explican desde la selección. Y es que a este Mundial no llegó un Messi entre interrogantes, sino que hubo un tiempo en que el interrogante era si iba a llegar Messi: «Por mi edad, lo más lógico es que no lo logre, pero lo veré los próximos meses», comentó en septiembre del pasado año, tras un partido clasificatorio entre Argentina y Venezuela. En marzo, solo tres meses antes del Mundial, esas dudas seguían muy vivas: «No tenemos ninguna prisa. Esperemos que nos diga que sí», confesó Scaloni. Ese sí llegó en mayo, un mes antes de que el balón echara a rodar en Estados Unidos.
Resuelta la incertidumbre, el siguiente debate fue cómo iba a administrar Scaloni los minutos de Messi. Un debate silencioso. Nadie quería que el equipo terminara condicionado por su presencia y que ocurriera algo similar a lo que estaba pasando con Cristiano en Portugal: que el peso de la leyenda acabara limitando el rendimiento colectivo. Un debate que se alimentaba de brillantes actuaciones recientes de Argentina que no necesitaron de Messi, como el 4-1 a Brasil en Buenos Aires en marzo del pasado año, en un partido de ritmo vertiginoso y una velocidad difícil de sostener para cualquier futbolista de 39 años. Sin embargo, Messi volvió a disipar ese debate como siempre lo ha hecho: hablando en el césped.
Minucioso plan de preparación
Durante los últimos doce meses, Leo preparó un silencioso y minucioso plan físico para llegar al Mundial a la altura de un evento de esta magnitud. A su día a día en el Inter de Miami sumó un trabajo extra con entrenador personal, un trabajo de cargas alejado de la ganancia muscular y centrado en su tren inferior para potenciar su agilidad reactiva y su velocidad (ha alcanzado un pico en este Mundial de 30,9 km/h, superando en un 5 % su velocidad máxima de Qatar), y una nutrición cuidada hasta el más mínimo detalle, bajo la supervisión del cuerpo físico y médico de la selección, para llegar al Mundial en el peso justo. Y ahí están los resultados.
El debate de si debía jugar 45, 60, 75 o 90 minutos quedó desmontado desde el primer partido ante Argelia, solventado con un triplete de Leo, en las tres únicas acciones que dejó de caminar. Porque Messi no juega al ritmo del resto. Tiene su propio reloj. Mientras el fútbol moderno acelera, él desacelera. Cuando Argentina entra en la ansiedad de los minutos finales, cuando el partido se convierte en un huracán, Messi permanece sereno. Una calma que no es pasividad; es lucidez, una de sus mayores virtudes: «Repasa el 3-2 de Argentina a Egipto».