Durante décadas, cuando la ciencia buscaba los secretos del envejecimiento, siempre se miraba hacia los mismos sitios: las "Zonas Azules" de Japón, Cerdeña o las gélidas y homogéneas poblaciones del norte de Europa. Sin embargo, los investigadores han apuntado a que durante todo este tiempo hemos estado ignorando una mina de oro biológica: Brasil.
El estudio. Entender el porqué hay gente que llega a superar la centena de edad es sin duda un objetivo de la ciencia para poder desbloquear posibles terapias en un futuro que nos alarguen mucho más la vida. Puesto que es curioso que en zonas concretas como en Japón la población envejezca mucho más allá de la media normal, siendo un misterio para la ciencia (aunque ya se van sus razones).
La última investigación al respecto, publicada el seis de enero en Genomic Psychiatry, ha identificado un mestizaje genético en el país sudamericano que podría contener variantes protectoras invisibles en poblaciones más uniformes.
En Xataka
Hay una edad a la que deberíamos dejar de beber alcohol para siempre. La neurociencia tiene claro por qué
Los superhumanos brasileños. El estudio, liderado por los genetistas Mayana Zats y Mateus Vidigal de Castro, se basa en el análisis de un grupo de más de 160 personas centenarias y al menos 20 supercentenarios, que son aquellas personas que superan los 110 años.
Entre estas personas destacan algunas figuras bastante relevantes como por ejemplo Sister Inah, que alcanzó los 116 años, y varios de los hombres más longevos del mundo, según el Atlas de LongeviQuest. Pero lo que de verdad hace especial a este grupo de personas que se ha sometido al análisis de los investigadores no es su edad, sino su resiliencia biológica.
Su resistencia biológica. La tesis principal de los investigadores es que el intenso mestizaje brasileño, fruto de siglos de interacción entre poblaciones indígenas, colonizadores portugueses, personas esclavizadas de origen africano e inmigrantes europeos y japoneses, ha creado una diversidad genómica única.
Al analizar este "caldo de cultivo" genético, los científicos han identificado millones de variantes que no figuran en los grandes biobancos internacionales. La hipótesis plantea que esta mezcla permite que emerjan variantes protectoras que en poblaciones homogéneas son prácticamente invisibles. Es, en esencia, una búsqueda de los genes de la resiliencia en un entorno de máxima diversidad.
Resistencia al COVID. Sin duda, es uno de los ejemplos más fascinantes de esta historia, puesto que antes de la llegada de las vacunas, tres supercentenarios del estudio lograron sobrevivir a la enfermedad. Al analizar su respuesta inmunológica, los investigadores encontraron una concentración de células relacionadas con la defensa innata que era muy eficiente.
De esta manera, se veía como los individuos no solo viven más tiempo, sino que poseen un sistema de defensa capaz de neutralizar amenazas que resultan letales para personas décadas más jóvenes. Algo que parece estar relacionado con un aumento en los procesos biológicos relacionados con la autofagia, es decir, la capacidad que tienen algunas células de literalmente limpiar el cuerpo de componentes dañinos.
Lo que ya se sabía. Este cambio de paradigma conecta con trabajos anteriores como por ejemplo los hechos por el investigador Manel Esteller sobre el perfil epigenético de la española María Branyas, la persona española más longeva de todos los tiempos. En este caso, lo que se hizo fue comprender el "reloj biológico" de la longevidad en Europa.
Ahora, el proyecto brasileño amplía el mapa hacia lo desconocido. Al secuenciar genomas completos en esta población mestiza, los científicos han descubierto unos ocho mil millones de variantes no descritas, muchas de las cuales podrían tener un impacto funcional en cómo envejecemos y cómo nuestras células resisten el paso del tiempo.
En Xataka
No todas las células del cerebro envejecen a la par: hemos encontrado un "punto caliente" del envejecimiento
Hacia el futuro. El estudio de los supercentenarios brasileños no solo es una cuestión de curiosidad biográfica sobre quién ostenta el récord de edad, sino un paso crítico hacia la medicina genómica del futuro. Al entender cómo la mezcla de ancestros puede concentrar factores de protección contra enfermedades degenerativas o infecciosas, la ciencia se acerca a descubrir si existe una "fórmula" biológica para la longevidad que pueda ser traducida en terapias para el resto de la población.
Brasil, con su mosaico genético, está demostrando que las respuestas más complejas sobre nuestra supervivencia podrían estar escritas en los genes de aquellos que, contra todo pronóstico, han visto pasar más de un siglo de historia.
