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Llevamos 65 años dejando que los productores de petróleo dicten las reglas: hay un plan radical para revertirlo

Llevamos 65 años dejando que los productores de petróleo dicten las reglas: hay un plan radical para revertirlo
Artículo Completo 1,231 palabras
El mundo se enfrenta a "la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia". Según advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Europa cuenta con reservas de combustible de aviación para apenas "unas seis semanas". En la misma línea, países como Pakistán o Filipinas están a días de quedarse sin gasolina en sus surtidores. La guerra y el bloqueo del Estrecho de Ormuz han provocado la interrupción de suministro de crudo más grande jamás registrada en la historia. Según destaca Maurizio Carulli, analista de Quilter Cheviot en declaraciones a Euronews, el cierre prolongado de este corredor clave ha retirado cerca del 12% del suministro mundial de petróleo del mercado, un impacto muy superior al que tuvieron la guerra del Yom Kippur o la invasión de Kuwait. Durante 65 años, la dinámica global ha sido inamovible: los países productores, agrupados en la OPEP, han dictado los volúmenes y las reglas del juego. Sin embargo, la magnitud de esta crisis está impulsando a los economistas a plantear un cambio de paradigma radical en el que la balanza de poder cambie de bando. En Xataka La consecuencia más trascendental de la guerra de Irán ya no es el estrecho de Ormuz: es Emiratos abandonando la OPEP+ La "OPEP a la inversa" Para hacer frente a esta asfixia del mercado, el economista de la Universidad de Massachusetts Amherst, Gregor Semieniuk, y su colega Isabella Weber, proponen una idea revolucionaria: crear una "OPEP a la inversa". Como detalla Fortune, se trataría de una coalición mundial de países importadores y consumidores de petróleo que actuarían en bloque. En lugar de controlar los volúmenes de producción como hace la tradicional OPEP, este club de consumidores fijaría un techo de compra o precio máximo. Como explican en el portal financiero Reelfinancial, el objetivo primordial es frenar una guerra de pujas en la que las naciones ricas acaparen la oferta energética, encareciendo los costes hasta el punto de expulsar del mercado a los países de rentas más bajas. No es una idea sin fundamentos históricos. Los propios expertos recuerdan que la AIE, fundada en 1974, nació precisamente como un contrapeso institucional de las naciones consumidoras frente a la OPEP. Desde que el expresidente estadounidense Ronald Reagan eliminara los controles de precios del petróleo en 1981, el sistema se ha regido casi exclusivamente por el libre comercio. Sin embargo, Eswar Prasad, profesor de la Universidad de Cornell, explica en Fortune que la economía internacional se ha estancado en un "juego de suma cero". Prasad compara la actual crisis energética con el acaparamiento de vacunas y material sanitario por parte de los países ricos durante la pandemia, dejando a las naciones más pobres con escasez. La hoja de ruta según los expertos Para materializar este plan, Semieniuk señala que Estados Unidos está en la posición ideal para liderar la nueva coalición de compradores. Al ser un exportador neto y registrar un superávit comercial energético cercano a los 100.000 millones de dólares en 2024, Washington posee el músculo financiero y geopolítico necesario para forzar el cambio, explica Fortune. Además de coordinar topes de precios, los economistas abogan por implementar impuestos a los beneficios extraordinarios (windfall taxes) sobre gigantes como ExxonMobil o Chevron, empresas que continúan lucrándose considerablemente con el encarecimiento del crudo. La mecánica de esta fuerte intervención estatal se justifica por la gravedad de la situación. Frente a un bloqueo militar sin precedentes, los gobiernos deben asumir un papel mucho más activo para asegurar un acceso justo a la energía, dejando claro que, en tiempos de guerra, el libre mercado no puede ser el único mecanismo de respuesta. Esta propuesta de los consumidores llega en el momento exacto en que el histórico cártel de productores se desmorona. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han oficializado su salida de la OPEP priorizando su "interés nacional". El impacto de este divorcio es tectónico. En una columna de opinión publicada por Reuters, el analista Ron Bousso advierte que, tras el bloqueo del Golfo, la cuota de mercado global de la OPEP ya se había desplomado hasta el 26% en marzo. El cártel está perdiendo a pasos agigantados su capacidad de dominar y estabilizar los mercados. La crisis de la OPEP no es puramente económica; sus raíces son profundamente políticas y territoriales. El analista Robin Mills explica que la OPEP obligaba a EAU a limitar su producción a 3,2 millones de barriles diarios, pese a que el país había invertido miles de millones para alcanzar una capacidad real de 5 millones. A esta tensión de cuotas se suma una evidente fractura diplomática en el Golfo. Emiratos se ha sentido traicionado y abandonado por sus aliados árabes tras tener que absorber en solitario el impacto de casi 2.800 ataques con drones y misiles iraníes.  En consecuencia, el tablero geopolítico se está redibujando velozmente. Joe DeLaura, especialista en energía de Rabobank, subraya en la revista Intelligencer que el mundo se encamina hacia bloques fragmentados. EAU está pivotando estratégicamente hacia Estados Unidos a cambio de protección para su transporte marítimo, y DeLaura anticipa que países como Kazajistán podrían ser los siguientes en rebelarse contra las cuotas de la OPEP. En su columna de opinión para Le Monde, Stéphane Lauer resume la gran ironía histórica de este colapso: la OPEP, creada en los años 60 por un férreo deseo de soberanía nacional frente a las potencias occidentales, se está fracturando hoy "en nombre de esa misma soberanía", con cada estado buscando su propia salvación. El amanecer de una nueva era La OPEP, tal y como la conocimos durante más de medio siglo, se ha fracturado. Según explica Jorge León de Rystad Energy, Arabia Saudí se ha quedado prácticamente sola asumiendo el enorme coste de estabilizar la oferta, lo que anticipa una era de volatilidad extrema. Mientras el viejo cártel se desangra por las divisiones internas y el peso de la guerra, se abre una ventana de oportunidad inédita para que los países importadores tomen finalmente las riendas del mercado. La historia ya ha demostrado durante 65 años que una coalición organizada de naciones puede moldear los mercados energéticos globales. La gran pregunta ahora es si el mundo consumidor tendrá el coraje y la voluntad política para hacer exactamente lo mismo. Imagen | Magnific Xataka | Irán ha respondido al plan de EEUU para liberar los barcos en Ormuz con otro enfoque: uno con drones, misiles y barcos ardiendo - La noticia Llevamos 65 años dejando que los productores de petróleo dicten las reglas: hay un plan radical para revertirlo fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .
Llevamos 65 años dejando que los productores de petróleo dicten las reglas: hay un plan radical para revertirlo
  • La mayor interrupción del suministro de la historia moderna ha retirado de golpe el 12% del petróleo mundial

