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Dispositivo de búsqueda en El Bocal, Santander EPMarta San Miguel
Jueves, 5 de marzo 2026, 00:22
... muy de cerca. Hoy tiembla el suelo en Santander. La brutalidad de lo que ha pasado en la playa de El Bocal, donde cinco jóvenes han muerto al romperse la pasarela de madera por la que paseaban, ha vuelto dudosa y endeble la fe en el sistema, en las administraciones, en la fiabilidad de lo que era sólido. La pasarela forma parte de un paseo que transita paralelo a los acantilados, desde el Faro de Cabo Mayor hasta La Maruca; en invierno se ven de fondo los Picos de Europa nevados mientras las olas rompen a tu lado, y es impresionante. Ahora solo pienso que la belleza no tiene un porqué, y sin embargo, las desgracias sí. Estos días en los que todo nos empuja a posicionarnos con explicaciones morales ante lo que pasa en Oriente Medio, en mi pequeña ciudad de 175.000 habitantes nos cuesta mantener el paso porque ha caído ese lugar que todos, en algún momento, hemos pisado cuando admirábamos lo que nos rodeaba.La tarde del martes, un ciclista escuchó el grito de socorro y el sistema se puso en marcha con un dispositivo que evidenció que hay servicios y cuerpos de seguridad y ciudadanos y administraciones que funcionan. Pero cuando no lo hacen, el suelo empieza a temblar, sobre todo cuando te da por pensar en esa excursión escolar reciente, en el paseo de un amigo con su bebé en brazos y la foto que te envió, en el selfi de tres amigas con gorra que guardas en el móvil… Temo las bravuconadas consecutivas de Trump y su lenguaje traducido en bombardeos en nombre de un bien superior, como es liberar un país machacado por el fundamentalismo; temo cada noticia que está por llegar y cómo nos estamos acostumbrando a que las instituciones que respetábamos se conviertan en una pantomima. En medio de esta escala de incertidumbre, pienso en lo que decía Joan Didion, que nos contamos historias a nosotros mismos para poder vivir. Pero no sé qué historia puede arropar a las familias del País Vasco, de Almería, de Guadalajara, de Álava o de Camargo que hoy tienen que volver a ponerse en pie.
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