Imágenes | Unsplash
En Xataka | El cambio de año guarda un arma para frenar tu envejecimiento: una lista de propósitos de Año Nuevo
-
La noticia
Llevamos décadas obsesionados con Japón para entender a la gente que vive más de 100 años. La clave estaba en Brasil
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
Llevamos décadas obsesionados con Japón para entender a la gente que vive más de 100 años. La clave estaba en Brasil
Brasil se ha convertido en un punto crítico para entender el envejecimiento tan dispar en nuestro planeta
Durante décadas, cuando la ciencia buscaba los secretos del envejecimiento, siempre se miraba hacia los mismos sitios: las "Zonas Azules" de Japón, Cerdeña o las gélidas y homogéneas poblaciones del norte de Europa. Sin embargo, los investigadores han apuntado a que durante todo este tiempo hemos estado ignorando una mina de oro biológica: Brasil.
El estudio. Entender el porqué hay gente que llega a superar la centena de edad es sin duda un objetivo de la ciencia para poder desbloquear posibles terapias en un futuro que nos alarguen mucho más la vida. Puesto que es curioso que en zonas concretas como en Japón la población envejezca mucho más allá de la media normal, siendo un misterio para la ciencia (aunque ya se van sus razones).
La última investigación al respecto, publicada el seis de enero en Genomic Psychiatry, ha identificado un mestizaje genético en el país sudamericano que podría contener variantes protectoras invisibles en poblaciones más uniformes.
Los superhumanos brasileños. El estudio, liderado por los genetistas Mayana Zats y Mateus Vidigal de Castro, se basa en el análisis de un grupo de más de 160 personas centenarias y al menos 20 supercentenarios, que son aquellas personas que superan los 110 años.
Entre estas personas destacan algunas figuras bastante relevantes como por ejemplo Sister Inah, que alcanzó los 116 años, y varios de los hombres más longevos del mundo, según el Atlas de LongeviQuest. Pero lo que de verdad hace especial a este grupo de personas que se ha sometido al análisis de los investigadores no es su edad, sino su resiliencia biológica.
Su resistencia biológica. La tesis principal de los investigadores es que el intenso mestizaje brasileño, fruto de siglos de interacción entre poblaciones indígenas, colonizadores portugueses, personas esclavizadas de origen africano e inmigrantes europeos y japoneses, ha creado una diversidad genómica única.
Al analizar este "caldo de cultivo" genético, los científicos han identificado millones de variantes que no figuran en los grandes biobancos internacionales. La hipótesis plantea que esta mezcla permite que emerjan variantes protectoras que en poblaciones homogéneas son prácticamente invisibles. Es, en esencia, una búsqueda de los genes de la resiliencia en un entorno de máxima diversidad.
Resistencia al COVID. Sin duda, es uno de los ejemplos más fascinantes de esta historia, puesto que antes de la llegada de las vacunas, tres supercentenarios del estudio lograron sobrevivir a la enfermedad. Al analizar su respuesta inmunológica, los investigadores encontraron una concentración de células relacionadas con la defensa innata que era muy eficiente.
De esta manera, se veía como los individuos no solo viven más tiempo, sino que poseen un sistema de defensa capaz de neutralizar amenazas que resultan letales para personas décadas más jóvenes. Algo que parece estar relacionado con un aumento en los procesos biológicos relacionados con la autofagia, es decir, la capacidad que tienen algunas células de literalmente limpiar el cuerpo de componentes dañinos.
Lo que ya se sabía. Este cambio de paradigma conecta con trabajos anteriores como por ejemplo los hechos por el investigador Manel Esteller sobre el perfil epigenético de la española María Branyas, la persona española más longeva de todos los tiempos. En este caso, lo que se hizo fue comprender el "reloj biológico" de la longevidad en Europa.
Ahora, el proyecto brasileño amplía el mapa hacia lo desconocido. Al secuenciar genomas completos en esta población mestiza, los científicos han descubierto unos ocho mil millones de variantes no descritas, muchas de las cuales podrían tener un impacto funcional en cómo envejecemos y cómo nuestras células resisten el paso del tiempo.
Hacia el futuro. El estudio de los supercentenarios brasileños no solo es una cuestión de curiosidad biográfica sobre quién ostenta el récord de edad, sino un paso crítico hacia la medicina genómica del futuro. Al entender cómo la mezcla de ancestros puede concentrar factores de protección contra enfermedades degenerativas o infecciosas, la ciencia se acerca a descubrir si existe una "fórmula" biológica para la longevidad que pueda ser traducida en terapias para el resto de la población.
Brasil, con su mosaico genético, está demostrando que las respuestas más complejas sobre nuestra supervivencia podrían estar escritas en los genes de aquellos que, contra todo pronóstico, han visto pasar más de un siglo de historia.