  • Ante el riesgo de escasez masiva, los economistas exigen el fin del libre mercado petrolero y la creación de un bloque de consumidores que frene la especulación

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Alba Otero

Editora - Energía

Alba Otero

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El mundo se enfrenta a "la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia". Según advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Europa cuenta con reservas de combustible de aviación para apenas "unas seis semanas". En la misma línea, países como Pakistán o Filipinas están a días de quedarse sin gasolina en sus surtidores.

La guerra y el bloqueo del Estrecho de Ormuz han provocado la interrupción de suministro de crudo más grande jamás registrada en la historia. Según destaca Maurizio Carulli, analista de Quilter Cheviot en declaraciones a Euronews, el cierre prolongado de este corredor clave ha retirado cerca del 12% del suministro mundial de petróleo del mercado, un impacto muy superior al que tuvieron la guerra del Yom Kippur o la invasión de Kuwait.

Durante 65 años, la dinámica global ha sido inamovible: los países productores, agrupados en la OPEP, han dictado los volúmenes y las reglas del juego. Sin embargo, la magnitud de esta crisis está impulsando a los economistas a plantear un cambio de paradigma radical en el que la balanza de poder cambie de bando.

En XatakaLa consecuencia más trascendental de la guerra de Irán ya no es el estrecho de Ormuz: es Emiratos abandonando la OPEP+

La "OPEP a la inversa"

Para hacer frente a esta asfixia del mercado, el economista de la Universidad de Massachusetts Amherst, Gregor Semieniuk, y su colega Isabella Weber, proponen una idea revolucionaria: crear una "OPEP a la inversa". Como detalla Fortune, se trataría de una coalición mundial de países importadores y consumidores de petróleo que actuarían en bloque.

En lugar de controlar los volúmenes de producción como hace la tradicional OPEP, este club de consumidores fijaría un techo de compra o precio máximo. Como explican en el portal financiero Reelfinancial, el objetivo primordial es frenar una guerra de pujas en la que las naciones ricas acaparen la oferta energética, encareciendo los costes hasta el punto de expulsar del mercado a los países de rentas más bajas.

No es una idea sin fundamentos históricos. Los propios expertos recuerdan que la AIE, fundada en 1974, nació precisamente como un contrapeso institucional de las naciones consumidoras frente a la OPEP.

Desde que el expresidente estadounidense Ronald Reagan eliminara los controles de precios del petróleo en 1981, el sistema se ha regido casi exclusivamente por el libre comercio. Sin embargo, Eswar Prasad, profesor de la Universidad de Cornell, explica en Fortune que la economía internacional se ha estancado en un "juego de suma cero". Prasad compara la actual crisis energética con el acaparamiento de vacunas y material sanitario por parte de los países ricos durante la pandemia, dejando a las naciones más pobres con escasez.

La hoja de ruta según los expertos

Para materializar este plan, Semieniuk señala que Estados Unidos está en la posición ideal para liderar la nueva coalición de compradores. Al ser un exportador neto y registrar un superávit comercial energético cercano a los 100.000 millones de dólares en 2024, Washington posee el músculo financiero y geopolítico necesario para forzar el cambio, explica Fortune.

Además de coordinar topes de precios, los economistas abogan por implementar impuestos a los beneficios extraordinarios (windfall taxes) sobre gigantes como ExxonMobil o Chevron, empresas que continúan lucrándose considerablemente con el encarecimiento del crudo.

La mecánica de esta fuerte intervención estatal se justifica por la gravedad de la situación. Frente a un bloqueo militar sin precedentes, los gobiernos deben asumir un papel mucho más activo para asegurar un acceso justo a la energía, dejando claro que, en tiempos de guerra, el libre mercado no puede ser el único mecanismo de respuesta.

Esta propuesta de los consumidores llega en el momento exacto en que el histórico cártel de productores se desmorona. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han oficializado su salida de la OPEP priorizando su "interés nacional". El impacto de este divorcio es tectónico. En una columna de opinión publicada por Reuters, el analista Ron Bousso advierte que, tras el bloqueo del Golfo, la cuota de mercado global de la OPEP ya se había desplomado hasta el 26% en marzo. El cártel está perdiendo a pasos agigantados su capacidad de dominar y estabilizar los mercados.

La crisis de la OPEP no es puramente económica; sus raíces son profundamente políticas y territoriales. El analista Robin Mills explica que la OPEP obligaba a EAU a limitar su producción a 3,2 millones de barriles diarios, pese a que el país había invertido miles de millones para alcanzar una capacidad real de 5 millones.

A esta tensión de cuotas se suma una evidente fractura diplomática en el Golfo. Emiratos se ha sentido traicionado y abandonado por sus aliados árabes tras tener que absorber en solitario el impacto de casi 2.800 ataques con drones y misiles iraníes. 

En consecuencia, el tablero geopolítico se está redibujando velozmente. Joe DeLaura, especialista en energía de Rabobank, subraya en la revista Intelligencer que el mundo se encamina hacia bloques fragmentados. EAU está pivotando estratégicamente hacia Estados Unidos a cambio de protección para su transporte marítimo, y DeLaura anticipa que países como Kazajistán podrían ser los siguientes en rebelarse contra las cuotas de la OPEP.

En su columna de opinión para Le Monde, Stéphane Lauer resume la gran ironía histórica de este colapso: la OPEP, creada en los años 60 por un férreo deseo de soberanía nacional frente a las potencias occidentales, se está fracturando hoy "en nombre de esa misma soberanía", con cada estado buscando su propia salvación.

El amanecer de una nueva era

La OPEP, tal y como la conocimos durante más de medio siglo, se ha fracturado. Según explica Jorge León de Rystad Energy, Arabia Saudí se ha quedado prácticamente sola asumiendo el enorme coste de estabilizar la oferta, lo que anticipa una era de volatilidad extrema.

Mientras el viejo cártel se desangra por las divisiones internas y el peso de la guerra, se abre una ventana de oportunidad inédita para que los países importadores tomen finalmente las riendas del mercado. La historia ya ha demostrado durante 65 años que una coalición organizada de naciones puede moldear los mercados energéticos globales. La gran pregunta ahora es si el mundo consumidor tendrá el coraje y la voluntad política para hacer exactamente lo mismo.

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Xataka | Irán ha respondido al plan de EEUU para liberar los barcos en Ormuz con otro enfoque: uno con drones, misiles y barcos ardiendo

Fuente original: Leer en Xataka
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